Ford Motor es una de las compañías que ha decidido aprovechar la coyuntura. En lugar de trasladar los costos de los aranceles al consumidor, ha optado por ofrecer descuentos significativos en su gama de vehículos. La empresa confirmó que aplicará precios preferenciales, normalmente reservados para empleados, a todos los compradores dentro de un programa especial llamado “From America for America”.
El fabricante de automóviles con sede en Dearborn, Michigan, construye el 80% de sus vehículos vendidos en Estados Unidos en el país, lo que le da un mayor amortiguador de los aranceles del presidente estadounidense Donald Trump que algunos competidores. Sin embargo, todavía se enfrenta a la perspectiva de fuertes gravámenes sobre las piezas importadas.
Los incentivos se aplican a gran parte de su línea, incluidos modelos como el Mustang Mach-E y el Maverick que se construyen en México. Algunos vehículos, como las lucrativas camionetas Super Duty, están exentos. La promoción estará vigente hasta el 2 de junio, dijo Ford.
Aranceles a vehículos y autopartes importados
Trump anunció la semana pasada aranceles del 25% sobre todas las importaciones de automóviles, lo que envió ondas de choque a través de la industria mundial. Estados Unidos es el mayor importador de autos del mundo y casi la mitad de todos los vehículos vendidos en el país el año pasado fueron importados, según la firma de análisis GlobalData.
El impacto no se limita a los fabricantes de automóviles. Los proveedores de autopartes también enfrentan desafíos, ya que muchas de las piezas utilizadas en la fabricación de vehículos en Estados Unidos provienen del extranjero. Esto podría elevar aún más los costos para las automotrices que ensamblan en el país.
El miércoles, Trump amplió los aranceles a una base del 10% sobre todas las importaciones, con gravámenes más elevados para algunos países. Las acciones de Ford cayeron tras el anuncio, al igual que las de General Motors y Tesla.
Los analistas de Barclays dijeron que Ford está mejor posicionada para capear los aranceles dado su alto porcentaje de producción estadounidense, mientras que rivales como General Motors y Stellantis, matriz de Chrysler, producen en el país cerca de la mitad de sus vehículos vendidos en Estados Unidos.
Un alza en ventas seguida de ¿una caída estrepitosa?
Aunque en las últimas semanas, los compradores han acudido a los concesionarios para comprar autos antes de que suban los precios, impulsando las ventas en marzo; algunos economistas advierten que esta fiebre de compras podría ser seguida por una caída en la demanda.
Si los precios suben demasiado en los próximos meses, el mercado podría experimentar una desaceleración significativa. S&P Global Mobility estima que los aranceles provocarán una caída en las ventas anuales de vehículos en Estados Unidos de 16 millones en 2024 a entre 14.5 y 15 millones en los próximos años.
Además, si bien algunos han optado por adelantar su compra para evitar el impacto de los aranceles, otros simplemente no tienen la posibilidad de hacerlo y podrían verse obligados a posponer la compra o buscar opciones en el mercado de autos usados.
En Washington, las reacciones políticas al nuevo arancel han sido diversas. Mientras algunos legisladores republicanos apoyan la medida como una forma de fortalecer la manufactura estadounidense, otros advierten que el aumento de costos podría afectar la economía y la inflación.
En la Casa Blanca, Trump ha defendido su decisión como una estrategia para fomentar la producción nacional. En su discurso más reciente, argumentó que los aranceles buscan incentivar a las automotrices a fabricar más vehículos dentro del país.
Con información de Reuters