La decisión de México de elevar aranceles de hasta 50% a productos provenientes de países sin tratado comercial ya tiene respuesta. China cuestionó la medida , concluyó una investigación iniciada en 2025 y advirtió posibles represalias, al estimar que los gravámenes afectan miles de millones de dólares en sus exportaciones.
Alza de aranceles a China es legítima, afirma Ebrard
En respuesta, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, defendió el ajuste como una acción legítima frente a lo que considera condiciones desiguales para la industria nacional. Explicó que la medida no surgió de forma arbitraria, sino de un análisis detallado sobre precios y costos en sectores sensibles.
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El diagnóstico se construyó con empresas instaladas en México, en particular en el norte del país. Ahí, dijo, se identificaron diferencias relevantes en productos como el acero, donde el material de origen chino llega al mercado con precios hasta 150 dólares por debajo de lo que enfrentan productores locales.
Ebrard señaló que existen indicios de apoyos gubernamentales o condiciones fiscales distintas que terminan por distorsionar el precio final.
La situación se replica en otras industrias. Textiles, calzado y vehículos enfrentan esquemas similares, donde los precios de exportación se ubican incluso por debajo de los costos de producción. Bajo ese escenario, competir se vuelve inviable.
“Vas a quebrar a cualquier empresa”, advirtió el secretario, al describir el impacto de estos precios en el mercado interno.
Frente a ese contexto, México optó por elevar aranceles a países sin tratado comercial con el objetivo de proteger a sus industrias y empleos.
El funcionario subrayó que el uso de aranceles es un instrumento permitido bajo las reglas del comercio internacional. Recordó que la Organización Mundial del Comercio (OMC) reconoce estas herramientas cuando existen distorsiones en el mercado.
México, dijo, no actúa contra un país en particular. La intención es emparejar las condiciones para que la industria nacional compita en un entorno más justo.
No tenemos nada contra China ni contra ningún otro país
Sin embargo, China calificó estas medidas como barreras al comercio y la inversión. El Ministerio de Comercio estimó que los gravámenes afectan más de 30,000 millones de dólares en exportaciones chinas y puede generar pérdidas por 9,400 millones, con un impacto fuerte en sectores como el automotriz y el eléctrico.