La historia de la producción de Pemex, al menos desde el descubrimiento del yacimiento de Cantarell, en 1973, se resume en un grupo muy reducido de campos que han soportado el título de “país petrolero” de México en el mundo. Y, cada vez que uno de estos bloques entra en deterioro, deja un hueco profundo que la compañía pudo disfrazar por décadas gracias a Akal, el principal campo del activo conocido como Cantarell. Pero el desplome de la producción en esta área no se acompañó de nuevas zonas para cubrir el boquete en las estadísticas de Pemex.