OPINIÓN: La trascendencia de la gestión de los procesos de negocio

Muchas organizaciones desconocen que la manera en que gestionan sus procesos de negocio refleja, entre otras cosas, la realidad de sus buenos o malos resultados.
La administración de los procesos de negocio refleja la realidad de los buenos o malos resultados.
Gestión de procesos  La administración de los procesos de negocio refleja la realidad de los buenos o malos resultados.  (Foto: iStock)
Por: JOSÉ MANUEL CANO MUÑIZ

Nota del editor: José Manuel Cano Muñiz es integrante del Comité Técnico Nacional de Competitividad del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, A.C. (IMEF). Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

El entorno actual de los negocios se manifiesta en incertidumbre y una fuerte competencia por factores que, de acuerdo con los expertos, posicionan a la baja la expectativa de crecimiento de la economía mundial. Es situación que exige hoy más que nunca a las organizaciones mexicanas elevar su competitividad, al reforzar su eficiencia, eficacia y flexibilidad mediante la integración de sus procesos de negocio con las personas que los realizan y con las tecnologías de información que los soportan.

El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), a través de su Comité Técnico Nacional de Competitividad, resalta la trascendencia de la gestión de los procesos de negocio para ganar competitividad, debido a que muchas organizaciones, al encontrarse de una forma u otra en funciones, la han relegado y dado por hecho, y desconocen que la manera en que gestionan sus procesos de negocio refleja, entre otras cosas, la realidad de sus buenos o malos resultados.

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Entendemos como proceso de negocio al conjunto interrelacionado de actividades, recursos y decisiones que transforman entradas en salidas para producir resultados con valor agregado al cliente. Con esto, fácilmente identificamos la trascendencia de su adecuada gestión como sustento de las tareas que posibilitan la eficiencia, eficacia y flexibilidad de la organización.

Para lograrlo, el primer paso es reconocer y documentar detalladamente los procesos de negocio, no solo considerar su flujo de trabajo, sino identificar también las normas que los gobiernan, las métricas que evalúan su desempeño y no menos importante, la organización y la tecnología de información que los habilitan durante todo su ciclo de vida: modelado, simulación, ejecución, monitoreo y optimización.

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Pero, ¿cómo implementamos esta teoría para que no quede en vistosas carpetas sobre un librero, que solo documentan los procesos de negocio, desaprovechando los beneficios potenciales de su adecuada gestión?

La propuesta es utilizar el concepto de administración de procesos de negocio asumido como el modelo empresarial enfocado a gestionar sistemáticamente los procesos, alineándolos a la cultura, estrategia y objetivos de la organización. Construir además aplicaciones mediante una herramienta de tecnología de información que automatiza todo su ciclo de vida y genera la información necesaria para la mejora continua, y por consecuencia, la drástica disminución de los costos y tiempos asociados a su operación, para que surja de ahí la eficiencia, eficacia y flexibilidad que nos hace más competitivos.

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