La flota es una parte crucial de este segmento, ya que a aviones más grandes, mayores factores de ocupación se necesitan para mantener operaciones que dejen utilidades, refiere Roberto Montalvo, académico de la Universidad Iberoamericana. “Para que se vuelva rentable cada vuelo, se necesitan bajos costos operativos, porque, al final, en un mercado tan frágil cualquier cosa te truena”.
Un ejemplo de esto son los aviones de fuselaje ancho, que tienen costos operativos por pasajero de hasta 200 dólares con una ocupación de 80%, mientras que los equipos utilizados en operaciones internas, como los Embraer 190 o DHC-8-400, de Bombardier, mantienen costos operativos de entre 60 y 80 dólares por pasajero con el mismo factor de ocupación, según datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés).
Pese a esta brecha de costos, la competencia en el mercado interno no se descarta, pero tampoco se prevé que persista. “Nuestro modelo financiero predice que los meses de julio a septiembre serán de mucho estrés competitivo y en tarifas, pero, a mediano plazo, no es sostenible”, considera Correa.
Reingeniería de costos
A pesar de que sus bajas capacidades juegan a su favor, las aerolíneas regionales no están exentas de ajustarse a la situación del mercado. Con una contracción de 47% del flujo de pasajeros –que incluso se tradujo en niveles inferiores a los 1,000 pasajeros mensuales para algunas empresas en abril–, la reingeniería de costos se ha vuelto una obligación.
En el caso de Aeromar, ha optado por buscar fuentes de ingresos extraordinarios, como operaciones de carga y servicios de mantenimiento y reparación a terceros, además de una negociación con acreedores y proveedores que le ha ganado a la compañía un plazo de tres meses de sostenibilidad financiera, previendo que el mercado comience a recuperarse hacia septiembre.
Por ello, estas empresas tendrían que plantearse ya un nuevo nivel de ajuste de costos operativos, para lo cual podrían considerar los esquemas que se están dando en otras regiones del mundo. “RyanAir y Easy Jet, por ejemplo, están implementando ciertas restricciones, como los vuelos sin equipaje, prácticamente de ida y vuelta. (…) Aun podrían ajustar más sus precios y, sobre todo, el modelo de negocios, porque todavía son vuelos caros en algunos casos”, señala Montalvo.
El rubro tarifario, sin embargo, podría verse mitigado por las conexiones que ofrezca este segmento, ya que los pasajeros optarán, ahora más que nunca, por rutas directas, sin tener que conectar con la capital del país para llegar a su destino. A menos que no exista otra opción.