Trump, incapaz de atraer celebridades a su convención

El nominado republicano no gozará de la compañía de figuras reconocidas del espectáculo o de la política en la convención nacional de su partido en Cleveland.
Impopular.  La ausencia de potencia estelar no puede simplemente atribuida al progresismo de Hollywood. Los republicanos nunca han sido especialmente populares entre las celebridades, pero Trump es particularmente tóxico.  (Foto: Ilse Santa Rita)
Dylan Byers
CLEVELAND (CNNMoney) -

“Es muy importante poner un poco de espectáculo en una convención”, dijo Donald Trump recientemente, “de lo contrario, la gente se va a quedar dormida”.

Si Trump quiere espectáculo en la Convención Nacional Republicana de esta semana, probablemente tendrá que proporcionarlo él mismo. Debido a que la lista de celebridadesinvitadas es severamente deficiente.

Las convenciones republicanas han sufrido durante mucho tiempo de un déficit de celebridades. Los demócratas traen estrellas de Hollywood a sus convenciones, mientras que el Partido Republicano se conforma con figuras menores; los demócratas consiguen a will.i.am y Scarlett Johansson; y los republicanos a Fred Thompson y Gary Sinise. Pero, incluso bajo esos estándares, la Convención Republicana de Trump promete estar lamentablemente privada de talento estelar.

Hasta finales de la semana pasada, el más famoso de los invitados para Trump era Tim Tebow, mariscal de campo que trabaja como agente libre y que no ha lanzado un pase en una temporada regular de la NFL en cuatro años. El jueves pasado, Tebow anunció que no iría, y que nunca había planeado ir. Todo el asunto fue “un rumor”, dijo.

La carencia de poder estelar en Cleveland podría ser el indicador del limitado atractivo popular de Trump. El apoyo de los famosos ha sido una característica de las campañas presidenciales desde hace décadas, y podría tener una influencia significativa entre la gran mayoría de los votantes estadounidenses que no siguen de cerca la política. Esto explica por qué Barack Obama cortejó a Bruce Springsteen; por qué Hillary Clinton cortejó a Katy Perry; y por qué a Clint Eastwood se le permitió subir al escenario en la convención de Mitt Romney sin guión o teleprompter, y realizó una entrevista infamemente torpe con una silla vacía.

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Por lo tanto, ¿qué significa que Trump, una celebridad, no pueda encontrar apoyos entre sus compañeros celebridades?

“La expectativa es muy baja para los republicanos. Kid Rock, Duck Dynasty, Pat Boone. Así que Trump, quien ni siquiera ha alcanzado ese umbral de celebridad, difícilmente puede decir que está 'ganando'”, dijo Frank Rich, columnista de New York Magazine y productor ejecutivo de la serie de HBO Veep.

El domingo, en un barullo de última hora, los republicanos añadieron algunos nombres a la lista de oradores programados, incluyendo Willie Robertson de Duck Dinasty y al actor Scott Baio, de Happy Days. Ellos se unirán a una lista que incluye a la golfista Natalie Gulbis, a la presidenta del Campeonato de Ultimate Fighting, Dana White, y al exmodelo de ropa interior Antonio Sabato Jr.


La ausencia de potencia estelar no puede simplemente atribuida al progresismo de Hollywood. Los republicanos nunca han sido especialmente populares entre las celebridades. Pero Trump es particularmente tóxico. Al alinearse con él, una celebridad correría el riesgo de alejar a sus fanáticos y seguidores, y tal vez incluso poner en peligro sus relaciones profesionales o sus acuerdos de patrocinio.

“Trump es el político nacional más impopular en el país. Ha dicho cosas que son tóxicas: llamó a los mexicanos racistas, ha peleado con el papa. Nadie con una gran audiencia quiere asociarse con él”, dijo Stuart Stevens, el estratega republicano que fungió como principal asesor de Romney en 2012.

Aún así, Trump se ha codeado con celebridades durante toda su vida adulta. Durante 14 años, ha conducido un programa de televisión llamado Celebrity Apprentice, que, como su nombre indica, contó con concursantes famosos. Ha presumido su amistad con figuras como Tom Brady de los Patriotas de Nueva Inglaterra; y sin embargo, no hay planes para que Brady asista a la Convención, y mucho menos para que hable en ella. (Brady ha dicho que apoya a su “buen amigo” Trump, pero ha mostrado signos de querer permanecer al margen de la campaña).

Trump también quería que el exentrenador de basquetbol de la Universidad de Indiana Bobby Knight hablara —lo cual hará, aunque en video—, y también el promotor de boxeo Don King. Pero, como el New York Times informó el domingo, el Comité Nacional Republicano no está dispuesto a asociarse con un hombre que fue declarado culpable de por homicidio involuntario.

También faltarán celebridades políticas. Ninguno de los dos presidentes Bush estará allí; ni tampoco los dos anteriores candidatos republicanos, Romney, ni el senador John McCain. Trump también ha alejado a las grandes marcas estadounidenses. Al menos dos docenas de compañías que tenían la intención de patrocinar la convención se han bajado del barco, como Coca-Cola, Visa y FedEx.

Pero hay una gran celebridad que quiere estar en la convención, por supuesto: Donald J. Trump. La estrella de reality show que se convirtió en nominado republicano ya está planeando usar su propio poder estelar para compensar la falta de celebridades e incondicionales del partido. Además de su propio discurso en la noche final de la convención, Trump presentó a su esposa Melania la primera noche y aparecerá de manera remota en la segunda. Considerando su inclinación de convertir las presentaciones en discursos —por ejemplo, su discurso de 28 minutos para presentar a su compañero de fórmula, el gobernador de Indiana, Mike Pence, el sábado— es posible que los propios comentarios de Trump sirvan como el evento principal en al menos tres de las cuatro noches.

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Es concebible que todo el tiempo aire disponible termine siendo una gran bendición para Trump, debido a que gran parte de su éxito político se debe a sus habilidades como orador.

“Todos vamos a burlarnos de él mientras avanza a una ventaja de diez puntos por encima de Hillary en las urnas”, dijo Bill Kristol, editor de The Weekly Standard y conservador radicalmente anti-Trump. “Es terrible. Pero me temo que los reality shows de Trump superarán la mala versión de Hillary de PBS NewsHour todas las veces”.

Por supuesto, “los reality shows de Trump” son lo que los estadounidenses han estado observando durante gran parte de los últimos 12 meses. El punto de las bocinas adicionales es ampliar el atractivo del candidato para otros grupos. Fuera de los anteriores presidentes y celebridades políticas, nadie es tan decisivo en este esfuerzo como las celebridades con un seguimiento masivo.

En lugar de figuras estelares, expresidentes y dirigentes de partido, Trump dependerá de una mezcolanza de republicanos, miembros de su familia, y, por supuesto, de sí mismo. Y teniendo en cuenta que son cuatro días para llenar, es posible que necesite improvisar.

“Si no puede conseguir a Clint Eastwood”, dijo Rich, “¿tal vez al menos podría conseguir la silla de Eastwood?”.

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