México todavía tiene espacio para elevar algunos aranceles sin rebasar los límites que acordó ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). Aunque el gobierno ya encareció la entrada de 1,463 tipos de productos importados de países sin tratado, principalmente de China, la tasa general que cobra permanece lejos del techo registrado ante el organismo.
México todavía guarda municiones para elevar aranceles a importaciones asiáticas
El país aplica en 2026 un arancel promedio de 11.1% bajo el trato de Nación Más Favorecida (NMF), pero tiene consolidado ante la OMC un techo promedio de 36.2%, de acuerdo con el perfil comercial más reciente del organismo.
La diferencia representa un colchón que México puede utilizar para proteger industrias, contener importaciones que compiten con la producción nacional o incentivar que las empresas compren más insumos dentro del país y de Norteamérica, siempre que el gravamen de cada mercancía no rebase su límite particular.
Pero esto no implica que el gobierno pueda subir automáticamente todos los aranceles hasta 36.2%. Tanto el arancel aplicado como el consolidado son promedios construidos a partir de miles de fracciones arancelarias. Cada producto tiene su propia tasa y un margen distinto antes de tocar el techo.
El margen cobra relevancia en plena reorganización de las cadenas productivas y ante la presión de Estados Unidos para que su vecino reduzca la entrada de mercancías , componentes e inversiones procedentes de China.
El tema también se cruza con la revisión del T-MEC, pues Washington busca que una mayor parte de lo que se fabrica y consume en Norteamérica provenga de la propia región y observa con recelo que productos o insumos chinos utilicen a México como vía de acceso al mercado estadounidense. Elevar aranceles a países sin tratado permite al gobierno mexicano responder a parte de esas preocupaciones sin alterar las preferencias que reciben Estados Unidos y Canadá.
El margen ya comenzó a reducirse, pues en 2025, el arancel NMF aplicado por México promedió 8.5%, por lo que el aumento a 11.1% en 2026 refleja una política comercial más restrictiva. Ese año, los mayores NMF promedio se concentraban en ropa y prendas de vestir, con 29.2%; azúcares y confitería, con 26.7%, y bebidas y tabaco, con 25.9%.
México protege industrias
En 2026, México elevó las tasas de 1,463 fracciones que abarcan automóviles, autopartes, vestido, textiles, acero, calzado, electrodomésticos, plástico, juguetes y muebles, entre otros productos.
Las medidas se enfocaron en mercancías originarias de países con los que México no tiene un tratado de libre comercio. El objetivo declarado fue proteger sectores considerados estratégicos y reducir la presión de importaciones que compiten con la industria nacional.
Durante el primer semestre de 2026, las compras incluidas en el paquete sumaron 14,446 millones de dólares, frente a 18,444 millones en el mismo periodo del año anterior, según la Subsecretaría de Comercio Exterior. La caída fue de 21.7%.
China concentró la mayor parte del descenso: las importaciones de los productos afectados procedentes de ese país pasaron de 12,033 a 8,869 millones de dólares, 26.3% menos. Los 3,165 millones de diferencia representaron cerca de ocho de cada diez dólares de la reducción total.
El retroceso alcanzó 40% en autopartes, 36.2% en calzado, 29.7% en productos siderúrgicos y 23% en autos ligeros. Sin embargo, las compras de aluminio, muebles y cosméticos aumentaron, por lo que no puede atribuirse todo el movimiento a los aranceles. También influyen la demanda, los precios, el tipo de cambio y las decisiones de las empresas sobre sus proveedores.
El gobierno continuó con los ajustes en abril. En el informe entregado al Congreso junto con el Paquete Económico 2027, reportó modificaciones a los aranceles de 185 fracciones de productos químicos, textiles, acero, autopartes, material eléctrico y muebles, entre otros.
Su peso recaudatorio
Los aranceles también generan ingresos para el gobierno, aunque su mayor alcance está en la política industrial y comercial.
La Ley de Ingresos de 2026 estimó una recaudación de 254,756.8 millones de pesos por impuestos al comercio exterior. El monto equivale a cerca de 4.4% de todos los ingresos tributarios y a 2.5% de los recursos federales previstos para el año.
Ese dinero no representa toda la recaudación obtenida en las aduanas. En ellas también se cobran IVA, IEPS, cuotas compensatorias, derechos y otros conceptos asociados con las importaciones.
Más que una fuente central de recursos públicos, el arancel funciona como una palanca. Puede encarecer una mercancía extranjera, dar ventaja a un fabricante mexicano y empujar a los importadores a buscar otro proveedor. También puede elevar el precio de piezas y materias primas que las empresas nacionales necesitan.
China aparece en el centro de la estrategia porque no tiene un tratado de libre comercio con México y es uno de sus principales proveedores.
México conserva así un margen amplio para endurecer su política arancelaria, pero tiene que calcular qué ocurre después: el mismo arancel que protege a una fábrica puede encarecer el insumo que otra necesita para producir.