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La economía de la eurozona se desacelera en el segundo trimestre

El PIB de la comunidad de la moneda única avanza 0.3%; el dato oficial preliminar confirma las tensiones comerciales y la incertidumbre política, así como el aumento de los precios de la energía.
euro
Eurostat. Este martes se publicó la primera estimación de la expansión económica de la comunidad por parte de la oficina europea de estadísticas.

BRUSELAS - La expansión en la eurozona se desaceleró en el segundo trimestre, indicó este martes la Comisión Europea, confirmando sus últimas proyecciones de un menor crecimiento por la tensión comercial abierta por Washington, que amenaza a la economía mundial.

El crecimiento de los 19 países del euro en su conjunto se situó entre abril y junio en 0.3% del PIB, una décima por debajo de la expansión registrada en el primer trimestre, según la primera estimación de la oficina europea de estadísticas Eurostat.

Los datos publicados este martes confirman el análisis del ejecutivo comunitario que, a mediados de julio, redujo sus previsiones de crecimiento para 2018 por "las tensiones comerciales y la incertidumbre política, así como el aumento de los precios de la energía".

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"La incertidumbre comercial parece haber tenido ya un efecto significativo en la economía de la zona euro en el segundo trimestre", señaló Bert Colijn, del banco holandés ING, apuntando al impacto en la "confianza" de las empresas y los consumidores.

Sin embargo, "el hecho de que el riesgo inmediato de una escalada de las tensiones comerciales haya disminuido ahora debería apoyar el crecimiento a lo largo de la segunda mitad del año", precisó Dirk Schumacher, del banco Natixis.

Cautela

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El presidente estadounidense, Donald Trump, aumentó en junio al 25% y al 10% los aranceles al acero y aluminio europeos, así como de otros socios como México y Canadá, que respondieron con contramedidas contra una serie de productos estadounidenses.

Para rebajar la tensión comercial y alejar la amenaza de Washington de nuevos aranceles a los autos europeos, Trump y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, acordaron el 25 de julio iniciar discusiones comerciales sobre industria, energía y soja.

Ante las dudas que pesan sobre el anuncio de Trump y Juncker, el bloque mantiene la prudencia. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, indicó un día después que la "amenaza del proteccionismo" sigue siendo "importante".

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No sólo para el bloque. El Fondo Monetario Internacional advirtió días antes que las tensiones comerciales entre Estados Unidos y sus socios, especialmente China, amenazan el crecimiento mundial en 2018, una década después del crash financiero mundial.

Este crash sumió a la zona del euro en una crisis de la deuda, de cuyos efectos no se recuperó totalmente. El desempleo en los 19 países del euro sigue por encima de los niveles previos al crash financiero, en el 8.3% en junio.

Pese a la incertidumbre, el BCE confirmó por el momento el pasado jueves el fin de su programa para sostener la economía, previsto para fin de año, preludio a una eventual alza de las tasas cuanto antes en el verano boreal de 2019.

Impulso energético a la inflación

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"Seguimos viendo cómo el crecimiento recupera cierto ritmo a medida que avanza el año, pero por ahora la desaceleración continuada se sumará sin duda a la cautela del BCE en cuanto a la normalización de las políticas", indicó Jennifer McKeown, de Capital Economics.

El BCE anunció en enero de 2015 un programa de compra de deuda y, desde entonces, ha inyectado en el mercado casi 2.5 billones de euros, para favorecer el financiamiento de los hogares y las empresas para que estimulen el crecimiento y la inflación.

Y, aunque la inflación progresó en julio al 2.1% impulsada por los precios de la energía y por encima del objetivo de la institución monetaria con sede en Fráncfort (Alemania), los analistas advierten del efecto temporal y un descenso del índice de los precios.

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El BCE considera que una inflación ligeramente inferior al 2% anual es un signo de buena salud económica, ya que corresponde a la definición de estabilidad de precios.

Los efectos de los precios de la energía (9.4% en julio) "se debilitarán en los próximos meses, acercando la tasa de la inflación a la inflación subyacente", apuntó Bert Colijn.

La inflación subyacente o núcleo, que no tiene en cuento los volátiles precios de la energía, los alimentos, el alcohol y el tabaco, subió del 0.9% en junio al 1.1% un mes después.

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