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La técnica Pomodoro o cómo concentrarse y ser más productivo

La premisa es sencilla: alternar los intervalos de descanso permite enfocars en una actividad de manera más rápida y efectiva.
Establecer periodos.
Establecer periodos. Este método evita distracciones al dividir el trabajo en lapsos de 25 minutos, con cinco de descanso. (Foto: PeopleImages/Getty Images/iStockphoto)

¿No te ha pasado que tras una larga jornada de trabajo no has logrado acabar todas las tareas que tenías planeadas? Si analizas cómo has distribuido el tiempo, tal vez te sorprenda la cantidad de tiempo perdido en distracciones y la búsqueda de la concentración. La técnica Pomodoro promete acabar con eso y ayudarte a llevar a cabo las actividades de manera rápida y efectiva.

“Es un método de enfoque que busca ayudarnos a lograr tareas en un tiempo menor, eliminando distracciones durante periodos breves para que podamos comprometernos a hacerlas. Si por todo un día te dispones a no ver tu teléfono, no lo vas a lograr, pero si te lo propones durante 25 minutos, es mucho más fácil conseguirlo”, explica Eila Zalles, consultora en estrategia y académica de la Universidad de la Comunicación.

Pedro Lambán Castillo, formador freelance especializado en facilitación de procesos y gestión de equipos, agrega que al tener el cronómetro indicando cuándo se debe comenzar a trabajar, también se disminuye la procrastinación y, al final del día, aumenta la productividad.

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También, recomienda aplicarla en actividades que resultan más tediosas o complicadas de realizar, puesto que así se llevan a cabo poco a poco pero de manera constante.

La práctica es sencilla: durante un cierto lapso (su creador, el consultor especializado en Agile Francesco Cirillo, estableció 25 minutos), se debe trabajar en una sola actividad sin interrupción ni distracciones. A este intervalo se le llamará 'pomodoro'. Después, se lleva a cabo un descanso de cinco minutos hasta continuar con el siguiente periodo de trabajo. Cuando se completen cuatro 'pomodoros', el periodo para reposo debe ser más largo. Se recomienda que sean 20 minutos.

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“El cerebro necesita desenfocarse, recargar energía. Una vez que recupera esa energía puede entrar otra vez en un estado de alta concentración. Si lo intentas mantener por un periodo largo, es muy difícil que se logre”, comenta Roberto Villegas experto organizacional en Quality Change Consultores.

También explica que puede servir como automotivación. El especialista aconseja llevar un registro de los 'pomodoros' que se han completado. Así, a lo largo del día se podrá ver el tiempo que se ha invertido en realizar trabajo real, sin distracciones. “De este modo, las personas ven que sí pueden, y quieren seguir realizándolo por su satisfacción”, detalla.

Lambán Castillo recomienda dedicar una porción pequeña en cada uno de los intervalos a repasar lo que se ha realizado y lo que falta. De esta forma, es posible aprender a estructurar el tiempo en 'pomodoros' y es posible estimar las tareas en bloques de 25 minutos.

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La única herramienta necesaria para aplicar este método es un cronómetro para medir el tiempo (Cirillo utilizaba un reloj de cocina en forma de jitomate, de aquí el nombre 'podomoro' en italiano). También se utiliza una lista de las labores a realizar, escogiendo las tres más importantes del día para darles prioridad. Es recomendable anotarlas en papel, para no utilizar el celular cuando se tiene que revisar cuál es el paso siguiente del plan.

¿Una técnica para todos?

Zalles señala que no siempre es posible tener el control de los 25 minutos que dura cada 'pomodoro'. “Puede ser complicado si trabajamos en entornos en donde otras personas nos pueden molestar libremente. No todo el mundo puede decidir no contestar el teléfono de la oficina 25 minutos”, comenta.

Sin embargo, para contrarrestar las dificultades, la especialista recomienda hacerlo en otras actividades, incluso en las actividades del hogar. De esta manera se ejercitará la parte de concentración y en el trabajo será más fácil mantenerse enfocado.

Roberto Villegas agrega que no a todas las personas les funcionan los mismos intervalos de concentración. “Pero esto no debe ser una dificultad. A medida que se aplica, se va conociendo si podemos pasar más o menos tiempo sin distraernos. Así nosotros podemos configurar los lapsos de trabajo y descanso”, aconseja.

Y, claro, en caso de que se encuentre totalmente motivado y no quiera parar a descansar por miedo de perder la concentración, se puede saltar el descanso correspondiente y continuar con el siguiente 'pomodoro'. Posteriormente, ya se tomará el receso de cinco minutos.

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