A diferencia de los esquemas tradicionales, el mantenimiento de un automóvil eléctrico no responde a una sola regla ni a un gasto uniforme.(Expansión|Gemini)
El crecimiento del parque de autos eléctricos en México obliga a los consumidores a replantearse uno de los temas que más pesan en la decisión de compra de un vehículo: el mantenimiento. Y frente a la experiencia conocida con los carros de combustión, surgen dudas sobre qué partes se revisan, cada cuánto tiempo y qué tan frecuente es acudir al taller.
A diferencia de los esquemas tradicionales de mantenimiento, el de un automóvil eléctrico no responde a una sola regla ni a un gasto uniforme. Entender cómo se distribuyen los servicios, qué intervenciones son recurrentes y cómo se refleja eso en el costo real permite dimensionar mejor lo que implica tener uno en el día a día.
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Menos intervenciones mecánicas y un enfoque distinto al mantenimiento
En el mercado mexicano, el mantenimiento de los vehículos eléctricos no responde a una sola lógica, pero sí comparte una premisa central: la reducción de intervenciones mecánicas frente a los autos de combustión. Aunque algunas marcas han eliminado calendarios rígidos, otras mantienen esquemas de revisión programada con un enfoque preventivo.
En la práctica, lo que se atiende con mayor recurrencia son componentes de desgaste común como filtros de aire de la cabina, llantas, gomas de limpiadores y, en intervalos más largos, el líquido de refrigeración que mantiene a las baterías en una temperatura óptima. “No es un servicio como el de un coche de gasolina; muchas veces es diagnóstico y revisión”, explica Eugenio Grandio, presidente de la Electro Movilidad Asociación (EMA).
Desde esa perspectiva, el costo del mantenimiento no se expresa en una cantidad monetaria fija ni como un gasto periódico idéntico para todos los usuarios. Grandio subraya que el uso del vehículo define qué se revisará y cuándo. “No hay un promedio porque depende completamente del uso”, afirma, al señalar que incluso dentro de esquemas definidos por el fabricante, el contenido del servicio suele ser limitado y distinto al de la combustión.
Ese marco también permite dimensionar uno de los temores más comunes: el reemplazo completo de la batería. En la experiencia observada en México, ese escenario no se ha presentado de forma generalizada. “Yo llevo más de diez años trabajando en este tema y no conozco a nadie que haya tenido que reemplazar una batería completa”, sostiene. Añade que las baterías se atienden por celdas o módulos, lo que permite sustituir solo el componente afectado, generalmente bajo garantía.
Más allá del taller, el gasto cotidiano forma parte del costo real de mantener un vehículo eléctrico. De acuerdo con el podcast Cuéntame de Economía de Expansión, recorrer 100 kilómetros tiene un costo de entre 25 y 40 pesos cuando se combina carga pública y privada.
A ese gasto se suma la infraestructura necesaria para la recarga en casa. El cargador tipo wallbox suele incluirse con la compra del vehículo, pero la instalación profesional representa un desembolso aproximado de 20,000 pesos, considerado un costo asociado al uso y no un gasto recurrente de mantenimiento.
Qué se cambia y cuánto cuesta
Para identificar con precisión qué servicios aparecen con mayor frecuencia y cómo se distribuye el gasto, Expansión realizó un comparativo con los mantenimientos programados del BYD Dolphin Mini, como modelo de entrada y el BYD ATTO 8 como tope de gama.. A continuación, se presenta el listado completo, con kilometraje, tipo de servicio y costo en cada caso, según la última actualización del sitio oficial.
En el caso del BYD Dolphin Mini, el programa de mantenimiento considerado incluye 10 servicios programados a lo largo de más de 180,000 kilómetros. Al sumar los costos de cada visita, el gasto total asciende a 25,700 pesos, lo que arroja un promedio de 2,570 pesos por servicio. Este monto integra tanto revisiones básicas como los mantenimientos que incorporan cambios de líquidos y aceite de transmisión.
Para el BYD ATTO 8, el esquema contempla también 10 servicios programados hasta los 150,000 kilómetros. La suma de esos mantenimientos alcanza 65,234 pesos, con un costo promedio de 6,523 pesos por visita. La diferencia frente al modelo de entrada se explica por la mayor cantidad de componentes atendidos en cada intervalo y la inclusión de servicios más amplios en determinados kilometrajes.
Estos promedios permiten dimensionar el gasto de mantenimiento sin asumir un costo uniforme en cada visita. Aunque los montos varían según el kilometraje y el tipo de servicio, el cálculo ofrece una referencia clara de cuánto puede representar, en términos generales, el mantenimiento programado de un vehículo eléctrico en México.