Una dieta estilo mediterráneo podría prevenir la demencia

Evitar los alimentos dulces, grasosos y procesados y centrarte en una dieta estilo mediterráneo podría reducir el riesgo de demencia en una tercera parte.
La dieta mediterránea contiene nutrientes que se sabe que ayudan a la longevidad y que tienen otros beneficios para la salud.
Salud  La dieta mediterránea contiene nutrientes que se sabe que ayudan a la longevidad y que tienen otros beneficios para la salud.  (Foto: iStock)
Sandee LaMotte

Se ha relacionado a la dieta del soleado Mediterráneo con huesos más fuertes, un corazón más sano y una vida más larga, además de un riesgo menor de diabetes e hipertensión.

Ahora, también puedes agregar la reducción del riesgo de demencia a la lista creciente de razones por las que deberías llevar una dieta mediterránea o alguna de sus primas nutricionales.

En una nueva investigación, que se presentó en la conferencia de la Asociación Internacional del Alzhéimer en Londres, a mediados de julio, se determinó que los adultos mayores sanos que llevaban la dieta mediterránea o la dieta MIND redujeron en un tercio su riesgo de demencia.

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"Llevar una dieta saludable, basada en plantas, se relaciona con una mejor función cognitiva y con una reducción de entre el 30 y el 35% en las atrofias cognitivas del envejecimiento", dijo la directora del estudio, Claire McEvoy, de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Francisco.

McEvoy subrayó que como el estudio se llevó a cabo con una muestra representativa de la población mayor de Estados Unidos, "los hallazgos son relevantes para el público en general".

"Aunque un 35% es más de lo esperado para una elección de estilo de vida, no me sorprende", dijo Rudolph Tanzi, director de la Unidad de Investigación sobre Genética y Envejecimiento del Hospital General de Massachusetts, quien hace poco escribió, junto con Deepak Chopra, un libro sobre genes y envejecimiento, titulado Supergenes.

"La actividad de nuestros genes depende mucho de cuatro factores principales: dieta, ejercicio, sueño y manejo del estrés", dijo Tanzi, quien no participó en el estudio. "De ellos, probablemente la dieta sea el más importante".

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Llevar una dieta mediterránea podría ayudar a vivir más

En el estudio de McEvoy se investigaron los hábitos alimenticios de casi 6,000 estadounidenses mayores, con un promedio de edad de 68 años. Tras hacer ajustes según edad, género, raza, nivel educativo y cuestiones de salud y estilo de vida (tales como obesidad, hipertensión, diabetes, depresión, tabaquismo y sedentarismo), los investigadores descubrieron que quienes llevaban la dieta MIND o la dieta mediterránea tenían entre 30 y 35% menos posibilidades de sufrir atrofia cognitiva. Entre más tiempo llevaran estas dietas, de acuerdo con McEvoy, mejor funcionaban en el sentido cognitivo. Quienes llevan la dieta marginalmente también se beneficiaron, aunque por un margen mucho menor: tuvieron 18% menos probabilidades de mostrar signos de atrofia cognitiva.

¿Qué son la dieta mediterránea y la dieta MIND?

Olvídate de la lasaña, la pizza, la spanakopita y el souvlaki de cordero… no están en el menú diario de quienes viven en la soleada costa mediterránea.

La auténtica dieta es sencilla, a base de plantas; la mayoría de los platillos se basa en frutas y verduras, granos integrales, frijoles y semillas, unas cuantas nueces y montones de aceite de oliva extra virgen. Dile adiós a la azúcar refinada y a la harina; las grasas que no sean aceite de oliva, tales como la mantequilla, se consumen poco, si no es que nada. De vez en cuando sale en escena la carne, pero usualmente se usa solo para darle sabor a un platillo. Los platillos suelen incluir huevos, lácteos y aves, pero en proporciones más pequeñas que en la dieta occidental tradicional. Sin embargo, el pescado es un producto básico.

La dieta MIND combina los mejores alimentos para el cerebro de la dieta mediterránea con la famosa dieta DASH baja en sal. La dieta MIND se basa en el consumo de 10 grupos de alimentos saludables y en el rechazo de alimentos de cinco grupos poco saludables.

MIND significa Mediterranean-DASH Intervention for Neurodegenerative Delay (Intervención Mediterránea-DASH para el Retraso de la Demora Neurodegenerativa) y DASH es el acrónimo de Dietary Approaches to Stop Hypertension (Técnicas Alimentarias para Frenar la Hipertensión).

Martha Clare Morris, epidemióloga de la nutrición del Centro Médico Rush de la Universidad de Chicago, creó la dieta MIND. Quienes llevan la dieta MIND rechazan la mantequilla y la margarina en barra, las carnes rojas, los quesos, los alimentos fritos, la comida rápida y los dulces. Comen al menos seis porciones de verduras de hoja verde (como espinaca o kale) a la semana y al menos una porción diaria de otra verdura, además de tres porciones obligatorias de granos integrales. También agregan al menos tres porciones de frijoles, dos o más porciones de frutos del bosque, dos porciones de pollo o pavo y una porción de pescado a la semana. El aceite de oliva es el ingrediente principal para cocinar y beben una copa de vino al día.

La dieta de Morris cuenta con el respaldo de estadísticas poderosas. En 2015, estudió a 923 adultos mayores de la zona metropolitana de Chicago; descubrió que quienes dijeron que seguían rigurosamente la dieta tenían un 53% menos de probabilidades de desarrollar alzhéimer, mientras que quienes la seguían moderadamente redujeron su riesgo en alrededor del 35%. En estudios de seguimiento se observaron beneficios similares.

Morris y sus colegas están reclutando voluntarios para un estudio clínico de tres años con el que pretende demostrar la relación.

Pruebas adicionales

En un segundo estudio que se presentó en la conferencia se examinó también el impacto de la dieta MIND. Los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Wake Forest estudiaron a 7,057 mujeres, con un promedio de edad de 71 años, a lo largo de 10 años. Descubrieron que quienes siguieron la dieta MIND más minuciosamente presentaron una reducción del 34% en el riesgo de desarrollar alzhéimer.

En un tercer estudio que se presentó en la conferencia se investigaron, a lo largo de seis años, los hábitos alimentarios de 2,223 adultos suecos libres de demencia y que seguían el Patrón Alimentario Prudente Nórdico (NPDP, por sus siglas en inglés), en el que se evitan los dulces y los alimentos grasosos y procesados. La dieta pone énfasis en las verduras que no sean raíces, en las manzanas, las peras, los duraznos, la pasta, el arroz, las aves, el pescado, los aceites vegetales, el té, el agua y un consumo de vino de ligero a moderado.

Los suecos que se apegaron a la dieta a nivel moderado o alto conservaron su función cognitiva mejor que quienes consumieron más alimentos procesados y grasosos.

Finalmente, en un cuarto estudio se examinaron las imágenes por resonancia magnética de 330 adultos con función cognitiva normal y un promedio de edad de 79 años; descubrieron que consumir alimentos que incrementan la inflamación del cuerpo (como los dulces, los alimentos procesados y los alimentos fritos y grasosos) aumentaba el riesgo de que el cerebro se encogiera con el envejecimiento y de que se redujera la función cognitiva, cosa que no sorprendió al neurólogo Rudy Tanzi.

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"Los alimentos que mantienen normal la presión arterial, que nos aportan antioxidantes y que mantienen sanas a las bacterias de nuestro intestino (o microbioma) sirven para mantener controlada la inflamación crónica en el cerebro y en todo el cuerpo", dijo.

A pesar de la similitud de los resultados, los expertos señalan que estas investigaciones son estadísticas, lo que significa que se basan en lo que la gente dice que come. McEvoy dice que para demostrar la relación entre la dieta y el riesgo de demencia, los investigadores tendrán que hacer experimentos científicamente controlados.

"Creo que los estudios, en conjunto, indican que los patrones alimentarios de alta calidad intervienen en la salud del cerebro y en la protección frente al declive cognitivo en el envejecimiento", dijo. "La dieta se puede modificar; a la luz de estos estudios, necesitamos hacer ensayos clínicos para probar si el cambio en la dieta puede mejorar o conservar la cognición".

Los expertos dicen que hasta que haya pruebas definitivas, no hace daño usar esta información para hacer cambios en la dieta y en el estilo de vida que podrían servir para proteger a tu cerebro.

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"Aunque la idea de que una dieta saludable puede ayudar a proteger contra el declive cognitivo durante el envejecimiento no es nueva, la magnitud y la duración de estos cuatro estudios demuestran lo poderosas que podrían ser las buenas costumbres alimentarias en la conservación de la salud y la función cerebral", dijo Keith Fargo, director de Programas Científicos y Divulgación de la Asociación Estadounidense para el Alzhéimer.

Tanzi coincide. "Ya es hora de que empecemos a poner más énfasis en lo que comemos si queremos que nuestra 'esperanza de salud' esté a la altura de nuestra creciente 'esperanza de vida'".

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