Otra agencia de noticias iraní, Fars, citó el domingo a una fuente cercana a los negociadores iraníes que señaló que el estrecho de Ormuz seguirá cerrado "mientras Estados Unidos mantenga sus acciones hostiles".
La reanudación de las hostilidades impulsó nuevamente los precios internacionales del petróleo, que habían caído durante el alto el fuego inicial.
Este tira y afloja se produce apenas tres meses antes de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, en las que el Partido Republicano de Trump podría perder el control del Congreso.
Frente en el mar Rojo
Antes del anuncio de Trump el sábado, las embajadas estadounidenses en Oriente Medio habían llamado a sus ciudadanos a evaluar abandonar la región ante una posible "escalada" del conflicto.
Irán y Estados Unidos reanudaron el fuego cruzado en julio, tras varios días de pausa en los combates, aunque no se registraron ataques entre el viernes y el domingo.
Egipto sufrió el miércoles un ataque por primera vez desde el inicio de la guerra. Un dron alcanzó dos buques gaseros, uno de ellos operado por una empresa estadounidense, en el puerto de Damieta.
Por otra parte, un "proyectil desconocido" alcanzó un petrolero frente a la costa de Omán, informó el sábado una agencia marítima británica.
Irán exige a los buques que obtengan permiso y paguen tasas de tránsito por Ormuz. La firma de seguimiento del comercio marítimo Kpler señaló el viernes que el tráfico por el estrecho se ha desplomado.
La guerra tiene un nuevo frente en el mar Rojo, donde los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, anunciaron un bloqueo de los puertos sauditas y desde entonces reivindicaron ataques contra petroleros e instalaciones petroleras del reino.
Estas medidas amenazan la circulación por el estrecho de Bab el Mandeb, que conecta el mar Rojo con el océano Índico y, a través del canal de Suez, con el Mediterráneo, de importancia creciente como ruta de tránsito del petróleo saudita.