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La banca de desarrollo tendrá consejos con paridad de género

Con esta iniciativa de la senadora Vanessa Rubio, se busca incrementar la participación femenina en las nueve instituciones que existen en México.
Mujeres directivas.
En el sector financiero, de los 47 bancos que operan en México únicamente dos tienen a una mujer a cargo de la dirección general. Mientras que en los consejos directivos, solo 12% de los integrantes son mujeres, según PwC.

CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) - De manera unánime, el pleno del Senado de la República aprobó la reforma a la Ley de Instituciones de Crédito, presentada por la senadora del Partido Revolucionario Institucional (PRI) Vanessa Rubio Márquez, para empoderar económica y financieramente a las mujeres en dos vías: mantener la paridad de género en los consejos directivos de las instituciones de banca de desarrollo y priorizar los programas de apoyo para las la población femenina.

“La banca de desarrollo en México se conforma por nueve instituciones. Hoy, solo hay una mujer consejera independiente en estas entidades. Con esta modificación, damos un paso importante para lograr la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres”, dijo Rubio en una conferencia de prensa al término de su presentación en el Senado.

En esta iniciativa, que fue aprobada con 100 votos a favor, cero en contra y cero abstenciones, se establece que para alcanzar la paridad de género es necesario establecer cuotas, es decir, que cada vez que sea necesario nombrar a un miembro del consejo directivo, se deberá elegir a una persona del género con menor representación. Para Pablo Cotler, académico del departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana, la idea de poner una cuota mínima es apropiada, ya que es una forma de eliminar las barreras profesionales que sufre la población femenina e integrar a personas capacitadas a este tipo de instituciones.

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De acuerdo con cifras de la consultora PwC, solo 29% de las mujeres en las empresas tienen un puesto de liderazgo y con responsabilidades directivas. En el sector financiero, por ejemplo, de los 47 bancos que operan en México únicamente dos tienen a una mujer a cargo de la dirección general. Mientras que en los consejos directivos, solo 12% de los integrantes son mujeres.

“Así como el ejemplo que está poniendo el actual gabinete, esta iniciativa es un paso importante para impulsar a las mujeres y reconocer sus habilidades y su talento”, menciona Pilar Brogeras, vicepresidenta regional para América Latina de la firma de reclutamiento de altos directivos Stanton Chase. “Además, está comprobado que mantenerlas en un puesto clave de la compañía genera retornos de inversión hasta 38% mayores, se reduce la rotación de talento y aumenta la productividad laboral”.

Sin embargo, no basta con implementar un sistema de cuotas. Eugenio Gómez Alatorre, director del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección del IPADE, asegura que la propuesta de la senadora tiene algunos riesgos que no deben ser tomados a la ligera. “Una composición paritaria puede afectar el buen funcionamiento del consejo, debido a que las instituciones de la banca de desarrollo van a hacer cualquier cosa por cumplir con esa ley, es decir, no se asegura un compromiso real para la inclusión”.

Otro de los riesgos, según el directivo, es que el cambio en la dinámica entre consejeros. Para Gómez, la hostilidad y el resentimiento son valores que pueden reinar en las instituciones, lo que al final complica el desempeño laboral. Por eso, es necesario que la iniciativa aprobada por el Senado de la República vaya acompañada de un programa de acompañamiento, en el que se asegure que las mujeres están ganándose un lugar por sus capacidad y no por obligación.

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Empoderamiento económico

La segunda parte de la propuesta de Vanessa Rubio consiste en destinar, al menos, 20% de los recursos de las instituciones de banca de desarrollo a programas, productos o servicios financieros que atiendan las necesidades específicas de las mujeres en materia de ahorro, inversión, crédito y mecanismos de protección.

Para Cloter, sin embargo, esta medida es un error. “Está mal poner una cuota en este tema, por el simple hecho de que es muy difícil cuantificar el dinero que se le destina a un programa social. Hay proyectos grandes y chicos, lo que complica tener asignaciones muy claras”, explica.

El experto en la banca de desarrollo asegura que hay una gran probabilidad de que se empiecen a crear programas solo por cumplir con la ley, pero que no necesariamente asignen los recursos a las mujeres más necesitadas. “En todo caso, si realmente existe una preocupación, lo que se tiene que hacer es estudiar los programas existentes, buscar mejorarlos en términos de diseño y adecuar los presupuestos conforme a las necesidades de las beneficiadas”.

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