OPINIÓN: Mike Pence, el único funcionario que Trump no puede despedir

Una ruptura con el vicepresidente sería políticamente vergonzosa para cualquier presidente, ya que mostraría una brecha considerable en el partido y en la dirigencia.
Michael Richard Pence, toma posesión como vicepresidente de EU
JOSHUA SPIVAK

Nota del editor: Joshua Spivak es miembro sénior del Instituto Hugh L. Carey para la Reforma Gubernamental en la Universidad Wagner de Nueva York. Escribe en The Recall Elections Blog. Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad del autor.

(CNN) — A lo largo de los primeros días de la administración de Trump ha habido reportes de escaramuzas entre los miembros de su equipo de asesores. Los miembros del gabinete ignoran los principales cambios políticos y los primeros artículos indican que Steve Bannon, el exdirector de su campaña presidencial, estableció una posición de dominio, ya que el discurso de toma de posesión y muchas otras acciones se alinean con las declaraciones previas de Bannon.

Gracias al éxito que tuvo en la campaña, Bannon se hizo de un puesto clave en la Casa Blanca; sin embargo, Trump es famoso por cambiar rápidamente de asesores con el afán de mantener su buena racha: cambió tres veces de director de campaña en 2016. Teniendo eso presente, es probable que cualquiera que tenga influencia en Trump la tenga brevemente y luego termine ignorado o descartado.

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Por lo tanto, vale la pena considerar un hecho clave sobre su equipo a la hora de analizar cuál de sus asesores podría tener el impacto mayor y más prolongado. Salvo por uno, puede despedirlos a todos en cualquier momento. Ese funcionario al que no puede despedir es el vicepresidente, Mike Pence.

El poder de un vicepresidente no yace solo en el cargo permanente. Una ruptura con el vicepresidente sería políticamente vergonzosa para cualquier presidente, ya que mostraría una brecha considerable en el partido y en la dirigencia.

En el caso de Donald Trump, quien no se ha consolidado como unificador del partido, sería particularmente dañino. Pence fue un miembro muy querido de la dirigencia de los republicanos en la Cámara de Representantes y también como gobernador. Cualquier separación entre Trump y Pence podría perjudicar a Trump en el Congreso.

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Los vicepresidentes también tienen una función independiente aunque suele verse de forma negativa: presiden el Senado, cosa que podría parecer una mera formalidad, pero en las manos correctas puede ser más que eso. El vicepresidente también tiene el voto de calidad en el Senado y como la cámara está muy dividida, es probable que Pence use ese poder.

Su voto de calidad a favor de la ratificación de Betsy DeVos como secretaria de Educación representó la primera vez que un vicepresidente emite este voto para ratificar a un candidato al gabinete y es probable que vuelva a usarlo para aprobar leyes críticas más adelante.

La mayoría de los artículos sobre el equipo de Trump se ha centrado en el equipo al que se le atribuye su llegada a la Casa Blanca, como Bannon, Kellyanne Conway y Reince Prebius. Puede despedirlos a los tres y a cientos de personas más de un momento a otro. Aunque tengan su favor, los precedentes indican que la mayoría de estos asesores se extinguirán y saldrán de la Casa Blanca en los próximos dos años.

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Los nominados de Trump al gabinete llaman mucho la atención de la prensa, pero no solo los puede despedir cuando quiera, como ha ocurrido con otros presidentes y en los primeros días del mandato de Trump, sino que es muy probable que los ignoren mientras estén en el cargo.

Para los presidentes, los miembros del gabinete han sido meros administradores venidos a más y no miembros esenciales del equipo político. Pensar que un miembro del gabinete puede tener una gran influencia en la estrategia general de un presidente es ignorar la historia reciente.

La cosa es diferente con la familia y se dice que para Trump la familia es muy importante. En los primeros reportajes se señaló que su yerno, Jared Kushner, tiene un lugar especial en su círculo de asesores. Sin embargo, sus hijos y su esposa (y particularmente sus yernos y nueras) pueden perder su favor fácilmente y terminar ignorados, divorciados o desheredados.

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Toda esta gente demuestra lo singular que es el vicepresidente. El presidente no puede despedir al vicepresidente. Salvo por caso de muerte, renuncia o juicio político, Trump tiene que vivir con Pence. A lo largo de gran parte de la historia de Estados Unidos, se ha considerado que la vicepresidencia es un cargo casi sin valor. Como dijo John Adams, su excelencia superflua era una sentencia de muerte política a menos que al presidente se le ocurriera morirse.

Sin embargo, esos días quedaron muy atrás. Siete de los doce pasados vicepresidentes han ganado la nominación de su partido a la candidatura presidencial… y es casi seguro que Pence quiere estar en esa lista. Ahora se considera que el vicepresidente es un personaje muy importante y los pasados tres (al Gore, Dick Cheney y Joe Biden) eran de las personas más importantes de la Casa Blanca.

En el caso de Trump, existe la advertencia histórica sobre el precio de no estar en buenos términos con su vicepresidente. Al último neoyorquino que resultó electo presidente también le gustaba tener un equipo diverso de asesores que se peleaba por su lugar. Ese fue Franklin Roosevelt.

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El primer vicepresidente de Roosevelt fue John Nance Garner, quien dijo que el vicepresidente "no valía ni un cubo de escupitajos tibios"… bueno, de hecho dijo algo un poco más mordaz. Garner fue presidente de la mayoría en el Senado y mantuvo su influencia en el Congreso.

En 1937, Garner se distanció de Roosevelt por el New Deal y por su plan de aumentar la cantidad de ministros de la Suprema Corte. El resultado fue un sinfín de problemas para Roosevelt: la muerte de una de sus grandes iniciativas y un gran revés electoral en 1938, además de enfrentarse a un rival formidable en su búsqueda por un tercer mandato.

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Conforme se adapte a la presidencia, es muy probable que Trump siga el mismo patrón de adoptar y descartar asesores. Pero a lo largo de su mandato, valdrá la pena observar al único asesor del que no puede deshacerse, aquél que tiene más que ganar del éxito de Trump y que puede causar más daño con un distanciamiento.

Mike Pence no es solamente el vicepresidente… sino que es probable que sea la persona más importante después del presidente en la Casa Blanca de Trump.

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