Durante los días de celebración, las autoridades académicas del Tec insistieron reiteradamente en que esta expansión ha sido posible gracias a la convicción que motivó a sus fundadores de que “la educación lo puede todo”. Esta idea, sencilla pero poderosa, se mantiene como directriz detrás de las decisiones que dan rumbo a la institución.
Cuando el Tec de Monterrey nació, se propuso ser una opción educativa integral de la más alta calidad para satisfacer las necesidades de formación y capacitación que tenía el país. Desde sus primeros años, su modelo educativo significó un planteamiento novedoso: por primera vez en el país se contrató a docentes de tiempo completo y se construyó un campus universitario que pudiera integrar la vida académica con actividades deportivas y culturales.
La innovación no sólo se centró en la forma de concebir la educación y su función en la vida productiva del país y el bienestar de la sociedad, sino también en la búsqueda de las mejores herramientas para transmitir conocimiento, haciendo de la tecnología una gran aliada. Basta recordar que el Tecnológico de Monterrey inauguró carreras como computación desde antes de la década de los 70’, que en sus campus se dio la primera conexión de internet en toda América Latina y que cuenta con un centro de investigación sobre inteligencia artificial hace ya tres décadas.