¿Qué soluciones existen?
La industria está abierta al dialogo y pide que se les incluya en estas legislaciones y proponen migrar a una economía circular, ya que el problema no es la prohibición, argumenta.
“El ejemplo que pongo: la tortuga con el popote en la nariz. ¿De quién es la responsabilidad, de la gente que lo tiró en la calle o de un mal sistema de residuos o la persona que lo fabrica? Los tres tenemos que colaborar subordinadamente”, agrega Aldimir Torres, de Anipac.
Por su parte, la industria mexicana de plásticos ya tiene cadenas de reciclaje. Al año recicla cerca de un millón de toneladas. Por ejemplo en Arandas, Jalisco, Inboplast presume de reciclar entre 5,000 y 6,000 toneladas mensuales. También tiene plantas de reciclaje en Guadalajara, León y Ciudad de México.
“Aquí en México la alternativa que dan es que sean materiales compostables, lo cual creemos que es una alternativa, pero que no debería de ser la única. El problema de estos compostables es que este material no existe en el país y hay que importarlo. Además, la composta tiene algunos problemas, porque no se identifican inmediatamente, y si no se implementa correctamente vamos a ver productos patitos que pueden decir que son compostables y no es fácil detectarlos”, señala del Cueto.
El precio de estos plásticos puede elevarse de 1 peso a 1.40 cuando una bolsa tradicional cuesta 14 centavos. “Que cuesten ocho veces más y que acaben en la basura nos parece un error, puede ser alternativa en ciertas circunstancias y casos pero creemos que lo ideal sería una bolsa de acarreo que pudiera ser reutilizable”, añade.