México necesita dar el salto de la manufactura hacia la creación de tecnología propia si quiere elevar su generación de riqueza, ofrecer empleos mejor pagados y ganar peso en las decisiones mundiales, afirmó el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
México busca convertir la innovación en patentes y riqueza
Durante la inauguración del InnovaFest Querétaro 2026, señaló que el país cuenta con la capacidad para desarrollar innovaciones, pero requiere acelerar la generación de patentes, facilitar el camino de los emprendedores y ampliar su acceso a fondos de inversión.
“No es lo mismo que seamos los que ensamblamos, a que seamos los que creamos”, dijo Ebrard ante empresarios, inversionistas, investigadores, estudiantes y autoridades reunidos en el encuentro.
La declaración apunta a uno de los principales desafíos de la economía mexicana: avanzar de un modelo concentrado en la manufactura y el ensamble hacia otro que permita desarrollar tecnología, registrar propiedad intelectual y conservar dentro del país una mayor proporción del valor generado.
México quiere crear tecnología
El secretario de Economía aseguró que el lugar donde se desarrolla una innovación sí importa. No representa lo mismo adquirir una solución creada en San Francisco que producirla en Querétaro, dijo, sobre todo cuando México puede conservar las patentes y utilizar ese conocimiento para construir nuevas empresas.
“No es lo mismo que tengamos la propiedad intelectual, a que no la tengamos”, señaló.
Ebrard planteó que el aumento de la innovación en México tendrá efectos que irán más allá del crecimiento de las empresas tecnológicas. A su juicio, esta capacidad determinará si el país puede generar mayor riqueza, pagar mejores salarios, defender sus intereses y fortalecer su posición internacional.
El reto también supone transformar el papel que México desempeña dentro de las cadenas productivas. El país se ha consolidado como una plataforma manufacturera vinculada principalmente con América del Norte, pero el gobierno busca que esa infraestructura sirva como base para diseñar productos, desarrollar componentes y crear conocimiento nacional.
“Pocos países del mundo tienen el potencial que tiene nuestro país”, afirmó.
Capital para la innovación mexicana
Uno de los principales obstáculos se encuentra en el financiamiento. Ebrard relató que, cuando el gobierno comenzó a acercarse a fondos de inversión, algunos cuestionaron por qué debían colocar recursos en México si podían encontrar proyectos tecnológicos en San Francisco, Boston, Austin, China, Corea del Sur o Japón.
InnovaFest busca responder a esa resistencia mediante un espacio que reúna a fondos de inversión, empresas innovadoras, emprendedores, universidades y gobiernos. El objetivo consiste en acercar los proyectos mexicanos al capital necesario para desarrollarse y competir.
El secretario llamó a los inversionistas a observar directamente las tecnologías que surgen en el país antes de decidir dónde colocar sus recursos. También sostuvo que invertir en proyectos nacionales permite que la derrama económica, el conocimiento y los derechos sobre las innovaciones permanezcan en México.
Como muestra de las capacidades locales, mencionó un autobús con motor eléctrico hecho en México, además de herramientas de inteligencia artificial y proyectos desarrollados tanto por empresas grandes como por pequeños emprendedores.
El encuentro, financiado principalmente por compañías participantes, el gobierno de Querétaro y el gobierno federal, pretende abrir una ruta para aumentar el número de empresas mexicanas capaces de transformar una idea en un negocio exitoso.
Un asiento en la mesa mundial
Ebrard colocó la innovación tecnológica dentro de una disputa económica internacional en la cual los países compiten por inversión, conocimiento, industrias estratégicas y capacidad para influir en las decisiones globales.
Para ilustrarlo, retomó una frase del primer ministro de Canadá: “Quieres estar en la mesa o no, porque si no estás en la mesa eres parte del menú”.
El secretario aseguró que México ya participa en esa mesa y pretende conservar su lugar. Sin embargo, advirtió que esa posición dependerá de su capacidad para impulsar empresas, patentes y tecnologías propias, en lugar de aceptar un papel definido por otras economías.
“Nosotros estamos en la mesa y nos vamos a quedar en esa mesa de decisiones”, expresó.
El funcionario presentó InnovaFest como una señal de que México busca construir una ruta propia, apoyada en la colaboración entre la iniciativa privada, la academia y el sector público.
La apuesta, concluyó, consiste en elevar la escala de la innovación mexicana para que el país no solo fabrique los productos que demanda el mundo, sino que también sea capaz de concebirlos, registrar su propiedad intelectual y quedarse con una mayor parte de la riqueza que generan.