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Irán amenaza la nueva época dorada de la economía de EU

Las tensiones en la relación entre ambos países pueden disparar una guerra que supondría un alza de los precios del crudo y un golpe al gasto del consumidor estadounidenses.
Stock market concept with oil rig in the gulf background,Double exposure,Energy crisis
Mejora. Las ventas de gasolinas de la compañía registraron una mejora tanto en volumen como en ingresos en abril frente a marzo.

NUEVA YORK (CNN) - La economía estadounidense ya está absorbiendo un fuerte golpe debido a la profundización de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Una verdadera guerra podría ser más de lo que su década de expansión económica puede soportar.

Los inversionistas deberían monitorear de cerca la relación entre Estados Unidos e Irán, donde las tensiones se han disparado después de que Irán suspendió partes del acuerdo nuclear que brevemente pusieron fin a su aislamiento económico y diplomático.

Un enfrentamiento en el Medio Oriente, aunque improbable, haría que los precios del petróleo subieran. Eso supondría un gran golpe para el gasto del consumidor, el motor de la economía estadounidense.

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La historia muestra que los picos del precio del petróleo —no los pánicos financieros— son la causa principal de las recesiones en el Estados Unidos moderno.

“Los impactos petroleros han acabado con más expansiones económicas en los últimos 40 años que cualquier otra causa”, escribió Nicholas Colas, cofundador de DataTrek Research, en una nota a los clientes.

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Además de largas filas en las gasolineras, el embargo de petróleo saudí de 1973-1974 ayudó a disparar un alza en los precios petroleros que paralizó la economía. La revolución iraní de 1979 también condujo a una recesión en Estados Unidos.

De manera similar, la economía estadounidense cayó en una recesión después de que Irak invadiera Kuwait en 1990 y de nuevo tras el derrocamiento del dictador iraquí Saddam Hussein en 2003.

“Históricamente, hemos visto que un aumento en los precios del petróleo precede o coincide con una recesión”, dijo Mike Reynolds, ejecutivo de estrategia de inversiones de Glenmede.

Colas señaló que los últimos tres ejemplos ocurrieron “al final de un ciclo económico estadounidense prolongado”, muy parecido al entorno actual. La expansión económica de Estados Unidos, que ahora lleva nueve años, está en camino de convertirse en la más larga de la historia en julio.

Petróleo a 140 dólares en 2008

La Gran Recesión fue causada por una épica burbuja de viviendas y un exceso de apalancamiento en Wall Street. Pero el hecho de que los precios del petróleo en Estados Unidos se dispararan por encima de los 140 dólares por barril en el verano de 2008 contribuyó a la profundidad de la desaceleración. Los conductores estadounidenses conmocionados batallaban por pagar los precios de la gasolina de 4 dólares por galón.

“Esa fue la gota que realmente derramó el vaso para el gasto del consumidor”, dijo Troy Gayeski, codirector de inversiones de SkyBridge Capital.

Los impactos petroleros son aterradores porque simultáneamente asestan un golpe al gasto de los hogares y a la confianza del consumidor.

Y los mayores precios del petróleo pueden diseminarse a otras partes de la economía, aumentando los costos de todo, desde tarifas aéreas hasta transporte a través de camiones. Eso puede ejercer presión sobre los márgenes de ganancias, así como sobre la Reserva Federal, que se encarga de garantizar que la inflación no se salga de control.

El impacto petrolero de 2008 llevó al Banco Central Europeo a elevar las tasas de interés en julio, apenas meses antes de lo que se convertiría en la crisis financiera más aterradora desde la Gran Depresión.

“Ellos subieron las tasas en el peor momento posible. Esa fue una mala decisión”, dijo Gayeski. “Sería altamente dudoso que la Fed reaccionara de forma exagerada”.

Los riesgos están aumentando en el Medio Oriente

La recuperación de la Gran Recesión ha demostrado ser resiliente, al superar innumerables temores como el brexit, la desaceleración de la economía china y la crisis de deuda europea. Ahora, la economía está bajo la presión de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

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Al mismo tiempo, las tensiones se han disparado en el Medio Oriente, salpicadas por las acusaciones de Arabia Saudita de sabotaje de sus buques cisterna y de que instalaciones petroleras fueron atacadas por drones armados.

“Los riesgos de una confrontación militar en Medio Oriente están aumentando bruscamente”, escribió Helima Croft, directora global de estrategia de productos básicos de RBC Capital Markets, en una nota a clientes el miércoles. “Existe una creciente preocupación de que la lentamente cocinada guerra fría de la región pueda estar lista para convertirse en una guerra activa”.

¿El esquisto al rescate?

Los precios del petróleo en Estados Unidos han subido casi 50% desde su colapso a 42.53 dólares por barril a fines del año pasado. Sin embargo, la mayoría de esas ganancias se produjeron antes del enfrentamiento sobre Irán. Los precios se han mantenido estables en los últimos días a medida que las preocupaciones sobre el Medio Oriente fueron contrarrestadas por la guerra comercial.

Un conflicto en el Medio Oriente podría no tener un impacto tan dramático en los precios como en el pasado. Esto se debe a que hoy en día, Estados Unidos es el principal productor de petróleo del mundo, gracias a la creciente producción de esquisto en el oeste de Texas.

“Estados Unidos es mucho más energéticamente independiente que en el pasado”, dijo Reynolds de Glenmede.

Sin embargo, es un mercado global y el esquisto por sí solo no puede compensar las pérdidas de producción en Venezuela e Irán, y mucho menos un posible conflicto militar en el Medio Oriente.

Gayeski, de SkyBridge, dijo que cree que la economía estadounidense podría soportar que los precios del petróleo Brent suban de 100 a 110 dólares por barril.

“Eso no es el fin del mundo. No prevemos que eso cause una recesión”, dijo.

Sin embargo, por encima de ese nivel sería algo mucho más problemático.

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