El 'Trumpcare' hará que parejas estadounidenses pidan anticonceptivos en México

Los republicanos no quieren financiar más los centros de salud Planned Parenthood, que proveen servicios de planificación familiar a los estadounidenses, pues dicen que promueve el aborto.
Las parejas estadounidenses ven un gran problema de planificación familiar con el 'Trumpcare'.
Pocas posibilidades  Las parejas estadounidenses ven un gran problema de planificación familiar con el 'Trumpcare'.  (Foto: iStock by Getty Images)
(CNN) -

Todo lo que Ariana y Kevin González quieren es tener acceso a un programa de planificación familiar.

En cuanto a necesidades de atención médica, es bastante simple pero esta pareja de California dice que si la alternativa republicana al Obamacare se convierte en ley, tendrán que cruzar la frontera hasta México para lograrlo.

Y no es que los González no tengan seguro médico; ellos tienen uno muy bueno gracias al trabajo de Ariana como profesora de una escuela secundaria.

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El problema es que el ‘Trumpcare’, como Ariana lo llama, probablemente sacará su centro de salud de la ciudad. Se trata de Planned Parenthood, una organización que según los republicanos hace abortos y por lo tanto no seguirá financiando.

Los González viven en Imperial Valley, un área agrícola a dos horas al este de San Diego, con una grave escasez de médicos. En promedio, en California hay un médico por cada 4,170 personas, según el Instituto de Salud de la Población de la Universidad de Wisconsin.

Para Ariana, eso significa que le tomaría cerca de un mes sacar una cita con su ginecólogo y luego cuatro o cinco horas en la sala de espera para verlo, lo que significa que tendría que tomarse todo un día de permiso para ir al médico. En Planned Parenthood, ella puede sacar una cita en un día y salir en 30 minutos.

Si el plan republicano pasa y Planned Parenthood sale de la ciudad, dice Ariana, su mejor opción sería cruzar la frontera, donde puede acceder inmediatamente a un ginecólogo. Es una opción que no quiere tomar pero que elegiría si tiene que hacerlo.

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Ariana tiene un mensaje para los senadores mientras contemplan si aprueban la ley, también conocida como Ley de Servicio de Salud.

“Si las puertas (de Planned Parenthood) son cerradas, ustedes estarán forzando a sus electores a buscar atención médica en un país completamente diferente, y eso no es Estados Unidos”, dice ella. “No creo que esto sea lo que somos como país”.

Embarazada a los 15 años

Ariana, de 23 años, sabe cómo sería la vida sin Planned Parenthood en su propia ciudad porque ella ya lo ha vivido.

Antes de que una sede de Planned Parenthood abriera en Imperial Valley hace dos años, ella quedó embarazada cuando no quería, y luego, cuando quiso, no pudo.

Sin un fácil acceso a anticonceptivos, Ariana quedó embarazada a los 15 años. Un médico trató de convencerla de practicarse un aborto, diciendo que ella era una de las varias mamás adolescentes que él había visto en una semana.

“Él dijo que sería mejor para mí y que lo podríamos hacer en 10 minutos si solo aceptaba”, recuerda ella.

Pero Ariana dice que su “instinto maternal ganó” y nunca consideró esa opción.

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En el verano de 2011, cuando su hijo Oliver tenía 18 meses y ella tenía 18 años, Ariana conoció a su futuro esposo.

Ella no estaba buscando el amor. De hecho, había dejado de tener citas para enfocarse en cuidar a Oliver y para prepararse para estudiar en la Universidad Estatal de San Diego en el otoño.

Pero un día, ella estaba visitando una amiga cuando Kevin y su hermano aparecieron. Estaban pasando el rato en el patio delantero y se excusó para ir a ver a su bebé que estaba adentro.

“Estaba esperando que me preguntara ‘¿tienes un hijo?’”, recuerda ella. “Pero él solo dijo ‘Ok, no hay problema. No se inmutó”.

Kevin le propuso matrimonio pocos meses después y adoptó a Oliver. Ellos trataron de tener otro niño para que Oliver tuviera un hermano de su misma edad, pero Ariana sufrió tres abortos espontáneos, incluyendo uno de gemelos. Luego, un embarazo ectópico dañó permanentemente una de sus trompas de Falopio, y no pudo quedar embarazada por casi dos años.

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Con cada fracaso médico, Ariana buscó consejo de su ginecólogo, y cada vez, la espera para tener una cita era alrededor de seis semanas. Las esperanzas de los Gonzalez para tener otro hijo parecían estar estancadas en un ciclo infinito de complicaciones y largas esperas para ver un doctor.

Ellos dicen que hubieran deseado que Planned Parenthood hubiera estado en su ciudad para ese entonces, pues este lugar, a diferencia del consultorio de su ginecólogo, trata los problemas de infertilidad sin largas esperas.

Finalmente, después de cerca de cuatro años de abortos espontáneos e infertilidad, el médico de Ariana le prescribió esteroides y ella quedó embarazada de su hija, Bailey. Ella quería ver a su médico inmediatamente, pero de nuevo, tuvo que enfrentar una espera de seis semanas.

“Teníamos que estar seguros de que este embarazo iba tener éxito y que iba a ser saludable y para hacer esto tuvimos que ir a México”, dijo.

Un viaje por la frontera

Fue un viaje de cerca de 20 minutos desde la casa de los Gonzalez en El Centro, California, hasta Avenida San Francisco I Madero en Mexicali, México. La ocupada autopista está llena de clínicas de doctores que esperan a estadounidenses como los Gonzalez que se enfrentan a una escasez de médicos en casa.

Los doctores del Almater Hospital no usarían el seguro médico de Ariana, pero eso realmente no importaba, porque el servicio no es caro. Por solo 25 dólares, una prueba de sangre y un ultrasonido confirmó su embarazo.

Después de la cita, Ariana y Kevin tuvieron un viaje de regreso de tres horas para volver a California, pero dicen que es más rápido que esperar un mes para su cita con el ginecólogo y luego esperar cuatro o cinco horas en una sala de espera.

El segundo embarazo de Ariana estuvo bien, pero no el nacimiento. Ella perdió mucha sangre durante la cesárea y tuvo que someterse a varias transfusiones sanguíneas.

Cuando su médico le dio de alta, le pidió verla pronto. Pero cuando ella llamó para sacar una cita, le dijeron que tenía que esperar un mes. Allí fue cuando Ariana empezó a ir a Planned Parenthood.

A Ariana le asusta pensar lo que podría pasar si la clínica se cierra.

“No creo que esta sea la dirección en la que nuestro país deba ir. Creo que estamos dando pasos hacia atrás”, dice.

Ella recuerda una foto que rondó en redes sociales en marzo pasado. El vicepresidente, Mike Pence, aparecía con un grupo de congresistas discutiendo el plan de salud del partido republicano, llamado La Ley de Servicios de Salud.

“Vi a un grupo de hombres sentados alrededor de una mesa, discutiendo lo que debería permitírseme hacer con mi cuerpo”, dice. “Mi esposo y yo podemos decidir lo que sea mejor para nosotros”.

La “devastadora” propuesta para Planned Parenthood

Aunque Ariana no tiene Medicaid, el 87% de los pacientes que van a Planned Parenthood en California tienen programas de salud del gobierno.

El plan republicano de salud hace un llamado para que se deje de financiar a Planned Parenthood cuando un paciente de Madicaid necesite atención.

El efecto podría ser “devastador”, según la afiliada en California de Planned Parenthood, Action Funds.

“Si estos centros de salud no reciben un reembolso federal por la atención que prestan, los centros de salud de Planned Parenthood cerrarán”, dice el grupo.

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Pero los republicanos dicen que una red de centros de salud federales pueden atender a los pacientes de Planned Parenthood.

En una asamblea ciudadana de CNN en enero pasado, el presidente de la cámara, Paul Ryan, señaló que hay muchos otros centros de salud comunitarios que clínicas de Planned Parenthood, y que los centros comunitarios no ofrecen abortos.

Pero muchos expertos de la comunidad de salud dicen que los centros de salud no pueden recibir cerca de cinco millones de pacientes que visitan las clínicas de Planned Parenthood cada año, incluso con un presupuesto adicional de 422 millones de dólares que el plan republicano le daría a los centros comunitarios.

Un análisis del Guttmacher Institute muestra que en 27 estados, los centros de salud comunitarios tendrían que doblar su carga de trabajo para atender a los pacientes de Planned Parenthood, y en nueve de estos estados tendrían que triplicar sus casos.

La comunidad de centros de salud de California podría estar bajo un “estrés insostenible” si los centros de salud de Planned Parenthood dejan de ser financiados, según un grupo de representantes de los centros.

“No tenemos la capacidad para ese incremento en los servicios”, le escribió Carmela Castellano Garcia, presidenta del grupo CaliforniaHealth+ Advocates, a la senadora Dianne Feinstein en febrero. “Creemos firmemente que la promulgación de la propuesta del Partido Republicano tendría un impacto negativo en la salud de nuestra comunidad".

En cuanto para Ariana, ella duda que el centro de salud comunitario en su ciudad pueda satisfacer sus necesidades. Ella recuerda haber ido allí para recibir atención médica para Oliver cuando él era un bebé, y tuvo que esperar cuatro horas para ver al médico.

Ahora, Oliver tiene 7 años y Bailey casi 2. Ocupada con sus hijos y con su trabajo de tiempo completo, todo lo que Ariana quiere es un lugar para obtener un plan de planificación familiar regular sin tener que tomar un día libre de trabajo.

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Eso es lo que la hace recordar sus planes de ir a México si el 'Trumpcare' pasa. Ella pone su fe en los senadores para que detengan un plan que, dice ella, la enviaría fuera de su ciudad a otro país para obtener servicios de salud, un plan al que ella llama antiestadounidense.

“Creo que es vergonzoso y que deberían sentirse avergonzados”, dice ella.

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