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México afina la medición del contenido nacional para ganar más negocio en energía

La Secretaría de Economía unifica criterios para hidrocarburos, electricidad y biocombustibles. Busca que más proveedores mexicanos abastezcan los proyectos y que la tecnología deje capacidades en el país.
Vista panorámica de instalaciones del sector energético, con torres, tuberías y una bandera mexicana en primer plano.
La proveeduría nacional es una de las apuestas para ampliar los beneficios de los proyectos energéticos en México. (Pemex/Facebook)

Una inversión energética puede instalarse en México y comprar en el extranjero buena parte de sus equipos, tecnología y servicios. La ubicación del proyecto no dice, por sí sola, cuánto negocio queda para las empresas y los trabajadores del país.

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La medición de esa participación ya existía, pero las disposiciones estaban dispersas e incompletas, de acuerdo con el secretario de Economía, Marcelo Ebrard. Ahora, la dependencia presentó tres metodologías para unificar y sistematizar los criterios en hidrocarburos, electricidad y biocombustibles.

Con estos instrumentos, Economía busca medir con mayor precisión cuánto de lo que compran, contratan e invierten los proyectos corresponde a México, agilizar su acreditación e identificar oportunidades para que los proveedores nacionales participen más.

Según Ebrard, los procedimientos para certificar el contenido nacional pasarán de 18 meses a 90 días naturales. La información también permitirá reconocer qué necesita el sector para reducir importaciones y facilitar la participación de pequeñas y medianas empresas.

¿Qué es el contenido nacional?

El contenido nacional mide la participación mexicana en un proyecto. En energía, su cálculo considera distintos componentes, desde los bienes y servicios de origen nacional hasta la mano de obra, la capacitación y la infraestructura.

La pregunta va más allá de dónde se construye una instalación: también importa quién suministra sus equipos, qué empresas prestan los servicios y qué capacidades permanecen en el país.

Por ejemplo, un proyecto puede contratar trabajadores mexicanos y, al mismo tiempo, adquirir maquinaria del extranjero. La metodología permite evaluar sus distintos componentes conforme a los criterios de cada sector.

Alberto Uribe Camacho, director general de Contenido Nacional y Fomento en el Sector Energético, explicó que la medición tomará en cuenta, entre otros elementos:

  • Bienes y servicios de origen nacional.
  • Mano de obra mexicana.
  • Capacitación especializada.
  • Inversión en infraestructura local y regional.
  • Transferencia tecnológica e innovación.

El propósito, señaló, es que los proyectos de energía dejen más inversión en el país y más oportunidades para empresas , trabajadores y regiones.

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¿Qué cambia con las metodologías?

El cambio consiste en armonizar los criterios de medición en un instrumento por sector, además de facilitar los procedimientos para acreditar el cumplimiento de las empresas.

“¿Quiere decir esto que ahorita no se medía? No, sí se medía, pero había muy diversas disposiciones y no estaban completas”, explicó Ebrard.

Las metodologías buscan ordenar esa medición y permitir que la autoridad dé seguimiento con mayor rapidez a la participación mexicana en los proyectos.

“Lo primero es hacerle más fácil a las empresas el poder cumplir o acreditar que están cumpliendo con el contenido nacional”, dijo el secretario.

Uribe también explicó que se prevé el uso de medios electrónicos para los trámites, con el objetivo de reducir el consumo de papel.

La reducción de los plazos facilita la acreditación, pero elevar el contenido nacional requiere que los proyectos incorporen más bienes, servicios y capacidades del país.

Más espacio para proveedores

Para aumentar las compras nacionales , Economía busca conocer con mayor detalle qué empresas pueden abastecer a la industria energética.

Uribe informó que la dependencia trabajará en el fortalecimiento de un catálogo de bienes y servicios y un registro de proveedores nacionales de las tres industrias. En ese proceso participarán Pemex, empresas instaladas en México y autoridades estatales de desarrollo económico.

La intención es identificar a los proveedores de cada región y determinar cómo las pequeñas empresas pueden ampliar su participación. Es decir, conocer qué necesita comprar un proyecto y qué empresa mexicana puede ofrecerlo. Si esa capacidad todavía no existe o resulta insuficiente, la información también puede ayudar a identificar qué hace falta desarrollar.

Ebrard explicó que contar con un panorama del ecosistema productivo permitirá identificar los pasos necesarios para reducir importaciones y facilitar que las pymes o los nuevos emprendimientos encuentren oportunidades.

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Que la tecnología permanezca

Otra vía para ampliar la participación mexicana es vincular a las empresas con instituciones de investigación.

Uribe explicó que Economía ha trabajado con instituciones como la UNAM, el Instituto Mexicano del Petróleo y el Instituto Politécnico Nacional para identificar proyectos, laboratorios e investigaciones que puedan recibir colaboración de las compañías del sector.

De acuerdo con el funcionario, la intención es que ese trabajo contribuya a acreditar contenido nacional y deje capacidades tecnológicas en México.

“Porque si se trata de transferencia tecnológica, tenemos que pensar en dejar algo en el país”, afirmó.

Así, además de las compras a proveedores y la contratación de trabajadores, la participación nacional puede incorporar conocimientos, innovación y capacitación especializada, conforme a los criterios de cada metodología.

Uribe también señaló que los instrumentos contemplan incentivos relacionados con la inclusión, la igualdad de género, la contratación de jóvenes, el desarrollo de proveedores de mipymes y el cuidado del medio ambiente.

Inversiones a largo plazo

Como antecedente de la medición que ya realiza la dependencia, Uribe informó que, entre octubre de 2024 y octubre de 2026, la dirección general emitió 320 opiniones técnicas sobre programas de cumplimiento del porcentaje de contenido nacional para etapas de exploración, evaluación y desarrollo de proyectos de hidrocarburos.

Según su exposición, los programas considerados contemplan inversiones para los próximos 30 años y una participación nacional de 40%, por encima del 35% que citó como referencia normativa.

Ubicó el componente nacional en alrededor de 60,000 millones de dólares durante ese horizonte. Se trata de inversiones previstas a largo plazo, por lo que la cifra no representa recursos ya ejercidos ni compras verificadas.

Reportó 31 procedimientos de verificación del gasto de contenido nacional durante el mismo periodo, mediante los cuales se comprobaron más de 223 millones de dólares.

El vínculo con las reglas de origen

Ebrard relacionó las metodologías con la estrategia Hecho en México y con la necesidad de documentar el origen de la producción ante las exigencias del comercio internacional.

El secretario sostuvo que cada vez será más importante acreditar dónde se fabrica un producto.

“Ya no basta con decirlo, ahora tienes que certificar efectivamente se hizo en México”, expresó.

Aunque existe una relación entre ambos temas, medir el contenido nacional de un proyecto energético no equivale automáticamente a cumplir las reglas de origen de un tratado comercial. Estas últimas determinan si una mercancía califica como originaria conforme a los requisitos específicos del acuerdo correspondiente.

En el sector energético, el objetivo anunciado es contar con información más precisa sobre lo que el país aporta y lo que todavía compra fuera. Con ese mapa, Economía busca identificar dónde pueden participar más proveedores mexicanos y qué capacidades necesitan para conseguirlo.

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