El aumento de la deuda pública, la inflación y el encarecimiento de la energía concentran las principales preocupaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, en un contexto en el que las economías más vulnerables enfrentan mayores costos financieros y menos oportunidades para aprovechar el crecimiento impulsado por la inteligencia artificial (IA).
Durante las reuniones anuales de ambas instituciones, celebradas esta semana en Bangkok, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, describió un panorama marcado por una combinación de optimismo y preocupación.
La resiliencia de la economía mundial, el dinamismo de Asia y las perspectivas de la inteligencia artificial ofrecen motivos para el optimismo, pero también existen riesgos asociados con la inflación, el endeudamiento, los conflictos armados y el cambio climático.