OPINIÓN: ¿Podrá la "niña sin miedo" sobrevivir a la carga del toro?

Aunque la polémica escultura de la niña pierda en los tribunales la demanda que interpuso el autor del toro, indudablemente ganará a ojos de la opinión pública.
‘La niña sin miedo’ al toro de Wall Street
Paul Callan

Nota del editor: Paul Callan es analista jurídico de CNN y fue fiscal de homicidios en Nueva York. Actualmente es asesor del despacho de abogados neoyorquino Edelman & Edelman PC; se especializa en convicciones injustificadas y casos de garantías individuales. Síguelo en Twitter como @paulcallan. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autor.

(CNN) — A mediados de abril, Arthur Modica, el escultor de 76 años que creó la feroz estatua Charging Bull (toro embistiendo) de Wall Street, demandó al ayuntamiento de Nueva York para exigir que retiren la escultura Fearless Girl (niña sin miedo) que actualmente obstruye el flujo de testosterona hacia Wall Street.

El abogado de Modica afirma que tanto su reputación como su obra se han visto gravemente dañados por que el ayuntamiento decidió permitir que la niñita de bronce se colocara cerca del toro de bronce de seis metros de largo.

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Aunque la "niña sin miedo" podría enfrentarse a una batalla legal según las actuales leyes estadounidenses sobre derechos de autor, podría haber una forma en la que la escultura de 1.20 metros se beneficie de la interposición de una demanda en nombre del toro: aunque los tribunales no fallen en su favor, la opinión pública lo hará… como se puede ver con las hordas de turistas que llegan a verla todos los días. En vez de interponer una demanda, Modica debería aprovechar las nuevas oportunidades turísticas que aporta la adición de la "niña sin miedo".

La colocación furtiva del toro

Los abogados del toro tienen argumentos convincentes acerca de que la colocación de la niña ha dañado los derechos artísticos de su cliente. Señalan que el toro se creó tras la caída de la bolsa en 1987 como símbolo positivo para un Wall Street desmoralizado, pero ahora, ese simbolismo se ha perdido.

Como dijo el escultor en una entrevista con el diario estadounidense The New York Post en marzo de este año: "La puse allí por razones artísticas… Mi toro es un símbolo de Estados Unidos. Mi toro es símbolo de prosperidad y fuerza". Tal vez debería agregar que el toro también es un símbolo de una colocación furtiva de arte público, en plena noche y sin licencias ni permisos adecuados.

Tras crear el toro de 3.5 toneladas, el escultor y un amigo llevaron a la bestia en una camioneta hacia el frente de la Bolsa de Valores de Nueva York en diciembre de 1989 y la colocaron junto a un árbol de Navidad al abrigo de la noche. A la mañana siguiente, cuando se descubrió el "regalo" del artista a la ciudad de Nueva York, causó gran sensación, pero como no tenía los permisos correspondientes, la policía de Nueva York la incautó.

Seis días más tarde, como la opinión pública se había puesto del lado del toro, el ayuntamiento cedió y permitió que la escultura se colocara "temporalmente" en Bowling Green, en donde ha estado desde entonces, atrayendo a los turistas.

Así fue hasta que una niñita de 1.2 metros, hecha de un bronce parecido, empezó a robarle los reflectores al toro.

El toro respalda la identidad de género, pero quiere que la niña se vaya a otro lado

Norman Siegel, abogado de Modica y expresidente de la Unión por los Derechos Civiles de Nueva York, se ha tomado muchas molestias para explicar que ni él ni el artista se oponen a la "igualdad de género", pero que sienten que la "niña sin miedo" tendría que estar en otra parte de la ciudad. Afortunadamente no insinuó que el hogar o la cocina eran un sitio alterno adecuado.

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El argumento jurídico de Siegel es que la proximidad de la niña con el toro y la similitud de los diseños de bronce dan la impresión de que las dos piezas son una sola obra que transmite un mensaje radicalmente diferente al que el escultor quería transmitir.

Según la Ley de Derechos de Autor de los Artistas Visuales de Estados Unidos de 1990, "el autor de una obra de arte visual tendrá el derecho… de prevenir cualquier distorsión, mutilación o modificación de la obra que perjudique su honra o reputación". Así que la cuestión es si la proximidad de la niña al toro constituye una "distorsión, mutilación o modificación intencional" del toro y si la honra o la reputación del escultor ha resultado dañada.

El abogado de Modica diría que la instalación de la niñita de bronce ha transformado al noble toro (que alguna vez simbolizó la fuerza y la prosperidad estadounidense) y al escultor en misóginos a ultranza a ojos de la opinión pública.

Si no estuviera el toro ¿qué estaría haciendo la niñita en esta parte de Broadway? ¿Desafiando a sus padres con una clásica pose adolescente o dirigiendo el tráfico, tal vez? Sin el toro, ciertamente no estaría haciendo nada relacionado con la censura del dominio masculino en el entorno empresarial estadounidense. El toro da el contexto necesario para dar forma a su mensaje.

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Los abogados de Modica también podrían argumentar que la niña no es más que una estratagema comercial para promover los intereses de sus propietarios, el fondo de inversión State Street Global, a través de la violación de la creación artística de Modica. Si se está usando a la niña de esta forma, tal vez tenga que renunciar a su derecho de recurrir a la defensa del "uso justo" contemplada en el artículo 107 de la Ley de Derechos de Autor.

El autor de Charging Bull señaló que la prueba del propósito comercial podría ser la redacción de la inscripción en la placa que originalmente se había colocado junto a la escultura, en la que se leía: "Sepan del poder de las mujeres al mando. SHE [ella en inglés] hace la diferencia". Con "SHE" se referían a un producto que supuestamente State Street Global Advisors ofrecía a sus clientes. State Street refutó el argumento del propósito comercial y retiró la placa.

¿La "niña sin miedo" tiene derecho a invocar la Primera Enmienda?

Los abogados de la niña impugnarían esta acusación con el argumento de que no se le puede aplicar esta ley porque no toca ni mutila al toro y por lo tanto es una obra totalmente independiente. Es más, como ya quitaron la placa, la estatua no tiene ningún fin comercial.

Irónicamente, cualquier batalla legal entre el toro y la niña probablemente incremente el valor de ambas esculturas, pero solamente si se exhiben juntas. La niña tiene relativamente poco significado por sí sola y el toro perdió su atractivo turístico. Pero la demanda podría servir para que ambos llamen la atención y podría aumentar las ventas de réplicas y las actividades turísticas.

Así que aunque la "niña sin miedo" pierda la batalla legal, podría ganar la guerra y beneficiarse de una alianza con el toro. En pocas palabras, si desafía al toro y lo obliga a hacer un trato, podría considerarse como el triunfo del ingenio femenino sobre la fuerza bruta masculina.

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Al más puro estilo de Wall Street, hasta que el toro negocie un acuerdo sensato o gane en los tribunales, tendremos que lidiar con todas esas niñitas que lo ignoran y se toman selfies con la "niña sin miedo", símbolo de la fortaleza y la prosperidad de las mujeres.

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