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El gasto en planes de pospago disminuye ante la inflación y el ‘home office’

Los usuarios mexicanos gastaron 13% menos en este formato durante 2021 respecto a 2019, en un entorno marcado por la incertidumbre económica y el cambio en los formatos de trabajo.
mar 12 julio 2022 05:00 AM
El gasto en planes de pospago disminuye ante la inflación y el ‘home office’
A los expertos les preocupa que la inflación obligue a usuarios a prescindir de los servicios de conectividad por el aumento de precios de la canasta básica.

La pandemia colocó a la conectividad como elemental para los consumidores al permitirles continuar con sus actividades laborales, educativas y de entretenimiento. Sin embargo, en el segmento móvil los usuarios moderaron su gasto ante la incertidumbre económica, el home office y la inflación, lo que se traduce en malas noticias para segmentos como el de los planes de pospago.

Aunque tanto el formato de prepago como el de pospago se han visto afectados por el entorno actual, lo han hecho en distintas medidas. De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), en 2019 los usuarios que contaban con un plan de pospago pagaban en promedio 483.5 pesos mensuales, un índice que para 2021 bajó a 420.2 pesos al mes, lo que se traduce en una disminución de 13% en su gasto en esta modalidad.

En tanto, para las líneas de prepago la tendencia también fue a la baja, pues los consumidores pasaron de recargar un promedio de 152.2 pesos en 2019 a una media de 148.2 pesos en 2021, una caída de 2.6%.

Para Ramiro Tovar, analista de telecomunicaciones, un escenario de elevada inflación y con tendencia al alza aumenta las probabilidades de que, al momento de escatimar en gastos, los servicios de conectividad sean los primeros en disminuir, especialmente los de telefonía móvil.

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“Para recuperar los niveles de gasto en telefonía móvil que se tenía anteriormente se requiere que ceda la inflación y que el ingreso aumente. Ambas condiciones parecen lejanas porque, por lo menos en los próximos dos años, sobre todo, se tiene que recuperar el ingreso real perdido con la inflación; es decir, una caída del ingreso de los hogares medidos en su poder adquisitivo original”, considera Tovar.

La inflación ya empezó a surtir efectos en los servicios móviles. Durante los primeros tres meses del año, la compra de tiempo aire disminuyó a 87 pesos desde un promedio de 89 pesos que se abonaban en el último cuarto de 2021, según datos de la consultora The Ciu.

Para Michel Tafoya, director general de Observatel, el factor más preocupante de la inflación es la desconexión a los servicios de telecomunicaciones, pues las personas con menores recursos que empezaron a acceder a internet fijo o móvil durante la pandemia probablemente ahora se vean obligados a dejarlos a un lado para cubrir sus necesidades primarias.

“Lo que se iba a ganando en la pandemia en materia de conectividad se irá perdiendo por el tema de la inflación, y puede agudizarse mientras la situación (de la inflación) se mantenga o empeore, y más porque no tenemos políticas claras para contrarrestar este tipo de problemas para ayudar a los usuarios”, advierte Tafoya.

La inflación alcanza a la TV restringida

Para los analistas consultados, los cambios de consumo no sólo se concentrarán en los servicios móviles, sino también en la televisión restringida en la que se prevé que los usuarios busquen migrar a paquetes de canales básicos en lugar de formatos premium para ahorrar algunos pesos.

De acuerdo con datos del Inegi, el servicio de televisión restringida ha tenido una inflación de 0.56% a junio de este año contra el mismo periodo del año pasado. Para Tovar, aunque el servicio de cable se ubique por debajo de la inflación general, los usuarios contratarán menos paquetes de este segmento. De hecho, entre 2020 y el año pasado la contratación de paquetes de televisión de paga descendió 1.5%, de acuerdo con datos de la ENDUTIH.

“Este tipo de servicios de entretenimiento me parece que serán uno de los más afectados al no considerarse de primera necesidad”, concluye Tafoya.

 
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