De este modo, el crecimiento de los centros de datos especializados para entrenar y operar esta tecnología, conocidos como "fábricas de IA", plantea nuevos desafíos para el suministro eléctrico y el desarrollo de tecnologías de almacenamiento de energía, como reveló el informe "Energía e IA" de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
En el estudio se determina que la demanda de energía de los centros de datos se triplicará al finalizar la década. También destaca que la IA está incrementando la densidad energética de los servidores, llevando al límite las herramientas actuales.
Por ejemplo, un rack de servidores en un centro de datos avanzado tiene el tamaño de un refrigerador grande; sin embargo, para 2027, podría llegar a una demanda máxima de energía equivalente a la de 65 hogares.
Esta evolución ejercerá una presión considerable sobre la fabricación de componentes críticos como transformadores, electrónica de potencia y otros equipos indispensables para la infraestructura eléctrica.
Además, ante las fuertes variaciones de carga que generan el entrenamiento y la operación de modelos de IA, el almacenamiento de energía también se vuelve un elemento clave para garantizar la estabilidad del suministro eléctrico.
Como resultado, el estudio de la AIE prevé que, para 2030, podrían instalarse entre 20 y 25 gigawatts (GW) de almacenamiento mediante baterías en centros de datos a nivel mundial.
Dicho panorama confirma que la IA ya no solo representa un desafío tecnológico, sino también uno energético.