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Hablemos de menopausia y de cómo impacta el desempeño laboral

Los síntomas de la menopausia pueden afectar el desempeño laboral y llevar a algunas mujeres a reducir sus jornadas, renunciar o descartar ascensos. La falta de apoyo y el estigma agravan el problema.
Mujer frente a una computadora portátil, con los ojos cerrados y una mano sobre el puente de la nariz, ante los síntomas de la menopausia.
Los síntomas asociados con la menopausia pueden afectar el descanso y la concentración, con consecuencias en la vida laboral. (eclipse_images/Getty Images)

Una empresa puede perder a una trabajadora con décadas de experiencia no porque haya dejado de tener capacidad para desempeñar sus funciones, sino porque los síntomas de la menopausia se vuelven difíciles de manejar en un entorno laboral que no reconoce sus necesidades.

Los problemas de sueño, los bochornos y las dificultades para concentrarse pueden interferir con la jornada de trabajo. Cuando estas molestias se enfrentan sin apoyo, algunas mujeres optan por reducir sus horas, descartar oportunidades de crecimiento o abandonar sus puestos, con consecuencias para sus ingresos y para las empresas que dejan de contar con su experiencia.

“Esta transición también es un asunto de retención de talento y productividad”, advirtió Laura Tamayo, vicepresidenta de Asuntos Públicos y Sostenibilidad de Bayer México, durante un seminario organizado por la compañía alemana sobre salud femenina.

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El impacto laboral de la menopausia no depende únicamente de la intensidad de los síntomas. También está relacionado con la posibilidad de hablar de ellos, obtener ajustes en las condiciones de trabajo y recibir una respuesta que permita continuar con las responsabilidades profesionales.

Tamayo relató que, cuando comenzó a experimentar los síntomas de esta transición, habló con su jefe y sus compañeros para explicarles lo que estaba viviendo. Según contó, encontró apoyo dentro de la empresa, una respuesta que, reconoció, todavía no es común para muchas trabajadoras.

“Estamos perdiendo mujeres con gran capacidad, estamos perdiendo mujeres con grandísima experiencia que podrían seguir en el mercado laboral por una falta de entendimiento social”, expresó.

La menopausia suele presentarse entre los 45 y los 55 años, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud ⁠ (OMS). Esta década coincide con un momento en la carrera profesional en el que las mujeres han acumulado experiencia y pueden ocupar puestos de mayor responsabilidad.

Los síntomas también tienen un costo profesional

Antes de llegar a la menopausia, la perimenopausia puede extenderse durante varios años. Sin embargo, la transición tampoco siempre se identifica de inmediato. Una trabajadora puede comenzar a dormir mal o tener dificultades para concentrarse sin relacionar esas alteraciones con la perimenopausia. Si los síntomas se prolongan, el cansancio puede complicar sus actividades diarias y afectar la seguridad con la que asume nuevas tareas o responsabilidades.

Esto no significa que la menopausia reduzca por sí misma las capacidades profesionales de una mujer. El reto consiste en reconocer que los síntomas pueden afectar temporalmente su bienestar y desempeño, sin confundir esas dificultades con una pérdida de experiencia o compromiso.

Las consecuencias pueden ir más allá de una jornada complicada. Un documento del Fondo de Población de las Naciones Unidas recoge los resultados de una encuesta de Fawcett Society aplicada a más de 4,000 mujeres en Reino Unido. Una de cada diez participantes dijo haber dejado su empleo debido a los síntomas de la menopausia, mientras que 14% redujo sus horas de trabajo y 8% decidió no solicitar un ascenso.

Las cifras muestran distintas formas en las que esta etapa puede modificar una trayectoria profesional. La renuncia supone una salida del mercado laboral; la reducción de jornada puede limitar los ingresos, y desistir de una promoción puede frenar el crecimiento profesional.

El impacto económico también alcanza a las organizaciones. El informe The Health and Economic Impacts of Menopause ⁠, elaborado por FP Analytics con apoyo de Bayer, reúne evidencia sobre las consecuencias económicas de esta transición y cita una estimación de Mayo Clinic que sitúa en 1,800 millones de dólares anuales el costo asociado al tiempo de trabajo perdido.

Aunque esa cifra no representa por sí sola el costo total para todas las empresas ni permite atribuir cada ausencia exclusivamente a la menopausia, dimensiona la escala económica que puede alcanzar un problema de salud cuando no se atiende de manera adecuada.

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Luchar contra el estigma

Uno de los obstáculos para atender esta situación es el estigma. Tamayo señaló que hablar de menopausia puede reforzar la percepción de que una mujer ha llegado a una edad en la que ya no puede mantener el mismo desempeño, aunque conserve las capacidades y la experiencia necesarias para continuar en su puesto.

Ese prejuicio puede dificultar que las trabajadoras comuniquen sus síntomas o soliciten ayuda por temor a ser juzgadas. El resultado es que algunas enfrentan solas las molestias, mientras las empresas pierden la oportunidad de identificar ajustes que les permitan seguir trabajando.

Para Tamayo, es necesario incorporar la menstruación, la maternidad y la menopausia a las conversaciones sobre bienestar laboral, así como impulsar educación y entornos respetuosos que reconozcan las necesidades de salud a lo largo de la vida profesional.

La respuesta, sin embargo, requiere algo más que sensibilización. El documento del Fondo de Población de las Naciones Unidas sobre lugares de trabajo que apoyan la menopausia ⁠ sobre lugares de trabajo que apoyan la menopausia plantea medidas como capacitar a los responsables de equipos, ofrecer esquemas flexibles y adaptar las condiciones laborales cuando sea necesario.

Estas acciones pueden ayudar a que las trabajadoras expliquen qué necesitan sin exponerse a prejuicios y a que las empresas respondan de acuerdo con cada caso. No todas las mujeres experimentan los mismos síntomas ni requieren los mismos ajustes, por lo que las medidas deben considerar las necesidades individuales.

Para las compañías, el desafío es reconocer que la salud femenina también forma parte de la gestión del talento. Si la falta de información y apoyo empuja a trabajadoras experimentadas a reducir su participación o abandonar sus empleos, la menopausia deja de ser un asunto exclusivamente individual y se convierte en un factor que puede afectar la continuidad de los equipos, la productividad y las oportunidades de crecimiento.

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