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La lucha contra el cambio climático también es buena para el empleo

Para 2030 podrían crearse 13 millones de puestos en América Latina si se fortalecen prácticas para mejorar las condiciones ambientales e impulsar las energías limpias, señala un informe de la OIT.
Sostenibilidad.
Interés de las empresas. En 2016, 24% de las compañías en el país contaba con un inventario de CO2, la cifra cambió a 30% en 2018, según el reporte Desarrollo Sostenible en México, de KPMG.

CIUDAD DE MÉXICO (Expansión). - Promover la sostenibilidad en las ciudades, con el uso de recursos renovables y estrategias de ahorro de energía, no sólo es bueno para el medioambiente, también tiene un impacto en la generación de empleos. Para una empresa como Enlight, dedicada a implementar sistemas de energía solar para casas y comercios, y donde anualmente alrededor de 20 universitarios participan en sus programas de becarios, las oportunidades aumentan: en los últimos dos años pasaron de 100 a 200 colaboradores.

Las empresas en México aceleran su incursión en materia de sustentabilidad. En 2016, 24% de las compañías reconocía contar con un inventario de CO2 en su organización y esa cifra cambió a 30% en 2018, según cita el reporte Desarrollo Sostenible en México, que KPMG publicó en 2018. A su vez, 94% de los empleadores consideraba crítico el tema de la sostenibilidad en 2011 y 98% lo definió de esa manera el año pasado.

“El país está obligado a cumplir compromisos de desarrollo sostenible y hasta reportar inventarios en este campo, además de que las empresas trabajan en mandar un mensaje de racionalidad y compromiso con el medioambiente", afirma Yazmany Mancillas, director de la carrera de Ingeniería en Desarrollo Sustentable en el Tec de Monterrey, campus Monterrey. "El campo de sostenibilidad será un importante generador de empleo a corto plazo, porque se requiere gente para cumplir con metas a nivel público y en las empresas”, apunta.

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La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estimó en su reporte ‘Sostenibilidad medioambiental con empleo’, publicado en 2018, que en 2030 podrían crearse 13 millones de puestos en América Latina si se fortalecen prácticas para frenar el cambio climático y la sobreexplotación de recursos naturales.

Esto equivale a cuatro millones de puestos en manufactura y nueve millones en el sector de construcción, asociados a iniciativas en energías renovables (como la hidroeléctrica, solar y geotérmica). Esta estimación puede crecer, ya que la sostenibilidad se vincula a más sectores. Por ejemplo, solo para fabricación de maquinaria enfocada a la producción de vehículos eléctricos podrían sumarse otros dos millones de puestos. No es una cifra específica para México, “pero este crecimiento impactará a este mercado”, dice José María Salazar, quien hasta noviembre ocupaba la dirección de la OIT para América Latina.

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El país se ha comprometido, entre otros aspectos, a reducir en 22% de sus emisiones de gases de efecto invernadero y 51% las emisiones de carbono negro para 2030, de acuerdo con los últimos números publicados en la Ley General de Cambio Climático, que fue reformada en julio de 2018.

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¿Es posible cubrir objetivos de este tipo con los trabajadores actuales? “La respuesta es no, son muy pocos los egresados en este ámbito, así como los programas académicos enfocados en desarrollo sustentable”, indica el académico e investigador del Tec, que tiene 160 graduados en su campus de Monterrey nueva años después de abrir la carrera.

En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el total de aspirantes para ingresar a su licenciatura de Ciencias Ambientales para el ciclo 2017- 2018 fue de 356. Pero sólo uno de cada cuatro ingresó, de acuerdo con datos publicados por la institución académica.

Actualmente, en México son 62 las universidades que imparten la carrera de Ciencias Ambientales, que ocupa el número 61 respecto a mayor cantidad de estudiantes. La tasa de ocupación para sus egresados es de 88.5% y el sector que más contrata a estos egresados es el de servicios educativos (32.2%), seguido de comercio (15.5%) y servicios técnicos y científicos (11.5%). Las actividades gubernamentales y en organismos internacionales reclutan a 11.1%, mientras agricultura, ganadería y forestal ocupan a 5.2% de los egresados, según datos publicados en la plataforma Compara Carreras, del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), y donde no figura información de la carrera desarrollo sustentable.

¿Qué se necesita?

Es frecuente que en algunas empresas, sobre todo las que no están directamente relacionadas con energía o medio ambiente, el desarrollo sostenible no tenga una posición especifica dentro del organigrama y sean los equipos de responsabilidad social, operaciones o finanzas quienes trabajen este tipo de proyectos. Pero en el futuro se necesitará a ingenieros especializados en comercializar energías limpias, ayudar a cumplir con las metas de reducción de emisiones en las empresas y diseñar proyectos de sostenibilidad que involucre a las comunidades.

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“Serán necesarios egresados con una formación técnica fuerte en generación de energía térmica, por ejemplo, pero con la sensibilidad y la ética para involucrarse con proyectos que impactan en la calidad de vida de la gente” , apunta Yazmani Mancillas.

Karla Sánchez, directora de Recursos Humanos de Enlight, señala que hay oportunidades. “Salimos a buscar jóvenes que entiendan que el campo de sostenibilidad, de energía solar, requiere incorporar nuevas tecnologías todo el tiempo. Eso es el conocimiento duro, pero lo más valioso y difícil de encontrar es la sensibilidad para entender lo que ocurre en el medioambiente, y que ese joven pueda hacer que otros lo entiendan y decidan cambiar sus hábitos en consumo de energía”, explica.

La directiva puntualiza que los perfiles con mayor demanda corresponden a ingenieros en desarrollo sustentable, ciencias ambientales y eléctrica, por ser estos quienes desarrollan el conocimiento técnico en fotovoltaica y térmica. “Pero no son los únicos, el mercado está creciendo de tal manera que son bienvenidos financieros, mercadólogos o comunicadores, con la experiencia o sensibilidad para hablar y comercializar una propuesta enfocada a energía renovable”, agrega.

“La nueva tendencia es ser más cuantitativo en indicadores de sostenibilidad, por ejemplo, no solo hablar de litros de agua, sino de cuánto representa su ahorro como valor para el futuro de la empresa”, apoya Yazmany Mancillas.

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