Flores-Quiroga fue parte de las negociaciones en que México participó como parte de los acuerdos del cartel petrolero para reducir la producción durante la anterior crisis petrolera de 2014 a 2016. El gobierno no tuvo que comprometer recortes en ese entonces, debido a que la plataforma de producción venía a la baja, por lo que los países del grupo aceptaron esas cifras como parte del aporte del país al acuerdo.
Pero la situación que se vive en la actualidad aún es más grave que la vista hace cuatro años, porque la caída de los precios del petróleo ahora está asociada a las repercusiones por la pandemia del coronavirus que aqueja a todo el planeta, y que pueden tirar la demanda de petróleo entre 10 millones a 20 millones de barriles promedio diario, o incluso más, creando una sobreoferta distinta a la vista en la anterior crisis, explica el exfuncionario.
“Hay beneficios asociados a esta producción. Además lo que se está acordando es un recorte temporal. No es de todo el año, sino de dos meses para ver si sigue después, y salvar la crisis. Claro que se puede participar”, dice Flores-Quiroga.
El exsubsecretario de hidrocarburos de Sener recuerda que México ha llegado a acuerdos con la OPEP en varias etapas de su historia, y que negarse a entrar pudo implicar un mayor derrumbe en los precios internacionales del crudo.
“Si no hay acuerdo bajo la premisa de que deben entrar todos, entonces el precio se va a caer, y eso va a afectar aún más la cotización del dólar, las finanzas públicas a pesar de que hay coberturas que las estabilizan, y la actividad económica del país. No es buena noticia para México ni Pemex que los precios bajen tanto”, explica.
La reducción de 400,000 barriles que pedían los países en este acuerdo para México, si bien afectaba las metas del gobierno de López Obrador de elevar la extracción de crudo, pudo en reducir los gastos para extraer en campos que son los más costos, y que aportan menos a la producción nacional, apunta Marcelo Mereles, socio de la consultora HCX.
“Dejas de producir esos 400,000 barriles, dejas de perforar y todo lo que dejas de invertir se puede ir al sector salud”, opina el especialista.
Además, el gobierno pudo destinar menos crudo a las tareas de refinación en un sistema donde se produce un importante residual de combustóleo por cada barril de petróleo que entra, un producto con muy poco valor en el mercado, dice Flores-Quiroga.