Con estas perspectivas, la meta de reducir el déficit presupuestario, de 5.7% del PIB a 3.9-4.0% se ve lejana, porque las finanzas públicas dependen del rango de crecimiento de la economía, la cual, a su vez, tiene una dependencia de la economía en Estados Unidos, para la que también se prevé un menor crecimiento para este año, comentó Iván Benumea, coordinador del Programa de Justicia Fiscal de Fundar.
“Si bien es cierto que se registrará un efecto negativo en Estados Unidos, éste se multiplicará en las finanzas mexicanas, siendo un asunto que reiteradamente se desprecia en el documento. Además, se elude el dar cuenta clara del origen de los recursos con que se continuarán financiando los programas sociales, a sabiendas de que éstos han sido sufragados con ingresos extraordinarios, cuyo valor se espera baje sustancialmente”, comentó por su parte Gabriel Reyes Orona, exprocurador fiscal de la Federación.
La economía y las finanzas mexicanas no serán las únicas afectadas, porque los aranceles aplicarán a todo el mundo. “Hay países que comienzan a cuestionarse qué relación tendrán con Estados Unidos. Japón, Corea del Sur y China ya anunciaron que dejarán de depender de la economía estadounidense”, comentó el especialista de Fundar.
Más leña al fuego
Tamón Takahashi, economista en jefe de TKA Analytica, comentó que “el optimismo no se abandona en Hacienda”, ya que, al menos desde 2018, el PIB no alcanzó un crecimiento promedio anual mayor a 1%.
“Si no hubiera la amenaza de choques externos, solo por tendencia —sin mayores cambios a los sectores productivos, ni mayor llegada de inversión extranjera, ni un gasto público en inversión notable—, ya se antojaría difícil lograr ese salto”, dijo Takahashi.
También, los problemas que enfrenta el país internamente hacen más complicado que se cumpla con esta perspectiva económica. Takahashi advirtió que si se materializan los aranceles y quedan permanentes se encarecerán las exportaciones mexicanas, disminuirá su demanda, además de generar dos efectos negativos adicionales: la salida de empresas y plantas estadounidenses de México, y el cierre de plantas de origen chino.
“Es claramente preocupante que no se valore el efecto que tendrá en las remesas la nueva política migratoria establecida por Washington, y que se estime que la disrupción de las cadenas de producción no tendrá un impacto severo en ambos países”, comentó el exprocurador fiscal, Reyes Orona.