OPINIÓN: ¿Saturday Night Live puede derrocar al gobierno de Trump?

Es obvio que el programa de TV no puede socavar la credibilidad de la presidencia por sí solo, pero puede ser instrumental (esta es la razón por la que Trump ataca a SNL).
Trump ha usado Twitter para atacar al icónico programa de comedia de EU e incluso exigió, en octubre de 2016, que lo cancelaran porque le indignaba la forma en la que lo representaba Alec Baldwin.
Cliente  Trump ha usado Twitter para atacar al icónico programa de comedia de EU e incluso exigió, en octubre de 2016, que lo cancelaran porque le indignaba la forma en la que lo representaba Alec Baldwin.  (Foto: Tomada de YouTube/SaturdayNightLive)
DEAN OBEIDALLAH

Nota del editor: Dean Obeidallah fue abogado, conduce el programa de radio The Dean Obeidallah Show de la estación estadounidense SiriusXM y es columnista del sitio The Daily Beast. Síguelo en Twitter como @deanofcomedy. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) — Está claro que para el programa de comedia estadounidense Saturday Night Live (SNL) ya no basta con hacer trizas cómicamente a Donald Trump. Como vimos una vez más en el episodio del sábado 11 de febrero, cada vez se dedican más a criticar a los miembros principales de su equipo. Si los reportes de los medios de comunicación son precisos, parece que esto está perturbando a Trump y causando disensiones en su administración.

Trabajé en el equipo de producción de SNL durante ocho temporadas y nunca sabíamos si el político o la celebridad de la que nos burlaríamos ese fin de semana sintonizarían el programa. Pero claro que con Donald Trump, lo sabemos. Parece que no puede evitar ver el programa y odiarlo.

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Trump ha usado Twitter en varias ocasiones para atacar al icónico programa de comedia e incluso exigió, en octubre de 2016, que lo cancelaran porque le indignaba la forma en la que lo presentaban Alec Baldwin y el programa.

Baldwin condujo el programa el sábado 11 de febrero y, si el único objetivo de SNL hubiera sido provocar que Trump recurriera a Twitter para desahogarse, podrían haber presentado varios actos en los que Baldwin arremetiera en contra del hoy presidente de Estados Unidos. Pero la producción del programa decidió concentrarse más en los miembros clave de su gobierno, como Sean Spicer y Kellyanne Conway.

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El programa comenzó la presentación de Melissa McCarthy en su representación hilarante de Spicer, personaje al que dio vida la semana pasada. Esta vez, Spicer trató de mantener el control, pero conforme pasaba el tiempo lo perdió. Pronto, Spicer estaba defendiendo a capa y espada la línea de ropa de Ivanka Trump, que Nordstrom retiró a principios de febrero argumentando bajas ventas.

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Incluso Spicer hizo comentarios cómicos sobre el trasfondo racista del plan de "examinación extrema" de Trump usando una muñeca Barbie que pasa fácilmente entre los agentes de seguridad de la TSA, quienes poco después someten a revisión corporal a una muñeca de Moana, de piel morena.

Si asumimos que los reportes de los medios de comunicación son correctos en cuanto a que la representación de Spicer en el programa del sábado 3 de febrero afectó a Trump porque una mujer hizo el papel de Spicer, entonces el siguiente momento de la secuencia de apertura del programa realmente debe haber hecho enfurecer a Trump: fue el momento en el que entró en escena su reluciente fiscal general, Jeff Sessions, protagonizado por la asombrosa Kate McKinnon. Ella pronunció un parlamento cómico genial que hizo referencia al presunto pasado racista de Sessions: "Todos sabemos que hay dos clases de delitos: los comunes y los de negros".

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En cuestión de unos minutos, SNL había vuelto a socavar a Spicer, a tildar de racista la "prohibición de musulmanes" y a poner en evidencia el pasado racista de Sessions. Esta fue una muestra de gran comedia política.

No obstante, SNL no había terminado con el equipo de Trump. Presentaron todo un acto sobre Kellyanne Conway, la asesora senior de Trump, que comenzó con Beck Bennett haciendo de Jake Tapper, conductor de CNN, quien dijo que no quería a Conway en su programa porque promueve historias ficticias, entre ellas una "masacre de Bowling Green" que nunca ocurrió.

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Momentos después, cuando Tapper llega a su departamento, lo encara McKinnon en el rol de Conway, enfurecida y vestida con lencería (una parodia a la cinta clásica Atracción Fatal). Ella declara que "no va a permitir que la ignoren" ni Tapper ni nadie de los medios de comunicación porque "simplemente quiero ser parte de las noticias".

Pero no fue sino hasta el segmento Weekend Update que Trump fue blanco del grueso de las bromas. Una de las más mordaces provino de Michael Che, uno de los conductores del segmento, quien comentó que Trump lucía muy desgraciado como presidente y señaló que Trump llevaba una dieta poco saludable compuesta de pollo de Kentucky Fried Chicken.

Che agregó irónicamente que Trump debería renunciar a la presidencia: "Quiero decir: Donald, ¡¿de verdad quieres pasar así los últimos dos años de tu vida?!".

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Finalmente, tras una hora de programa, vimos a Baldwin en su papel de Trump. Esta vez fue una parodia del programa People's Court en el que Trump apelaba el fallo del 9.º Tribunal de Circuito de Apelaciones. Sí, fue gracioso (particularmente cuando Trump llama como testigo a Vladimir Putin, quien llega sin camisa), pero está claro que SNL tomó la decisión consciente de no usar a Baldwin para encarnar a Trump en todos los actos de este episodio tan esperado.

Al dedicar tiempo a las parodias de Sessions, Conway y Spicer, en vez de que en todas figurara Baldwin, hicieron un análisis gracioso e importante de las primeras semanas inestables de la administración de Trump. Es obvio que SNL no puede socavar la credibilidad de la presidencia por sí solo, pero puede ser instrumental (esta es la razón por la que Trump ataca a SNL).

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En vista de que el programa ha registrado los índices de audiencia más altos en 22 años en esta temporada, el programa empezó con el pie derecho. Su alcance no había sido tan bueno desde hace décadas.

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Así, en una época en la que las encuestas muestran que muchos estadounidenses desconfían de los principales medios de comunicación, es probable que solo se necesite que los comediantes de SNL sean la voz de la razón. Espero que semana a semana, SNL ayude a que Estados Unidos vuelva a reírse de Trump… y de su gobierno.

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