En México, las MiPymes representan 99.7% de las unidades económicas del país, pero concentran solo 35% de la cartera de crédito empresarial, de acuerdo con la Política Nacional de Inclusión Financiera 2025-2030. Entre las principales barreras, las empresas señalan tasas y comisiones altas, exceso de requisitos y trámites complejos. Pero las tasas altas suelen ser asociadas por las instituciones financieras a la falta de información y mayor riesgo.
Actualmente, el gobierno busca ampliar ese acceso mediante el Plan México. Recientemente, Nafin y Bancomext anunciaron esquemas para detonar hasta 120,000 millones de pesos en financiamiento a mipymes, con garantías de hasta 70% para créditos de hasta 20 millones de pesos y de 80% para empresas que accedan por primera vez a financiamiento.
“Entre más información y formalización tengan las empresas, más fácil acceden a crédito”, explicó Matías Umaschi, CEO de Payana, firma especializada en automatización de procesos financieros empresariales.
La compañía trabaja con procesos como cuentas por pagar, cuentas por cobrar, tesorería y validación de facturas ante el SAT. Y el directivo señaló que al digitalizar esas operaciones, las empresas comienzan a construir información auditable sobre sus ingresos, egresos y comportamiento financiero. Esa información puede ser utilizada posteriormente para acceder a alternativas como factoring, confirming, financiamiento de capital de trabajo o crédito bancario.
“El gran desafío regional es cómo formalizar a las empresas pequeñas desde el inicio con facilidades fiscales e incentivos, para que luego crezcan y se conviertan en grandes generadoras de empleo”, señaló Umaschi.
Del pago al historial financiero
El mismo argumento apareció durante la Convención de la Asociación Mexicana de Sofipos. Marlene Garayzar, presidenta de la asociación, explicó en entrevista con Expansión que el efectivo puede volver prácticamente invisible a un pequeño negocio ante una institución financiera.
Ya que si las ventas no pasan por una cuenta, existe poca información para saber cuánto vende realmente el establecimiento, con qué frecuencia recibe ingresos o qué capacidad tiene para pagar una deuda.