El mundo digital de Obama a Trump: el legado y los pendientes

Si bien durante su gobierno, los hackeos y hechos contra la privacidad tomaron reflectores, el acercamiento e impulso de la Casa Blanca en innovación sentó precedente para el próximo gobierno.
A favor de la innovación  Los ocho años de mandato de Obama estuvieron marcados por la cercanía con las tecnológicas.  (Foto: AFP)
Gabriela Chávez y Sofía Sánchez
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Durante la segunda mitad de los años 60, que un niño estadounidense fuera fanático de la serie espacial Star Trek no era raro. Al contrario, las aventuras de Spock y el capitán Kirk tuvieron un fuerte impacto en toda una generación. Uno de esos niños se convertiría en el presidente 44 de Estados Unidos y cambiaría la relación de la Casa Blanca con la industria tecnológica.

“Lo que hizo tan popular a la serie es que no era propiamente acerca de tecnología, era sobre valores y relaciones”, dijo Obama en una entrevista con la revista Wired en noviembre. “En realidad estaba hablando sobre la noción de una humanidad unida y una confianza en nuestra habilidad para resolver problemas”.

Con la consigna de la tecnología como herramienta de cambio, el presidente llegó al poder en enero de 2009 con una agenda que incluía la tecnología de un modo muy particular.

La administración Obama, con sus aciertos y sus errores, cambió por siempre la relación de los políticos con la tecnología. Su pasión por la innovación abrió puertas a emprendedores, propició el surgimiento de nuevos negocios y creó nuevas prácticas en el entorno digital para establecer responsabilidades y derechos en el ciberespacio.

ENTRE LA PRIVACIDAD Y LA SEGURIDAD

Durante los ocho años de la administración Obama, el entorno de ciberseguridad, espionaje y privacidad de datos, fue uno de los más activos, y no siempre con un resultado positivo para el mandatario.

En 2006, aún como senador por Illinois, Obama estableció su preocupación por proteger la privacidad digital de los estadounidenses; sin embargo, las acciones más fuertes en pro del tema vinieron hasta años recientes. En 2015, se dio por terminado el Patriot Act, ley que permitía el espionaje de comunicaciones por parte de autoridades y se firmó Freedom Act, el cual operará en un contexto menos invasivo hasta 2019.

Durante su administración se crearon nuevas reglas digitales y para negocios en este ámbito, como las buenas prácticas de ciberseguridad en cuanto a Internet de las Cosas y el Plan Nacional de Acciones en Ciberseguridad, confirmado a finales de 2016. A pesar de ello, algunos de los hackeos más costosos y graves ocurrieron durante su mandato.

El hackeo a Sony, Target y la filtración de información de la oficina de la presidencia, además del ataque de denegación de servicio (DDOS) al proveedor de dominio Dyn a finales de 2016 y las discusiones tras la revelación de Edward Snowden acerca de programas de espionaje ciudadano conducidos por la NSA, dieron cuenta del impacto social y económico de los ataques cibernéticos. Al cierre de 2016, el costo de estos en Estados Unidos fue de 100,000 millones de dólares, de acuerdo con datos de McAfee.

Casos controversiales, como cuando el FBI pidió a Apple desbloquear el iPhone del atacante de un tiroteo en San Bernardino, puso el ojo de la opinión pública en el manejo de la privacidad durante el gobierno de Obama y elevó el debate sobre la necesidad de cifrar la información para proteger los datos de las personas.

“Estamos preocupados por la privacidad. No queremos que el gobierno pueda ver los teléfonos de todos indiscriminadamente sin ningún tipo de restricción o un sentido claro de probabilidad que se está enfocando a un individuo malintencionado”, refirió Obama durante un discurso en el evento de tecnología South By Southwest, en donde fue el primer mandatario en funciones en participar en dicho festival.

EL MEJOR AMIGO DE LOS INNOVADORES

Obama también fue un presidente cercano a algunas de las figuras más relevantes de Silicon Valley, como Mark Zuckerberg, Bill Gates y Steve Jobs.

Incluso utilizó a sus contactos en California como estrategas en otro tipo de políticas. El ejemplo más claro fue Brian Chesky, uno de los fundadores de la plataforma Airbnb, en la visita del mandatario a Cuba, país con el que restableció relaciones por primera vez en más de 50 años y en el que la compañía ha tenido un enorme éxito y presencia con su sistema de renta de departamentos.

Obama también convirtió abrió la puerta a nuevas posiciones dentro de la Casa Blanca: jefe de Tecnología, jefe de Ciencia de Datos y jefe de Desempeño, llevando a la institución a un nivel de digitalización nunca antes visto.

Quizás para los emprendedores, lo mejor que ha hecho Obama en temas tecnológicos es asegurar que los proveedores de internet no den tratamientos preferentes -como velocidad de conexión- a unas compañías por encima de individuos, lo que asegura un terreno relativamente justo para el desarrollo.

EL MÁS POPULAR… EN LAS REDES

El amor por la tecnología se vio venir desde la campaña presidencial de 2008, cuando el uso de redes sociales como Facebook y Twitter acercaron a Obama a la audiencia más joven para convencerlos de que “el cambio era posible”. Estas herramientas fueron esenciales para cimentar su factor cool, así como en los años 90 fue relevante para Bill Clinton aparecer en programas como el de Arsenio Hall.

Su popularidad en las redes no dejó de crecer, con 80.7 millones de seguidores en Twitter, 52.8 millones de likes en su página oficial en Facebook y 12.2 millones en Instagram. Evidentemente, estos números tienen que ver con el creciente uso de estas redes, que alcanzan a miles de millones de personas en todo el mundo. Pero Obama también ha dejado un legado para los futuros presidentes, con la cuenta de Twitter POTUS (President of the United States), que actualmente cuenta con 13.7 millones de seguidores y será heredada a cada presidente que desee usarla.

Además, durante su mandato la Casa Blanca también se incorporó a varias redes, incluyendo Snapchat, que apela a un público aún más joven. Estas acciones también las utilizó la primera dama Michelle Obama.

BAJO EL MUNDO TRUMP

Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, una de las preguntas es si se mantendrá la relación con la industria tecnológica y con los ciudadanos a través de plataformas digitales.

El hecho de que durante su campaña, la postura de Trump ante el tema fuera vaga, preocupa a analistas por la relación entre ambos sectores; sin embargo, a mediados de diciembre el presidente electo se reunió con diversos líderes y directores generales de la industria como Apple, Amazon, IBM, HP, Alphabet, Cisco, Facebook, por mencionar algunos.

Trump aseguró un diálogo abierto con la industria y “que estaba ahí para ayudar”. Quedaron en realizar este tipo de reuniones cada cuatro meses.

No obstante, organizaciones en pro de la defensa de los derechos digitales, como Electronic Frontier Foundation (EFF) se pronunciaron preocupadas por lo que la nueva administración pueda hacer en esta materia en los primeros 100 días de operación.

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“Algunas cosas que él (Trump) y su equipo han dicho nos hace prepararnos para lo peor. Basado en sus opiniones en vigilancia, neutralidad de la red y libertad de prensa, anticipamos intentos de cortar varios de los avances que se han logrado”, publicó la organización, dos días previo a la investidura de Trump como el presidente número 45 de Estados Unidos.

Algunos de los pendientes que quedan para la industria tecnológica son regulaciones en torno nuevas tecnologías como el manejo de drones; aplicación de reglas y buenas prácticas sobre ciberseguridad, así como la defensa de la neutralidad de la red para mantener un Internet equitativo y libre para todos.

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