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Estos son los tres escenarios para el Nuevo Aeropuerto con AMLO

Los expertos ven en las tres opciones planteadas por López Obrador para el NAIM riesgos que pueden dificultar la solución al problema de saturación aérea del país en el mediano plazo.

El Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) fue uno de los temas más polémicos de las campañas electorales, ante la propuesta del virtual presidente, Andrés Manuel López Obrador, de dar vuelta atrás a la construcción al considerarla una obra "faraónica" plagada de corrupción e irregularidades.

Ahora hay tres escenarios para la mayor obra de infraestructura iniciada en el actual sexenio. Las opciones que analiza el equipo de Javier Jiménez Espriú, propuesto para estar a cargo de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), son: cancelar la construcción, revisar los contratos pero seguir con el proyecto, o concesionar el aeropuerto a empresas privadas.

¿Cancelación? Caro y complicado

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Los expertos consultados critican la idea de la cancelación, por las repercusiones que tendría, dados los millonarios recursos ya invertidos y las compensaciones que habría que hacer a las empresas que ganaron contratos en curso.

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Moisés Alcalde, socio de asesoría a gobierno de la consultora EY, opina que poner fin al NAIM es una propuesta fuera de lugar, debido al avance que ya existe en los procesos de financiamiento, construcción y licitación. Según el experto, hay un gran número de empresas que participaron en las licitaciones y que han invertido tiempo y recursos en el proyecto.

“Echarlo para atrás no es un tema menor. De hecho, sería un proceso largo y complejo en materia legal, para después iniciar a buscar otro lugar”, explicó. Para él, la propuesta de López Obrador de mantener una operación simultánea entre el aeropuerto actual y el de Santa Lucía, propuesto como sede alterna, no es viable.

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¿Revisar contratos? Posible y viable

El NAIM ya ha adjudicado los mayores contratos de obra pública del proyecto, que son la terminal aérea, las dos primeras pistas y la torre de control. Al cierre de junio, el avance global del proyecto es del 31%, de acuerdo con el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM).

“Ya hay 202 contratos adjudicados por un monto de 155,000 millones de pesos a través de licitaciones públicas, y hay consorcios de grandes empresas que han participado en el desarrollo de infraestructura del país”, dijo Eduardo Ramírez, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).

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Los empresarios de la construcción estarían a favor de que se revisen los contratos para evaluar si están dentro del marco legal y si cumplieron con la Ley de Obra Pública, pues se trata de empresas serias con un largo historial, agregó Ramírez.

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“Como Cámara vamos a defender a quienes estén dentro de la legalidad, y no vamos a solapar a nadie que no cumpla. Queremos que se pruebe que se cumple, y que se pueda defender el proyecto”, destacó el representante de los constructores.

¿Concesionar? Mejor cuando se concluya la obra

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La tercera alternativa contemplada es la concesión del NAIM. Esto no sería nuevo en el país, pues ya hay tres grandes grupos aeroportuarios privados que administran la mayoría de los aeropuertos del país.

Para entregar el aeropuerto en concesión, el gobierno debe encontrar los mecanismos de vinculación con las empresas privadas para minimizar riesgos en el largo plazo, y a empresarios para quienes el proyecto tenga sentido financiero, explicó Alcalde.

El sector de la construcción ve con buenos ojos esta alternativa. “El gobierno se puede poner de acuerdo con con las empresas que tienen contratado el mayor número de recursos, todo dentro del marco de la ley”, dijo Ramírez.

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Sin embargo, las concesiones aeroportuarias históricamente se han hecho cuando los proyectos ya están en operación, dejando fuera de los contratos los riesgos asociados la construcción, recordó un ex funcionario del gobierno federal, que pidió el anonimato. “Poner el NAIM en manos de un desarrollador y jugártela a que no tenga capacidad de concluirlo, y que comprometa la operación, es riesgoso. A menos de que se hiciera un título de concesión con fuertes protecciones al estado, de forma que pudiera intervenir y operar en cualquier momento”, comentó.

La idea de la concesión es factible a largo plazo, añadió Alcalde, pues el gobierno tiene fondos limitados y el NAIM requerirá de grandes recursos para sostener su operación.

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