Cinco razones por las que la gente difunde fotos falsas durante los desastres

Fotos antiquísimas y videos fuera de contexto llenan el internet cada vez que ocurre un terremoto o huracán.
Fake news  Un problema en las redes sociales para la verificación de noticias.  (Foto: Shutterstock)
A. J. Willingham

Aunque los desastres naturales ya son bastante dramáticos, cada vez que ocurre uno, internet se llena con fotos antiquísimas, videos fuera de contexto e, inevitablemente, la mascota de todas las publicaciones falsas en redes sociales: el tiburón en la carretera.

Si no sabes de qué va el tiburón en la carretera, se trata de una imagen de un tiburón nadando en una autopista inundada que asoma sus narices manipuladas digitalmente cada vez que hay un huracán o un acontecimiento importante relacionado con el agua. Esta imagen, desde luego, es falsa.

Pero ¿por qué circulan publicaciones falsas, una y otra vez, en un desastre tras otro? Estas son algunas de las razones.

1. La gente está programada para creer

Algunas personas a veces se topan con una noción complicada: si está en internet, debe ser cierto.

"A todos nos han programado para asumir que lo que vemos publicado pasó por algún conjunto de filtros y de verificaciones", explica David Weinberger, experto en internet y tecnología e investigador sénior del Centro Berkman Klein de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

"Cuando veías las noticias en televisión, confiabas en que las habían verificado o algo así. No era tu responsabilidad verificar la veracidad de las noticias. El simple hecho de que se publicaran era una marca de autoridad".

Ahora que cualquier persona que tiene una conexión a internet puede crear y compartir contenido, esa vieja garantía de confiabilidad ya no encaja del todo. Pero de alguna manera, persiste la suposición de que algo no puede ser falso si lo están difundiendo y si se está hablando de ello.

Durante la supertormenta Sandy, en 2012, un analista de Wall Street tuiteó una serie de actualizaciones sobre las inundaciones, la destrucción y los apagones en la zona metropolitana de Nueva York. Todas eran falsas, pero los miles de personas que las leyeron y las retuitearon no tenían idea. ¿Y cómo podrían saberlo, si no estaban allí viviéndolo con él? No tenían una razón inmediata para creer que lo que estaba comunicando era falso.

Incluso las grandes personalidades pueden caer en los engaños a causa del poder de la confianza y la amistad. Durante el huracán Harvey, Katie Couric, una conocida conductora estadounidense, publicó una foto, que le había enviado una amiga, de un cocodrilo en la entrada de su cochera. Sin embargo, cuando la gente señaló que la foto databa de varios meses antes, la historia de la amiga de Couric empezó a desmoronarse y Couric dijo que había sido un "engaño doble".

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"Hay otros indicios de la confiabilidad de lo que se dice", explica Weinberger. "Por ejemplo: la cantidad de likes o de veces que se ha compartido puede indicar su confiabilidad". Después de todo, según esta suposición equivocada, si mucha gente está tan convencida como para decir que le gusta o para compartirlo, probablemente sea cierto.

2. Satisface la tendencia a la confirmación

La tendencia a la confirmación es la idea de que es más probable que consumamos y difundamos información que coincide con nuestras creencias. Es otra de las grandes razones por las que alguien puede sentir la necesidad de difundir información sin verificarla debidamente.

Esto suele pasar después de atentados terroristas o de tiroteos. La gente cree los reportes erróneos o inventados si coinciden con lo que creen acerca de la situación… o con su ideología política o moral.

Después de varios atentados terroristas ha circulado la foto de un hombre sij con un turbante. En las publicaciones, se lo ha identificado erróneamente como el perpetrador. A veces, se ha alterado la foto y se le ha agregado un chaleco suicida. "Siempre vas a creer lo que tiene sentido para ti", dice Weiberger. "Cuando hay muy poca información, es mucho más publicar cosas que parecen factibles".

En agosto, en Charlottesville, Estados Unidos, los partidarios de los mítines de los supremacistas blancos difundieron ampliamente la foto de un supuesto manifestante antifascista atacando a un agente de policía. La foto era falsa. De hecho, era una imagen de 2009 que se había manipulado: se agregó un logo del movimiento antifascista a la chaqueta del atacante.

3. Quieren ser parte de la conversación

Mientras el huracán Irma atravesaba el Caribe, algunos videos de la destrucción de la tormenta recibían millones de visitas en Facebook. Los videos estaban salpicados de comentarios bienintencionados: "Bendiciones para todos allá", escribió un usuario.

El problema es que ninguno corresponde a Irma.

De igual forma, hubo tantos pronósticos y alertas falsas esta semana que el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos tuvo que emitir un comunicado para aclarar la situación.

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Cuando ocurre algo terrible, ya sea un acto de Dios o un acto del hombre, el instinto humano nos lleva a intentar entender el caos. El instinto humano busca informar y consolar, así que difundimos. "También en eso hay capital social", dijo Weinberger. "Esa es una de las razones por las que la gente tuitea cosas, especialmente si creen que son los primeros de su círculo social [en hacerlo]".

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Cuando encuentras una noticia nueva o fascinante, "tienes la impresión de que ayudas a tu comunidad o a tu red a darle sentido al evento", agregó. "Sienten que es su deber cívico difundirlo. Entonces no es solo el capital social, sino la idea de: 'mira, esto te conmoverá o te informará'".

4. Algunas personas simplemente lo hacen a propósito

En gran medida, la gente que difunde publicaciones falsas en línea no sabe que está difundiendo publicaciones falsas. Si lo hacen a propósito… pues no hay mucho qué decir para darle sentido.

"Eso es imposible de responder", explica Weinberger. "Puede ser patológico. [Puede ser] alguien muy ávido de afirmación. Puede ser troleo, o alguien que trata de trastocar las noticias intencionalmente".

Es difícil saber qué motiva a los troles de internet. Hay quien simplemente quiere acumular likes, que compartan sus publicaciones o generar reacciones. Hay quien tal vez quiera influir legítimamente en la política o estafar a la gente.

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5. A veces, la realidad es así de rar

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Mientras un enorme incendio rugía hace unas semanas en las cercanías de Portland, Oregon, el campo de golf de Beacon Rock publicó una foto de unos golfistas que jugaban como si no hubiera un infierno gigante, rabioso y rojo justo detrás de ellos.

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De inmediato, la gente se mostró escéptica. Hubo quien dijo que la foto parecía manipulada. Discutieron y analizaron; no podían creer que fuera auténtica.

La foto ciertamente parecía falsa, pero no lo era. Tal vez una de las razones por las que la gente no es más analítica cuando se encuentran con algo fantástico (pero falso) es que a veces la realidad es igualmente asombrosa. Tal vez, solo tal vez, en esta era de la desinformación, tendríamos que lidiar con menos cosas falsas si la vida real no fuera a veces tan increíble.

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