En esta heladería los clientes andan a cuatro patas

Este negocio ubicado en la colonia Popotla de la Ciudad de México y fundado por un publicista es uno de los pocos que ofrece postres exclusivos para perros.
La heladería para perros de la Ciudad de México
CIUDAD DE MÉXICO (AFP) -

Los clientes son peludos y andan a cuatro patas, los hay de todos tamaños, a veces gruñen o de plano ladran al degustar, de dos bocados o rítmicos lengüetazos, los helados y paletas creados especialmente para perros por "Don Paletto, Il Capo di Gelato", una heladería de Ciudad de México.

En una calurosa tarde, en menos de una hora una decena de perros acompañados de sus amos llegan a la heladería localizada en la colonia Popotla y una de las pocas que ofrece creaciones exclusivas para canes.

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"En varias partes del mundo hay helados para perro, pero les ponen carne, entonces no es un postre. Yo me di a la tarea de crear un helado dulce que pudieran comer los perros", dijo a la AFP Mauricio Montoya, publicista de 36 años propietario del establecimiento y cuya tarjeta de presentación lo describe como "traficante de sabor".

Desde hace dos años "Don Paletto" añadió a su menú de helados y paletas congeladas para humanos tres sabores especiales para perros: manzana-arándano, zanahoria-fresa y maní-banano.

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Los ingredientes

Mauricio Montoya intentó varias recetas para crear estas golosinas caninas, asesorado por el veterinario de su perro "Jagger", un pointer inglés que desde el fondo de la heladería observa entre fascinado y ansioso cómo de la nevera sale un helado tras otro.

"Los ingredientes son naturales, usamos solo frutas, zanahoria, crema de cacahuate y un yogurt natural orgánico que como contiene lactobacilos ayuda a la digestión de los perros. No usamos azúcar. Buscamos un balance. 'Jagger' fue mi conejillo de indias, puede comer uno tras otro", explica Montoya.

La heladería repentinamente se hace minúscula cuando llega "Súper", un viejo pastor inglés que con su gran tamaño y abundante pelo acapara la atención de canes y humanos. Sin esperar a que le compren su golosina, se lanza sobre el helado a medias que dejó "Romina", una tímida beagle que le encontró más gusto al cono de galleta.

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"A pesar de su tamaño, 'Súper' no come mucho, pero este helado realmente le ha encantado", dice Iván Guzmán al observar asombrado cómo su perro va por su segundo helado y hasta se para en dos patas cuando se lo alejan del hocico.

Pese al reducido espacio, Montoya asegura que "Don Paletto" jamás ha sido escenario de una pelea involuntaria de perros y cuenta que tiene un cliente que acude con nueve pit bull, raza considerada agresiva, sin que jamás haya habido incidentes.

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En esta heladería se han tejido alegres historias caninas, pero también hay un capítulo que Montoya recuerda nostálgico: "Una vez vino una perrita, estaba enferma, la iban a sacrificar y la trajeron a comer helado, querían que su último día fuera especial".

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