El impacto laboral de la menopausia no depende únicamente de la intensidad de los síntomas. También está relacionado con la posibilidad de hablar de ellos, obtener ajustes en las condiciones de trabajo y recibir una respuesta que permita continuar con las responsabilidades profesionales.
Tamayo relató que, cuando comenzó a experimentar los síntomas de esta transición, habló con su jefe y sus compañeros para explicarles lo que estaba viviendo. Según contó, encontró apoyo dentro de la empresa, una respuesta que, reconoció, todavía no es común para muchas trabajadoras.
“Estamos perdiendo mujeres con gran capacidad, estamos perdiendo mujeres con grandísima experiencia que podrían seguir en el mercado laboral por una falta de entendimiento social”, expresó.
La menopausia suele presentarse entre los 45 y los 55 años, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta década coincide con un momento en la carrera profesional en el que las mujeres han acumulado experiencia y pueden ocupar puestos de mayor responsabilidad.
Los síntomas también tienen un costo profesional
Antes de llegar a la menopausia, la perimenopausia puede extenderse durante varios años. Sin embargo, la transición tampoco siempre se identifica de inmediato. Una trabajadora puede comenzar a dormir mal o tener dificultades para concentrarse sin relacionar esas alteraciones con la perimenopausia. Si los síntomas se prolongan, el cansancio puede complicar sus actividades diarias y afectar la seguridad con la que asume nuevas tareas o responsabilidades.
Esto no significa que la menopausia reduzca por sí misma las capacidades profesionales de una mujer. El reto consiste en reconocer que los síntomas pueden afectar temporalmente su bienestar y desempeño, sin confundir esas dificultades con una pérdida de experiencia o compromiso.
Las consecuencias pueden ir más allá de una jornada complicada. Un documento del Fondo de Población de las Naciones Unidas recoge los resultados de una encuesta de Fawcett Society aplicada a más de 4,000 mujeres en Reino Unido. Una de cada diez participantes dijo haber dejado su empleo debido a los síntomas de la menopausia, mientras que 14% redujo sus horas de trabajo y 8% decidió no solicitar un ascenso.
Las cifras muestran distintas formas en las que esta etapa puede modificar una trayectoria profesional. La renuncia supone una salida del mercado laboral; la reducción de jornada puede limitar los ingresos, y desistir de una promoción puede frenar el crecimiento profesional.
El impacto económico también alcanza a las organizaciones. El informe The Health and Economic Impacts of Menopause , elaborado por FP Analytics con apoyo de Bayer, reúne evidencia sobre las consecuencias económicas de esta transición y cita una estimación de Mayo Clinic que sitúa en 1,800 millones de dólares anuales el costo asociado al tiempo de trabajo perdido.
Aunque esa cifra no representa por sí sola el costo total para todas las empresas ni permite atribuir cada ausencia exclusivamente a la menopausia, dimensiona la escala económica que puede alcanzar un problema de salud cuando no se atiende de manera adecuada.