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Revista Digital
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El efectivo vuelve invisible a las pymes y les cierra la puerta al crédito

Digitalizar pagos, cobros y tesorería genera una huella financiera que ayuda a las instituciones a medir el riesgo de una pyme y facilitar su acceso al crédito.
Empleadas atienden a clientes en una franquicia Deli Churros, ubicada en Plaza Tepeyac, durante un reportaje de Expansión sobre el modelo de franquicias en México.
La digitalización de pagos y cobros genera información sobre ventas y flujos que puede ayudar a las pymes a demostrar su capacidad de pago y facilitar su acceso al financiamiento.
(Gladys Serrano/Gladys Serrano)

Para una pyme, cobrar en efectivo puede ser práctico, pero a un alto costo, ya que buena parte de su actividad queda fuera del radar de las instituciones financieras y la vuelve invisible para el sistema financiero. Sin registros suficientes sobre ventas, cobros y pagos, resulta más difícil conocer la capacidad real de una empresa para cumplir con un crédito. Esa falta de información eleva el costo de analizarla y puede convertirse en una barrera adicional para acceder a financiamiento.

Ante la inminente aprobación de la Ley de Economía Digital en el Congreso, que contempla un menor uso de efectivo, especialistas del sector financiero consideran que trasladar las operaciones hacia cuentas y canales electrónicos podría ayudar a cerrar parte de esa brecha.

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En México, las MiPymes representan 99.7% de las unidades económicas del país, pero concentran solo 35% de la cartera de crédito empresarial, de acuerdo con la Política Nacional de Inclusión Financiera 2025-2030. Entre las principales barreras, las empresas señalan tasas y comisiones altas, exceso de requisitos y trámites complejos. Pero las tasas altas suelen ser asociadas por las instituciones financieras a la falta de información y mayor riesgo.

Actualmente, el gobierno busca ampliar ese acceso mediante el Plan México. Recientemente, Nafin y Bancomext anunciaron esquemas para detonar hasta 120,000 millones de pesos en financiamiento a mipymes, con garantías de hasta 70% para créditos de hasta 20 millones de pesos y de 80% para empresas que accedan por primera vez a financiamiento.


“Entre más información y formalización tengan las empresas, más fácil acceden a crédito”, explicó Matías Umaschi, CEO de Payana, firma especializada en automatización de procesos financieros empresariales.

La compañía trabaja con procesos como cuentas por pagar, cuentas por cobrar, tesorería y validación de facturas ante el SAT. Y el directivo señaló que al digitalizar esas operaciones, las empresas comienzan a construir información auditable sobre sus ingresos, egresos y comportamiento financiero. Esa información puede ser utilizada posteriormente para acceder a alternativas como factoring, confirming, financiamiento de capital de trabajo o crédito bancario.

“El gran desafío regional es cómo formalizar a las empresas pequeñas desde el inicio con facilidades fiscales e incentivos, para que luego crezcan y se conviertan en grandes generadoras de empleo”, señaló Umaschi.

Del pago al historial financiero

El mismo argumento apareció durante la Convención de la Asociación Mexicana de Sofipos. Marlene Garayzar, presidenta de la asociación, explicó en entrevista con Expansión que el efectivo puede volver prácticamente invisible a un pequeño negocio ante una institución financiera.

Ya que si las ventas no pasan por una cuenta, existe poca información para saber cuánto vende realmente el establecimiento, con qué frecuencia recibe ingresos o qué capacidad tiene para pagar una deuda.

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En contraste, los pagos digitales generan una huella transaccional que puede ayudar a construir perfiles de riesgo más completos.

Para una institución financiera, contar con información de ingresos, gastos y frecuencia de operaciones puede reducir los costos asociados con la originación de un préstamo y permitir una mejor segmentación del cliente.

La directiva añade que, en determinadas condiciones, una evaluación más precisa del riesgo también podría reflejarse en mejores condiciones de financiamiento.

Además, Othón Moreno, director general de Sistemas de Pagos e Infraestructuras de Mercado de Banxico, señaló que una mayor transaccionalidad digital puede reducir los costos medios de las pequeñas y medianas empresas y generar incentivos para ampliar la infraestructura de pagos, especialmente en los mercados atendidos por Sofipos.

La tecnología avanza más rápido que los hábitos

Sin embargo, tener la tecnología disponible no significa que la transición vaya a ser inmediata. David Romero, vicepresidente de la Asociación Mexicana de Sofipos, señaló que las instituciones cuentan cada vez con más herramientas para realizar una originación eficiente y dar seguimiento a indicadores alternativos de riesgo, pero los hábitos de los clientes todavía representan un límite.

En distintas regiones del país, explicó, los usuarios continúan valorando la presencialidad y el contacto directo con una sucursal o un asesor. Eso obliga a mantener modelos híbridos: utilizar tecnología y datos para evaluar mejor al cliente, sin abandonar completamente los canales físicos.

La transición tampoco implica que simplemente por aceptar pagos electrónicos una pyme obtendrá automáticamente un crédito. Las instituciones seguirán evaluando su endeudamiento, estabilidad, flujo de efectivo y capacidad de pago. La diferencia es que una empresa digitalizada puede ofrecer más información para demostrar esas condiciones, explicó el también director general de Fincomún.

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