Rishikesh, la capital mundial del yoga en India

Este sitio de peregrinación hinduista que descansa pacíficamente a ambos lados del río sagrado Ganges, se ha vuelto recientemente un centro de actividades al aire libre.
Rishikesh  Los Beatles pusieron a Rishikesh en el mapa en 1968 con su visita al ashram del Maharishi.  (Foto: Cortesía)
Motez Bishara
RISHIKESH, India (CNN) -

Para bien o para mal, la ciudad sagrada de Rishikesh, al pie del Himalaya, en el norte de India, siempre estará relacionada con los Beatles y su viaje para estudiar la meditación trascendental en 1968.

Aunque Rishikesh es la autoproclamada "capital mundial del yoga", hay mucho más que hacer que tan solo hacer vinyasa a toda prisa pronunciando Om Shanti.

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Además de ser un crisol de intelectuales del mundo, este sitio de peregrinación hinduista que descansa pacíficamente a ambos lados del río sagrado Ganges se ha vuelto recientemente un centro de actividades al aire libre.

Esta es una lista de actividades básicas en Rishikesh que puedes hacer a lo largo de varias semanas o en unos cuantos días.

Vivir la vida en el "ashram"

Rishikesh presume uno de los mayores complejos de ashrams del mundo, a los que se define informalmente como retiros espirituales. La estancia comienza con el llamado a meditación a las 5 a. m., seguido por una clase de yoga al amanecer y, finalmente, más yoga, cánticos, conferencias y comidas grupales.

Los ashrams más auténticos, como el Marmarth Niketan (en el que se lleva a cabo el Festival Internacional de Yoga, que este año se celebrará en marzo), ofrecen habitaciones compartidas sin internet por tan solo 12 dólares (unos 240 pesos).

Sin embargo, la calefacción y el agua caliente pueden fallar de repente, cosa que vale la pena tener en cuenta entre noviembre y febrero.

Los ashrams tienden a centrarse en el yoga, como ocurre con el enorme ashram Sivananda, o estar más dirigidos a la meditación como el Osho Gangadham y el Ved Noketan Dham. El más elegante, el Yog Niketan, cuenta con lujosas vistas al río y un spa con un costo adicional.

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La mayoría de los ashrams aceptan personas externas, lo que es ideal para quienes valoran la televisión vía satélite, el wifi y el servicio a cuartos de otros alojamientos cercanos, como el Hotel Yog Vashishth.

Participa en una ceremonia aarti en el Ganges

Los rituales religiosos hinduistas conocidos como aartis se llevan a cabo en las márgenes de los ríos todos los días, al anochecer. Consisten en ofrendas de música y fuego para el Ganges, al que se conoce como "madre" en la cultura hindú.

En Rishikesh, todas las noches se llevan a cabo sesiones hinduistas de aarti; se toca música y se hacen ofrendas de fuego al río Ganges.
Aarti  En Rishikesh, todas las noches se llevan a cabo sesiones hinduistas de aarti; se toca música y se hacen ofrendas de fuego al río Ganges.

No es raro ver fogatas brillando a la distancia, lo que indica que están cremando un cuerpo y que las cenizas pronto se esparcirán en el río, ritual hinduista que promete liberar el alma del ciclo constante de renacimiento.

Parte de la tradición consiste en meter los pies al Ganges mientras dejas una ofrenda floral; para los que quieren vivir una experiencia más auténtica, la idea es bañarse por completo. Sin embargo, el caudal del río es rápido y las márgenes pueden ser resbalosas por el fango, así que ten precaución.

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Vale la pena dedicar un día a visitar la encantadora ciudad de Haridwar para comparar sus aartis, menos adaptados para los visitantes occidentales. Pero ten cuidado con los falsos "santos" que te piden "donativos".

Un árbol convertido en templo en la encantadora ciudad de Haridwar, a una hora de Rishikesh.
Devoción  Un árbol convertido en templo en la encantadora ciudad de Haridwar, a una hora de Rishikesh.  (Foto: Motez Bashar)

Asiste a una sesión de "kirtan"

Rishikesh alberga varios templos menores que hacen las veces de escenarios improvisados para músicos de kirtan (cánticos religiosos en los que el público responde al cantante) que se hacen acompañar con armonios, tablas, flautas, címbalos y cualesquiera otros instrumentos que haya a la mano.

Estas sesiones pueden llevarse a cabo a cualquier hora y se suele permitir abiertamente que los visitantes participen, aunque lo mejor es preguntar antes.

Visita el "ashram" de los Beatles

Técnicamente se trata del antiguo ashram del maharishi Manesh Yogi, quien se hizo famoso por enseñar la meditación trascendental a celebridades como Mia Farrow, Mike Love, los integrantes del grupo The Beach Boys o a Mick Jagger. Sin embargo, los Beatles fueron quienes pusieron al maharishi y a Rishikesh en el mapa cuando visitaron este vasto ashram de 5.6 hectáreas en 1968.

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A pesar de que se distanciaron del maharishi después del viaje, Rishikesh impulsó la creatividad de John Lennon y de Paul McCartney. Ambos compusieron más de 30 canciones en el ashram, entre ellas la mayor parte del Álbum Blanco; además, la visita tuvo un impacto duradero en George Harrison, tanto musical como espiritualmente.

El ashram de los Beatles ha estado abierto al público desde 2015. Aunque gran parte sigue en ruinas, las cuevas de meditación como esta inspiraron la canción Dear Prudence.
'Dear Prudence'  El ashram de los Beatles ha estado abierto al público desde 2015. Aunque gran parte sigue en ruinas, las cuevas de meditación como esta inspiraron la canción Dear Prudence.

El complejo dejó de usarse cuando el maharishi se mudó a Europa, en la década de 1970. Aunque el gobierno indio no ha hecho mucho para restaurarlo, se volvió a abrir al público en 2015. A los extranjeros les gusta quejarse de que les cobran nueve dólares (unos 180 pesos) por entrar, mientras que a los indios les cobran dos (alrededor de 40 pesos).

Dentro, puedes caminar hacia las cuevas de meditación que inspiraron Dear Prudence, canción que trata sobre la hermana de Mia Farrow que no quería "salir a jugar"; también puedes recorrer un sendero con vista al Ganges y visitar el gran salón de meditación decorado con grafiti colorido.

Disfruta del aire libre

A apenas 90 minutos en auto, el Parque Nacional Rajaji alberga más de 500 elefantes y algunas panteras, leopardos, ciervos e incluso osos hormigueros; además ofrece alojamiento para quienes quieran quedarse más de un día. El parque también alberga una de las 48 reservas de tigres de India, aunque es más probable que veas una estrella fugaz en el cielo de la noche que un tigre de Bengala vagando por allí.

Rishikesh está rodeada de senderos para caminar; algunos son de alta dificultad y otros consisten en trayectos cortos hacia templos que ofrecen vistas asombrosas de la ciudad. Puedes reservar una travesía guiada de entre cuatro y dieciséis días hacia el Himalaya con la empresa de actividades de aventura Red Chili.

El descenso de río se ha vuelto cada vez más popular y puedes reservar un recorrido por el Ganges de medio día o de un día completo, en el que recorrerás hasta 36 kilómetros de paisajes gloriosos.

Para vivir aún más aventuras prueba saltar en bungee de un puente que pende de un acantilado sobre el Ganges.

Cruza uno de dos puentes colgantes gigantes

Una forma más simple de actividad al aire libre (que puede ser igualmente peligrosa) consiste en cruzar dos estrechos puentes colgantes.

Una vista del enorme ashram de Kailashananda desde el otro lado del Ganges. El transitado puente peatonal Lakshman Jhula conecta ambas partes de la ciudad.
Kailashananda  Una vista del enorme ashram de Kailashananda desde el otro lado del Ganges. El transitado puente peatonal Lakshman Jhula conecta ambas partes de la ciudad.  (Foto: Motez Bishara)

El Lakshman Jhula se construyó en 1929 y pende a 18 metros sobre el agua; mide 450 metros de largo y tiene apenas dos metros de ancho.

Aunque se supone que es peatonal, quienes cruzan el puente (que tiembla notoriamente) deben maniobrar para esquivar a motociclistas y ciclistas, así como a una que otra vaca o a los monos que se mecen por los cables.

Aunque el otro puente (el Ram Jhula) se construyó en 1986 y mide 228 metros, no deja de ser una aventura cruzarlo.

Visita el pueblo de Rishikesh

Muchos de los peregrinos que van a Rishikesh pasan por alto este microcosmos en la India sin saber que existe un bullicioso mercado callejero a unos cuantos minutos de sus tranquilos confines.

El pueblo de Rishikesh es un cúmulo enloquecedor de restaurantes, tiendas de dulces, puestos de frutas y verduras, talleres mecánicos y puestos de baratijas a ambos lados de la transitada Haridwar Road.

La producción de cacahuate en India representa el 16% de la producción mundial, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
Palanquetas de cacahuate  La producción de cacahuate en India representa el 16% de la producción mundial, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.  (Foto: Motez Bishara)

Se recomienda ampliamente que pruebes los dulces tradicionales, así como la palanqueta de cacahuates frescos.

Socializa en una cafetería

Como es una ciudad sagrada, en Rishikesh está estrictamente prohibido el alcohol y la comida que no sea vegetariana, así que comer es un asunto bastante simple. Aunque abundan los restaurantes (y en algunos se hace un tímido intento de servir cocina internacional), las cafeterías son el auténtico epicentro de la actividad.

En la Pumpernickel German Bakery, cerca de Lakshman Lhuja, por ejemplo, no se ofrece pan pumpernickel, sino que se sirve un café espectacular junto con postres sabrosos y algunos otros alimentos.

Muchos viajeros suelen quedarse en estas cafeterías para algo más que comer, ya que el WiFi es gratuito y relativamente estable. Puede ser divertido compartir historias con otros viajeros, entrar a tu cuenta de Instagram (algo obligatorio en la fotogénica India) y llevar registro de tus viajes.

Amar a los animales

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Como ocurre en la mayor parte de India, hay muchos animales que coexisten con los humanos en las ciudades, entre ellos borregos, vacas, cerdos y perros. Los monos son famosos por robar la comida de las personas que van pasando o de tomar por asalto las habitaciones de hotel en las que las ventanas se hayan quedado abiertas… aunque haya alguien adentro.

Aunque lo mejor es evitar a los monos, vale la pena dar algunas sobras a los perros pacíficos para crear algo de buen karma.

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