México, el país que más consume refresco
La relación entre el consumo de refrescos y el cáncer de mama no es lo único que debe preocupar a la población, así como a las autoridades de salud pública. En 2019 , el INSP y la UNAM informaron que México es el primer país consumidor de bebidas azucaradas, con un promedio de 163 litros por persona al año.
La diferencia es incluso notoria con el segundo país consumidor, Estados Unidos, que tiene un promedio de 118 litros. De acuerdo con Florence L. Theodore, actual Coordinadora de Investigación Cualitativa del INSP, mencionó que una familia mexicana destina al menos el 10% de sus ingresos totales en la compra de refresco.
“El problema con el consumo excesivo de refrescos o bebidas endulzantes radica en que éstos se asocian con padecimientos como obesidad, diabetes tipo 2, derrames cerebrales, gota, asma, cánceres, artritis reumatoide, enfermedades arteriales coronarias y óseas, problemas dentales y de conducta, trastornos psicológicos, envejecimiento prematuro y adicción”, añadió.
Un análisis de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT Continua 2020-2022), señaló que el consumo de bebidas es muy alto en todos los grupos de edad. Los porcentajes son alarmantes: 82.6% de preescolares, 93.6% en escolares; 90.3% de adolescentes y 76.3% adultos consumen bebidas endulzadas.
El riesgo de cáncer de mama es, en parte, una reacción en cadena de diferentes factores asociados por el consumo de refrescos, como su contribución al aumento de peso, que a su vez está relacionado con la resistencia a la insulina y ésta con la diabetes mellitus tipo 2.
La insulina en exceso puede favorecer a la proliferación celular e impedir el proceso de eliminación, o apoptosis, lo que aumenta el riesgo de cáncer. Sucede lo mismo con el consumo de exceso de azúcar, ya que el incremento de células causa daños en el ADN, y aumenta la inflamación. De forma localizada, se asocia a una mayor densidad mamaria, un factor de riesgo de cáncer de mama.
Por su parte, el colorante usado en refrescos puede contener 4-metilimidazol, un compuesto potencialmente carcinogénico, según el INSP.