Qué es y cómo avanza la esclerosis lateral amiotrófica
La esclerosis lateral amiotrófica inicia cuando las neuronas motoras del cerebro y la médula espinal dejan de comunicarse de forma adecuada con los músculos, un proceso que, con el tiempo, impide controlar movimientos voluntarios y la respiración. Así lo describe el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares al explicar que, conforme estas células se deterioran, los músculos dejan de recibir instrucciones y comienzan a debilitarse hasta perder función. Ese quiebre en la comunicación no se queda en un solo punto del cuerpo: la afectación avanza hacia distintas regiones y cambia de forma progresiva la manera en que una persona se mueve, habla, come y respira.
Al inicio suelen presentarse señales que pueden confundirse con cansancio o torpeza cotidiana. Entre los primeros cambios aparecen:
- Espasmos o “brincos” musculares en brazos, piernas, hombros o lengua
- Calambres, rigidez y debilidad en una extremidad o en el cuello
- Dificultad para articular palabras, masticar o tragar
Conforme avanza el daño neuromuscular, la debilidad deja de ser localizada y comienza a extenderse. Actividades como levantarse, caminar o usar manos y brazos sin ayuda se vuelven cada vez más difíciles. A la par, comer, tragar y sostener una conversación requieren mayor esfuerzo, mientras pueden aparecer salivación excesiva, dificultad para mantener peso y episodios emocionales involuntarios, como llanto o risa fuera de control. Mayo Clinic detalla que, a diferencia de otros trastornos neurológicos, en etapas tempranas no suele haber dolor como síntoma central ni alteraciones generales en el control de la vejiga o en los sentidos, lo que explica por qué muchas personas tardan en dimensionar lo que ocurre en su cuerpo.