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Las empresas confunden salud hormonal con bajo rendimiento laboral

Las compañías hablan de diversidad generacional, pero siguen gestionando el talento como si todos los cuerpos funcionaran igual a los 30 que a los 50.
mar 17 febrero 2026 10:15 AM
Las empresas confunden salud hormonal con bajo rendimiento laboral: los síntomas que más se repiten
La caída de productividad en trabajadores mayores de 45 años suele interpretarse como desempeño, aunque el estudio advierte que puede estar vinculada a cambios hormonales no atendidos en el entorno laboral. (iStock)

A los 50 no suele pasar de golpe. No hay un día en que alguien llegue a la oficina y diga “ya envejecí”, pasa distinto. Empieza con cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse y las juntas se alargan más de lo normal, mientras que la paciencia dura menos y el rendimiento cae sin explicación.

Las empresas lo registran como una disminución en la productividad. El problema es que muchas veces no es desempeño, es biología. El estudio “Edadismo y andropausia en el entorno laboral” del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED), Sin Reglas Mx e Identa Consultores halló que la edad ya opera como un filtro laboral cotidiano.

Una de cada cuatro personas afirma haberse sentido discriminada por su edad en el trabajo, dato relevante porque coincide con otro fenómeno que casi no se discute en las oficinas: las transiciones hormonales.

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Entre hombres de 45 años o más, el 90% reportó haber experimentado al menos un síntoma asociado con la andropausia. Más que un tema marginal, es masivo y aun así permanece fuera de la conversación organizacional.

Los síntomas que más se repiten no son médicos sino laborales; irritabilidad, ansiedad, dificultad para concentrarse o pérdida de motivación, lo que explica por qué la empresa lo interpreta como actitud y no como salud.

El estudio muestra el impacto directo. Uno de cada tres hombres mayores de 45 años reconoce que su productividad ha disminuido por estos síntomas; sin embargo, el entorno laboral prácticamente no reacciona. Solo uno de cada cinco ha recibido apoyo de superiores o colegas.

Ahí aparece la tensión central, el trabajo moderno exige rendimiento constante pero el cuerpo no funciona de forma constante.

“Ese es un prejuicio que daña su vida y les hiere; cuando hablamos de género también necesitamos visualizar cómo estos prejuicios afectan la vida de los hombres, y la andropausia es uno de ellos”, menciona la presidenta del Consejo, Geraldina González de la Vega Hernández.

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Edadismo sin género

La investigación no se limita a hombres, el edadismo también golpea a mujeres. Entre quienes han vivido discriminación, el 58% de las mujeres y el 50% de los hombres reportan afectaciones importantes en su bienestar emocional y físico y en el plano laboral 55% de las mujeres y 46% de los hombres perciben impacto en su motivación y compromiso.

El punto más fuerte del reporte es que la discriminación ya no ocurre sólo por cumplir años, ocurre por cómo cambia el cuerpo.

“La menopausia y la andropausia actúan como detonadores invisibles de la discriminación laboral; no se trata solo de cumplir años, sino de cómo el sistema sanciona los cambios del cuerpo”, señala González de la Vega.

Por eso muchos casos ni siquiera se denuncian como edadismo, se registran como otra cosa. El propio consejo advierte que expedientes abiertos por “estado de salud” o “edad” en realidad esconden exclusión vinculada a estas transiciones hormonales.

La consecuencia es organizacional. Las empresas creen enfrentar un problema de desempeño individual cuando están frente a un fenómeno demográfico.

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México envejece rápido y las oficinas no han cambiado al mismo ritmo. El 30% de la población tiene más de 40 años y se encuentra en la etapa más alta de su carrera profesional, pero los entornos laborales no acompañan estas transiciones.

El resultado es un choque silencioso entre la cultura corporativa y la realidad humana. El modelo laboral sigue diseñado para productividad lineal y energía permanente, el cuerpo en cambio funciona por ciclos.

La discusión deja de ser de diversidad generacional y se vuelve de gestión del talento. Visibilizarlo redefine el problema, no se habla de trabajadores que “ya no rinden”, sino de organizaciones que aún no saben gestionar la edad.

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