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El auge de la inteligencia artificial pone a prueba la capacidad eléctrica

Ante el crecimiento de la demanda de energía por el ascenso de la IA, el desafío es expandir la infraestructura con mayor eficiencia energética y menor impacto físico.
La Agencia Internacional de la Energía prevé que el consumo eléctrico de los centros de datos aumentará de 485 TWh en 2025 a 950 TWh en 2030.
La Agencia Internacional de la Energía prevé que el consumo eléctrico de los centros de datos aumentará de 485 TWh en 2025 a 950 TWh en 2030. (Cortesía)

Al tiempo en que la inteligencia artificial (IA) transforma la manera de operar de las empresas, está llevando al límite la infraestructura energética que sustenta la era digital.

Es así que las nuevas aplicaciones de IA consumen cada vez más energía, como las de generación de video, razonamiento y las tareas de agentes.

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De este modo, el crecimiento de los centros de datos especializados para entrenar y operar esta tecnología, conocidos como "fábricas de IA", plantea nuevos desafíos para el suministro eléctrico y el desarrollo de tecnologías de almacenamiento de energía, como reveló el informe "Energía e IA" de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

En el estudio se determina que la demanda de energía de los centros de datos se triplicará al finalizar la década. También destaca que la IA está incrementando la densidad energética de los servidores, llevando al límite las herramientas actuales.

Por ejemplo, un rack de servidores en un centro de datos avanzado tiene el tamaño de un refrigerador grande; sin embargo, para 2027, podría llegar a una demanda máxima de energía equivalente a la de 65 hogares.

Esta evolución ejercerá una presión considerable sobre la fabricación de componentes críticos como transformadores, electrónica de potencia y otros equipos indispensables para la infraestructura eléctrica.

Además, ante las fuertes variaciones de carga que generan el entrenamiento y la operación de modelos de IA, el almacenamiento de energía también se vuelve un elemento clave para garantizar la estabilidad del suministro eléctrico.

Como resultado, el estudio de la AIE prevé que, para 2030, podrían instalarse entre 20 y 25 gigawatts (GW) de almacenamiento mediante baterías en centros de datos a nivel mundial.

Dicho panorama confirma que la IA ya no solo representa un desafío tecnológico, sino también uno energético.

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Más capacidad, menos espacio

Con el pronóstico de la Agencia Internacional de la Energía, de que el consumo eléctrico de los centros de datos aumentará de 485 TWh en 2025 a 950 TWh en 2030, sectores como los centros de datos, la manufactura, la banca, la energía y los edificios comerciales tendrán que incrementar su capacidad sin sacrificar eficiencia ni ampliar su huella física.

En respuesta, fabricantes de infraestructura eléctrica desarrollan soluciones orientadas a satisfacer estas nuevas exigencias. Un ejemplo es el lanzamiento de Galaxy VXL de Schneider Electric, el sistema UPS trifásico modular y escalable con capacidades de entre 500 y 1,250 kW.

Fue diseñado para proteger cargas críticas, pero ocupando hasta 70% menos espacio que otras tecnologías de igual potencia. Además, un UPS Galaxy VXL alcanza una eficiencia de hasta 97.5% en doble conversión.

A través de innovaciones como esta, Schneider Electric busca ofrecer una base energética reparada para acompañar el crecimiento de las aplicaciones impulsadas por inteligencia artificial.

Así podrán acompañar a las empresas a optimizar el uso del espacio disponible, mientras reducen pérdidas eléctricas y simplifican las labores de mantenimiento, en entornos donde una interrupción operativa puede generar costos mayores que la propia infraestructura.

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