Nacional Monte de Piedad ha informado que las prendas permanecen resguardadas en las bóvedas de sus sucursales y que, debido a la suspensión de actividades, no puede realizar con normalidad las operaciones prendarias.
Para reducir las afectaciones, la institución ha extendido fechas de comercialización y otorgado un refrendo adicional a determinados contratos.
El otro negocio del Monte de Piedad
Cuando se piensa en el Nacional Monte de Piedad, la primera imagen suele ser la del cliente que llega a empeñar una joya, un reloj o algún otro objeto para conseguir dinero.
Pero existe una segunda parte del negocio que es la comercialización de las prendas que no fueron recuperadas.
La institución necesita administrar ese inventario, determinar cuándo puede vender cada artículo, establecer mecanismos para comercializarlo y convertirlo nuevamente en efectivo.
Por eso, el cierre prolongado de las sucursales no solamente afecta a quien necesita empeñar o recuperar una pertenencia. También altera el movimiento de los bienes que se encuentran dentro del sistema prendario.
La propia institución ha establecido calendarios especiales para las fechas de comercialización debido a la suspensión del servicio. En su portal señala que las fechas fueron extendidas y que los clientes pueden consultar su nueva fecha límite y de comercialización.
El problema de tener las prendas detenidas
El tiempo es importante para este negocio, ya que una prenda que permanece almacenada representa un activo que todavía no se ha convertido en efectivo.
Mientras más tiempo permanezca inmovilizada, más importante se vuelve administrar correctamente el inventario.
Esto no implica que las prendas estén en riesgo de desaparecer o que puedan venderse de manera arbitraria. Nacional Monte de Piedad sostiene que los artículos permanecen seguros y resguardados en las bóvedas de sus sucursales.
Una bodega llena tampoco es el objetivo
Para una institución prendaria, acumular inventario no es necesariamente una buena noticia, ya que el objetivo del negocio es que el dinero prestado regrese al ciclo financiero.
Cuando una persona recupera su prenda, el préstamo se liquida y el capital puede volver a colocarse. Cuando el cliente no recupera el bien, la institución necesita comercializarlo para recuperar el valor correspondiente.