Publicidad engañosa fomenta los mitos sobre la lactancia
Perla Giovanna Trinidad Maya destacó que la publicidad inadecuada también es parte del problema, ya que difunde información que no es veraz, o fomentan la comercialización agresiva.
De acuerdo con Unicef México , solo 34.2% de los bebés menores de seis meses recibe lactancia materna exclusiva en el país, y el 43% de los menores de un año consume fórmula infantil, cifras que “reflejan el impacto directo de las prácticas de marketing no reguladas en las decisiones de alimentación y evidencian la urgencia de fortalecer las políticas públicas que protegen la salud y nutrición infantil.”
En mayo de este año, se realizó la Asamblea Mundial de la Salud, en la cual se aprobó una resolución que actualiza las directrices para la vigilancia y control de marketing digital en fórmulas y alimentos infantiles, en el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna.
Este instrumento tiene como objetivo proteger a los cuidadores y familias de prácticas agresivas y, en muchas ocasiones, engañosas de la industria de alimentos infantiles, que suelen presentar afirmaciones sin respaldo científico sobre los beneficios de las fórmulas, y refuerzan los mitos sobre la lactancia materna.
María Radilla, oficial de nutrición de Unicef México, reveló que actualmente más del 90% de las etiquetas en fórmulas infantiles violan este código y que la publicidad engañosa sigue siendo una práctica común.
De acuerdo con Profeco, las etiquetas de las fórmulas infantiles deben señalar por norma la superioridad de la lactancia materna en leyendas como: “La leche materna contiene hormonas, enzimas activas y otros compuestos que no pueden ser duplicados en ninguna fórmula para lactantes”.
Con la actualización de la Asamblea, se busca restringir el uso de influencers y profesionales de la salud en contenido patrocinado, para asegurar que la información sea precisa y libre de conflicto de intereses, según Trinidad Maya.
Bajo este contexto, está disponible CódigoLactancIA , una herramienta digital con inteligencia artificial ayuda a detectar prácticas no éticas de comercialización. La plataforma realiza un monitoreo constante, y también recibe denuncias para vigilar que se aplique la legislación nacional e internacional.
¿Cuándo se debe alimentar un bebé con fórmula?
Existen casos justificados para evitar o limitar de forma temporal o permanente la alimentación de un recién nacido con leche materna, pero debe ser indicada por el médico. El más importante es cuando la madre es portadora de VIH.
De acuerdo con la Profeco, solo un profesional de la salud puede decir si un bebé necesita de fórmulas, y puede ayudar a elegir la más adecuada, por lo que es importante evitar las recomendaciones de otras personas no capacitadas.
El sustituto dependerá de la etapa a la que se encuentre el bebé:
- Fórmula para lactante (de 0 a 6 meses)
- Fórmula de continuación (de 6 a 12 meses)
Además debe tomarse en cuenta los trastornos o enfermedades específicas, como intolerancia a la lactosa o alergias a ciertos componentes.
- Fórmulas para lactantes con necesidades especiales de nutrición (de 0 a 6 meses)
- Fórmula de continuación con necesidades especiales de nutrición (de 6 a 12 meses).
En caso de uso, la Profeco recomienda seguir las instrucciones y cuidar la higiene al prepararla para evitar la contaminación bacteriana o aumentar el contenido de minerales.
¿De qué están hechos estos productos?
En México, la NOM-131-SSA1-2012 indica los ingredientes así como las cantidades permitidas para su fabricación. La Profeco informó que estos productos están hechos con:
- Derivados lácteos, que son la fuente de proteína, como suero, leche, concentrados de proteína o sólidos de la leche;
- Aceites vegetales que aportan grasa a la fórmula. Algunos de los aceites son de palma, soya, coco, girasol, canola o maíz;
- Prebióticos, qué son ingredientes no digeribles que estimulan el crecimiento o actividad de bacterias en el intestino del bebé;
- Ácidos grasos como ácido linoléico (Omega 6), ácido alfa-linolénico (Omega 3) o ácido docosahexaenóico (DHA), que ayudan a estimular el desarrollo del cerebro, ojos y sistema inmunológico del infante;
- Carbohidratos como lactosa, o polímetos de glucosa;
- Vitaminas y minerales tales como ácido fólico, biotina, niacina, tiamina, sodio, potasio, calcio, hierro, etc.;
- Almidones naturales exentos de gluten precodisos o gelatinizados;
- Otros ingredientes como probióticos o nutrimentos.