Sin embargo, estimaciones de Alloy Capital apuntan a que serían necesarios alrededor de 500,000 millones de pesos para cubrir de mejor manera las necesidades actuales del mercado, incluso sin considerar el financiamiento adicional que demandaría un mayor crecimiento de la economía.
“Hay un gap de 200,000 millones de pesos para que baje a las [financieras] y esto baje a las empresas”, explicó Rocha durante el panel Mercados y Acceso a Capital para IFNB.
El problema, coincidieron los participantes de la mesa, no necesariamente es que el dinero no exista, sino que una parte importante de las Sofomes todavía enfrenta dificultades para cumplir con el tamaño, la institucionalización y las condiciones que demandan los grandes inversionistas.
Rocha explicó que entre los elementos que observan los fondos antes de entregar recursos se encuentran el nivel de apalancamiento, la calidad y trazabilidad de la cartera, estados financieros auditados por firmas reconocidas, gobierno corporativo y, en algunos casos, la existencia de fideicomisos maestros de cobranza.
En este sentido, Jorge Alegría, director general de Grupo Bolsa Mexicana de Valores (BMV), destacó que una empresa que busca recursos institucionales debe avanzar hacia estructuras sólidas de gobierno corporativo, estados financieros confiables y una calidad de cartera capaz de soportar el escrutinio de los inversionistas.
La dificultad aumenta cuando una financiera pretende buscar recursos fuera del país. Durante la mesa se mencionaron tickets internacionales de entre 20 y 50 millones de dólares, montos que pueden rebasar la capacidad patrimonial de muchas Sofomes pequeñas y medianas.
Esta diferencia de escala también aparece en el mercado institucional mexicano. Los participantes señalaron que las Afores concentran una enorme capacidad de inversión, pero que para muchas financieras resulta difícil acercarse a ellas debido a que suelen requerirse emisiones de 1,000 millones de pesos o más, mientras algunas operaciones pueden demandar incluso alrededor de 2,000 millones.
Para una Sofom con una cartera de apenas 500 millones de pesos, por ejemplo, una emisión por 2,000 millones equivaldría a cuatro veces su cartera, señaló Rocha.
Esta situación ha reducido el universo de compradores institucionales al que pueden acudir las financieras de menor tamaño. Sin embargo, Alegría destacó que las Afores no son la única alternativa. En una colocación reciente comentada durante el panel, más de 60% de los títulos fueron adquiridos por banca privada y fondos de inversión, lo que abre la posibilidad de construir mercados para emisiones más pequeñas sin depender exclusivamente de los grandes fondos de pensiones.