El repunte mensual estuvo apoyado en cuatro de los cinco componentes del indicador. La percepción sobre la situación económica actual de los hogares subió 1.2 puntos, mientras que las posibilidades actuales para comprar bienes duraderos, como muebles, televisores o electrodomésticos, avanzaron 1.1 puntos. También mejoró la percepción sobre la situación económica actual del país, con un alza de 0.7 puntos, y la expectativa sobre la economía nacional dentro de 12 meses, con un incremento de 0.3 puntos.
El dato negativo estuvo en las expectativas de los propios hogares. El componente que mide cómo esperan las familias su situación económica dentro de 12 meses cayó 1.0 punto mensual, a 56.4 unidades. Es decir, los consumidores vieron algo mejor su situación actual, pero fueron más cautelosos sobre su futuro inmediato.
El arranque del Mundial pudo haber coincidido con un entorno de mayor movimiento en consumo, turismo y servicios, especialmente en las ciudades sede. Banamex estima que la justa mundialista tendrá un impacto positivo de 0.1 puntos porcentuales sobre el PIB nacional de 2026, derivado de mayor turismo y consumo, con efectos más visibles en la Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León. No obstante, la encuesta de confianza no permite atribuir directamente la mejora del ánimo al torneo, sino sólo ubicarla dentro de ese contexto.
El efecto mundialista también tiene un lado menos favorable para los hogares. Banamex prevé presiones temporales de precios entre junio y julio, concentradas en servicios como hospedaje, transporte aéreo, alimentos, bebidas y restaurantes, por el aumento de la demanda turística y doméstica durante los partidos.
Para Monex, el avance de junio debe leerse como una moderación del pesimismo, no como un cambio claro de tendencia. La firma advierte que, hacia adelante, el enfriamiento del mercado laboral y la incertidumbre comercial —incluida la revisión del T-MEC— seguirán condicionando la inversión, la actividad económica y la confianza del consumidor.