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Greer recibe respaldo del Congreso de EU para prolongar la revisión del T-MEC

El Congreso quiere extender el tratado con México y Canadá, pero apoya que se negocie sin la presión de una fecha límite hasta alcanzar resultados.
Jamieson Greer
Jamieson Greer, representante de la USTR, mantiene abierta la negociación del T-MEC con México y Canadá. (Foto: Kevin Dietsch/Getty Images)

Integrantes del Congreso apoyan la postura de Jamieson Greer de no renovar todavía el tratado y piden mayor acceso a mercados, frenar prácticas de terceros países y revisar los aranceles en Norteamérica.

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El Congreso de Estados Unidos lanzó una señal de respaldo a la estrategia comercial de Donald Trump: quiere extender el T-MEC, pero no a cualquier costo ni bajo la presión de una fecha límite.

En una carta dirigida a Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, los legisladores apoyaron que Washington condicione la prórroga del acuerdo a resultados concretos de México y Canadá, incluso si las negociaciones toman más tiempo.

“Respaldamos la decisión de priorizar los resultados por encima de cualquier plazo. Esperamos que México y Canadá trabajen de manera constructiva y expedita para alcanzar ese objetivo.

El mensaje refuerza la posición que Greer fijó el 1 de julio, cuando Estados Unidos rechazó extender el tratado en su forma actual. Aunque el T-MEC continúa vigente, su renovación quedó pendiente mientras los tres países resuelven las diferencias que Washington colocó sobre la mesa.

La carta también eleva la presión sobre México y Canadá, ya que los congresistas dejan claro que una extensión dependerá de cambios capaces de favorecer a fabricantes, agricultores, ganaderos, trabajadores, prestadores de servicios y productores de energía estadounidenses.

Las condiciones del Congreso

Los legisladores concentran sus exigencias en cuatro frentes. El primero consiste en garantizar el acceso a mercados que México y Canadá comprometieron cuando el tratado entró en vigor, hace seis años, pero que, según el documento, todavía no se materializa de forma significativa.

La afirmación abre espacio para que Estados Unidos vuelva a colocar en la negociación sus disputas sobre productos agrícolas, energía, servicios, telecomunicaciones, normas técnicas, aduanas y otras barreras que sus empresas identifican en los mercados mexicano y canadiense.

El segundo frente apunta directamente a las “nuevas medidas” adoptadas por México y Canadá que, desde la perspectiva del Congreso, perjudican a fabricantes, productores agropecuarios, proveedores de servicios y trabajadores estadounidenses. La carta no enumera esas políticas, pero solicita que Greer las atienda como parte de la revisión.

La tercera exigencia amplía el alcance del T-MEC más allá de las relaciones entre sus tres integrantes. Los legisladores piden frenar las prácticas desleales de comercio e inversión de terceros países que intentan ingresar al mercado norteamericano o aprovechar sus cadenas productivas.

Aunque el documento no menciona a China, la petición coincide con uno de los principales objetivos comerciales de Washington: evitar que empresas y mercancías de economías externas utilicen a México o Canadá como plataforma para entrar a Estados Unidos.

Este punto podría traducirse en reglas de origen más estrictas, mayores controles sobre las inversiones extranjeras y una supervisión más estrecha del contenido de productos fabricados en Norteamérica.

Los aranceles

El cuarto frente plantea “racionalizar las estructuras arancelarias” para elevar la competitividad regional en el mercado mundial. Esta petición abre la puerta a una mayor coordinación entre los aranceles que aplican Estados Unidos, México y Canadá a países con los que no mantienen tratados comerciales.

La propuesta adquiere relevancia para México, que busca preservar el acceso preferencial de sus exportaciones al mercado estadounidense, pero al mismo tiempo enfrenta presión para elevar barreras a mercancías procedentes de Asia.

El Congreso reconoce que el T-MEC generó beneficios y dio certidumbre a la inversión, el empleo, los salarios y las exportaciones. Sin embargo, considera que la revisión debe corregir fallas y adaptar el acuerdo a desafíos que no estaban presentes con la misma fuerza cuando entró en vigor en julio de 2020.

Así, la carta combina dos mensajes. El primero descarta, al menos por ahora, una ruptura con el tratado. El segundo advierte que el respaldo político para extenderlo dependerá de concesiones de México y Canadá.

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