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Tensión de EU con Canadá abre grietas en el T-MEC y añade presión a la inversión mexicana

Moody’s anticipa un T-MEC con más negociaciones bilaterales; Fitch alerta que la escalada arancelaria sacudirá la cadena automotriz.
El futuro del T-MEC se decide hoy: el tratado que Trump odia pero que él mismo revivió con sus aranceles
Los presidentes de México, Estados Unidos y Canadá enfrentan una revisión del T-MEC marcada por aranceles y negociaciones bilaterales. (Mandel Ngan - Pool/Getty Images)

La disputa arancelaria entre Estados Unidos y Canadá añade incertidumbre a la revisión del T-MEC y podría prolongar la cautela de las empresas para invertir en México. Aunque Moody’s Ratings prevé que el tratado sobrevivirá, advierte que su operación puede apoyarse cada vez más en acuerdos bilaterales, concesiones sectoriales y condiciones diferentes para cada socio.

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La tensión con Canadá no explica por sí sola el debilitamiento de la inversión mexicana. Sin embargo, agrega presión a un entorno marcado por las fricciones comerciales, la revisión del tratado y factores internos, precisa la calificadora.

El 22 de agosto, Estados Unidos impuso aranceles de 50% sobre aproximadamente 20,000 millones de dólares en productos canadienses, después de que Washington y Ottawa no lograron alcanzar un acuerdo bilateral. Canadá anunció contraaranceles.

Los aranceles estadounidenses afectan aproximadamente 5% de las exportaciones canadienses hacia Estados Unidos, equivalente a cerca de 2% del comercio total. Moody’s considera que su alcance limitado contiene los efectos directos y los costos de corto plazo, aunque el perímetro puede cambiar durante las negociaciones.

El riesgo para el T-MEC supera el monto inmediato de los productos afectados: el conflicto demuestra que Estados Unidos puede conservar el tratado regional mientras negocia condiciones distintas o mantiene aranceles específicos para cada socio.

El T-MEC sobreviviría

El escenario base de Moody’s supone que México y Canadá conservarán el acceso preferencial al mercado estadounidense, respaldados por la profundidad de las cadenas de suministro y las exenciones concedidas a los productos que cumplen con el T-MEC.

Alrededor de 80% de las importaciones estadounidenses procedentes de Canadá y México cumple actualmente con las disposiciones del acuerdo.

La integración reduce la probabilidad de una ruptura completa, ya que Estados Unidos depende de sus dos socios para abastecerse de vehículos, autopartes, energía, alimentos, acero, maquinaria y minerales críticos.

La permanencia del tratado, sin embargo, no garantiza que conserve la misma estructura.

Moody’s espera acuerdos bilaterales paralelos, concesiones específicas y ajustes en determinados sectores, además de la permanencia de algunos aranceles o la introducción de otros.

El T-MEC podría continuar como el marco general del comercio norteamericano, pero acompañado por entendimientos separados entre Estados Unidos y cada uno de sus socios.

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Una grieta bilateral

Estados Unidos se negó el 1 de julio a extender el T-MEC en su forma actual. El acuerdo permanecerá vigente hasta 2036, pero estará sujeto a revisiones anuales mientras los tres gobiernos intentan resolver sus diferencias.

La tensión con Canadá expone una posible transformación del modelo: pasar de una negociación plenamente trilateral hacia una estructura en la que Washington cierre acuerdos distintos con México y Canadá.

Moody’s prevé que Estados Unidos y Canadá retomen el diálogo hasta alcanzar un marco que reduzca las tasas arancelarias, limite la lista de productos gravados o incorpore excepciones vinculadas con el tratado.

México, por su parte, mantiene conversaciones bilaterales con Estados Unidos, con una cuarta ronda prevista para septiembre.

El avance del diálogo ofrece una vía para preservar el acceso preferencial mexicano, pero no garantiza mejores condiciones ni protege al país contra nuevos gravámenes sectoriales.

Presión adicional a la inversión

La posibilidad de negociaciones prolongadas y condiciones diferentes para cada país complica las decisiones de las empresas sobre dónde instalar plantas, ampliar líneas de producción o contratar proveedores.

Moody’s advierte que las revisiones periódicas, los aranceles dirigidos a sectores específicos y los acuerdos bilaterales paralelos prolongarán la incertidumbre comercial. Esto podría moderar la inversión de capital, incluso si algunas tarifas desaparecen posteriormente.

En México, la inversión muestra debilidad desde 2024, la calificadora atribuye este comportamiento a una combinación de fricciones comerciales, la revisión prevista del T-MEC y la reforma judicial mexicana.

Por lo tanto, la disputa entre Estados Unidos y Canadá no constituye la única causa ni explica por sí sola el deterioro. Añade otro elemento de incertidumbre a un entorno que ya llevaba a las empresas a actuar con cautela.

Moody’s espera que la economía mexicana registre un crecimiento promedio cercano a 1% entre 2024 y 2027, ante las restricciones macroeconómicas y fiscales, además de la debilidad de la inversión.

Los efectos directos sobre el sistema bancario mexicano serían moderados. A junio de 2026, menos de 10% de los préstamos comerciales se dirigía a sectores clave expuestos al comercio, mientras el financiamiento a exportadores representaba menos de 6% de la cartera total del sistema.

El mayor riesgo sería indirecto, pues la incertidumbre persistente puede reducir el apetito de los bancos por financiar actividades relacionadas con las exportaciones y retrasar proyectos industriales.

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Autos concentran el riesgo

Fitch Ratings dimensionó las consecuencias de la amenaza de Donald Trump de imponer un arancel de 50% a los automóviles canadienses.

Olu Sonola, jefe de Economía de Estados Unidos en Fitch, calcula que la medida puede afectar aproximadamente 45,000 millones de dólares en importaciones estadounidenses de automóviles y autopartes procedentes de Canadá.

Si Washington utiliza el mismo marco de los aranceles vigentes bajo la Sección 232 y el nivel de importaciones se mantiene, la carga adicional ascendería a entre 4,600 y 5,000 millones de dólares.

La tasa arancelaria efectiva estadounidense sobre los productos canadienses aumentaría de aproximadamente 5.3% a 6.5%, más del doble del 3.1% registrado antes de los gravámenes de la Sección 338.

Fitch prevé que Canadá absorbería las consecuencias directas más severas mediante una menor producción, inversión y generación de empleo. Las represalias comerciales aumentarían el daño económico en ambos lados de la frontera.

México no es el objetivo directo de la medida, pero participa en la misma cadena regional. Canadá suministra alrededor de 13% de las importaciones estadounidenses de automóviles y autopartes, mientras México aporta 37%.

Una alteración de los flujos canadienses puede elevar costos o retrasar procesos en plantas mexicanas que comparten proveedores, componentes y plataformas de producción.

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