Durante septiembre, la adquisición de la canasta alimentaria y no alimentaria en zonas urbanas de México alcanzó un costo de 4,951 pesos mensuales por persona, impulsada por incrementos en el precio de productos de consumo básico como la cebolla, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Cebolla encarece la canasta básica; hogares urbanos requirieron casi 5,000 pesos para cubrir alimentos y servicios
El reporte mensual de las Líneas de Pobreza (LP) del organismo detalló que en el ámbito rural la Línea de Pobreza por Ingresos (LPI), que abarca tanto la canasta alimentaria como los bienes y servicios no alimentarios, se ubicó en 3,553 pesos. En ambos entornos, la variación porcentual anual del costo de las canastas combinadas fue de 4.4%, cifra que superó en 0.9 puntos porcentuales a la inflación general anual del mismo periodo, la cual se situó en 3.5%.
Canasta alimentaria rebasa la inflación general
El costo monetario de la canasta alimentaria por sí solo, que mide la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI), registró un incremento anual de 5.5% en las zonas urbanas y de 4.9% en las rurales. En términos nominales, una persona en el sector urbano requirió 2,590 pesos al mes únicamente para cubrir sus necesidades alimentarias mínimas, mientras que en las zonas rurales el monto ascendió a 1,940 pesos.
A nivel mensual, las LPEI mostraron un alza de 1.1% en el ámbito urbano y de 1.6% en el rural durante septiembre de 2026. Al comparar el comportamiento anual frente a septiembre de 2025, el valor de la canasta alimentaria aceleró su ritmo de crecimiento en 0.8 puntos porcentuales en las ciudades, pasando de 4.7% a 5.5% y en 1.3 puntos porcentuales en el campo, pasando de 3.6% a 4.9%.
Incidencia de la cebolla y alimentos fuera del hogar
Entre los bienes que integraron la canasta alimentaria, la cebolla registró un incremento anual en su precio de 89.8%. Este insumo representó la mayor incidencia en la variación anual dentro del ámbito rural, con una aportación de 35.7% al alza del costo de la canasta. En el sector urbano, la cebolla ocupó la segunda posición en incidencia, con 25.2%.
En las zonas urbanas, el rubro con mayor impacto al alza en la canasta alimentaria fue el de alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar, que comprende desayunos, comidas y cenas preparados, con una incidencia relativa de 32.1% y un aumento anual en su precio de 5.8%. En el ámbito rural, este mismo concepto figuró en el segundo lugar de incidencia, aportando 26.3% a la variación anual.
El jitomate también se posicionó como el tercer producto con mayor ponderación en los incrementos anuales de la canasta alimentaria para ambos sectores, al registrar un alza en su precio de 26.7%, con una incidencia de 16.1% en la canasta rural y de 10% en la urbana.
Rubros no alimentarios de mayor peso
En lo referente a la canasta no alimentaria, el INEGI indicó que los servicios con mayor peso en el incremento anual de la Línea de Pobreza por Ingresos fueron el transporte público y la educación, cultura y recreación en ambos ámbitos.
En las zonas urbanas, la canasta alimentaria explicó 64.5% del alza total de la LPI, seguida por el transporte público, que registró un incremento en su precio de 8.4 % anual y una incidencia de 9.9%. El rubro de educación, cultura y recreación mostró un aumento de 5.9% anual, aportando un 8.9 % a la variación total de la canasta. Los gastos asociados a la vivienda y sus servicios de conservación se ubicaron también como uno de los factores determinantes en la variación mensual urbana.
En el ámbito rural, la canasta alimentaria aportó 60.1% al incremento de la LPI. El transporte público en zonas rurales registró un aumento de 9.2% anual en su costo, con una incidencia de 12.9%, mientras que los servicios de educación, cultura y recreación avanzaron 5.8% anual, con una incidencia de 6.2%.