El directivo acusado de fraude en contra de Nissan y Renault huyó a su arresto domiciliario en Japón la semana pasada, para buscar refugio en Beirut. En entrevistas con medios franceses, Ghosn dijo que la demanda contra Renault resulta válida pues él no dimitió a su cargo al frente de la automotriz.
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De acuerdo con Ghosn, sus derechos a pensión representan unos 770,000 euros anuales, a los que habría que sumar las acciones que esperaba que se le atribuyeran. Asimismo, reclama una indemnización de jubilación de 250,000 euros.
A mediados de diciembre, Ghosn escribió a la Autoridad de los Mercados Financieros de Francia (AMF) debido a que, a su juicio, la comunicación financiera de Renault sobre su salida fue errónea. El caso llegó ante la Magistratura del Trabajo de Boulonge Bilancourt, ciudad sede de la empresa en diciembre del año pasado.
"¿Mi dimisión de Renault? Es una farsa", declaró al periódico francés Le Figaro, al que narró que inicialmente quiso solucionar el contencioso de forma amistosa y recuerda que cuando dejó la compañía estaba encarcelado.