El reto ante sí no desanima a las marcas y, por el contrario, las lleva a ponerse creativas, como es el caso de la automotriz británica Jaguar Land Rover, que al dotar a sus consumidores de la infraestructura necesaria para cargar su vehículo en casa, ha encontrado una manera de mantener satisfechos a sus clientes mitigando la falta de estaciones de carga eléctrica.
“En ningún caso el usuario de un auto eléctrico, con un vehículo de alta gama, querrá estar parado hasta 50 minutos cada 300 o 400 kilómetros para cargar su carro”, explica Raúl Peñafiel, CEO de Jaguar Land Rover, quien considera que si bien los corredores de estaciones eléctricas son un gran esfuerzo, es un primer paso del que no se puede avanzar sin un mercado de ‘electrolineras’.
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“Lo realmente necesario es que la electricidad se pueda cobrar en la calle, que haya empresas que, así como hay suministro de gasolina, se dediquen al suministro de electricidad”, enfatiza el directivo.
Porsche da un paso en ese sentido y busca conformar una red de carga a través de sus concesionarios en México, aprovechando la carga rápida de modelos como Taycan, que recupera hasta 80% de su capacidad en apenas 20 minutos, según explicó Detlev von Platen, responsable de Ventas y Marketing de la compañía en el marco del Auto Show de Los Ángeles. Sin embargo, la capacidad de cargar en casa sigue siendo importante, ya que, en el caso de la marca alemana, 80% de sus usuarios de esta categoría la utiliza.
Para Torrijos, la falta de estaciones de carga es un mal que urge contrarrestar, no sólo en términos de venta de estos autos, sino también para su fabricación.
“Es interesante que marcas como BMW, en San Luis Potosí, y Ford, en Cuautitlán Izcalli, abran la posibilidad de fabricar vehículos eléctricos. Esto será importante, sobre todo, para empezar a satisfacer una demanda que va a crecer a porcentajes de doble o triple dígito en los siguientes tres a cinco años”, prevé el especialista.