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El mito de la gasolina que rinde más: ¿Pemex, Shell o BP realmente varían en calidad y rendimiento?

Todas las gasolinas cumplen una norma mínima de calidad, pero diferencias en logística, octanaje y manejo explican por qué algunos tanques parecen rendir más.
lun 12 enero 2026 12:30 PM
El mito de la gasolina que rinde más: ¿Pemex, Shell o BP realmente varían en calidad y rendimiento?
Todas las gasolinas que se venden en el país, desde Pemex hasta marcas privadas como BP, Shell, G500, Mobil o Costco, deben cumplir con la Norma Oficial Mexicana NOM-016-CRE. (Diego Álvarez)

El mito de la gasolina que “dura más” se repite con frecuencia entre automovilistas, sobre todo cuando el gasto en combustible se vuelve un tema central del presupuesto. Cambiar de estación o de marca suele interpretarse como una decisión clave para hacer rendir mejor cada litro.

En un mercado con múltiples marcas, mensajes comerciales diferenciados y precios variables, muchos conductores asocian el rendimiento directamente con la bandera de la estación. Sin embargo, la evidencia técnica muestra que esa relación es más limitada de lo que parece.

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Sin embargo, cuando se revisa la evidencia técnica, la relación entre marca y rendimiento resulta más limitada de lo que sugiere la experiencia cotidiana. El consumo de combustible responde a una combinación de variables que van mucho más allá del logotipo de la estación.

Mito o realidad: la calidad de gasolina por marca

En términos generales, la gasolina que se vende en el país cumple con un estándar mínimo de calidad, independientemente de si se trata de Pemex o de marcas privadas como BP, Shell, G500, Mobil o Costco. Esto ha alimentado la idea de que “todas son iguales”.

No obstante, especialistas advierten que sí existen diferencias técnicas que pueden ser perceptibles para el usuario, aunque no necesariamente se traduzcan de forma inmediata en un mayor rendimiento por litro.

Desde el laboratorio, Andrés Gutiérrez, CEO de Ciefsa, empresa enfocada en evaluar la calidad de los combustibles, explica que las variaciones dependen en buena medida del origen del producto y de cómo se integra a la cadena de suministro.

“Pemex tiene varias calidades de gasolina, zona norte, zona centro, zona sur, zona Valle de México. Son diferentes los tipos que hay de mercados por normatividad. Ahora, incluso un mismo tipo de gasolina autorizado en una zona geográfica puede tener variaciones y esto es porque como Pemex es el máximo productor e importador de combustibles en el país y tiene varias refinerías,no todas operan de la misma manera, cada refinería esta hecha de forma distinta y cada una recibe un crudo diferente, de diferente calidad y generan una gasolina distinta”, explicó el CEO.

A estas diferencias se suman las mezclas que se realizan antes de que el combustible llegue a la estación. “Incluso la gasolina saliente de una misma refinería puede ser diferente si se mezcla con la de otra refinería o con combustibles de importación”, añadió.

En el caso de las marcas que importan su propio combustible, las diferencias suelen ser más evidentes, particularmente en términos de octanaje y desempeño en ciertos motores.

“Por ejemplo, pensemos en una marca como Valero, ahí sí, podemos ver en una diferencia significativa en cuanto a la calidad porque se trata de una gasolina de importación, que de origen tiene una calidad que suele ser bastante superior a la de Pemex, con un mayor octanaje. Ellos manejan mínimo 93 octanos, mientras que Pemex tiene 91 y en algunas ocasiones ni siquiera llega a esos 91, y es ahí cuando los usuarios pueden notar que su combustible les rindió más, porque les funcionó mejor el producto”, añadió Gutiérrez.

NOM-016-CRE: estándares iguales para todas

Más allá de las percepciones, el punto de partida es regulatorio. Todas las gasolinas comercializadas en el país deben cumplir con la Norma Oficial Mexicana NOM-016-CRE, que fija los parámetros mínimos de calidad.

La norma mide aspectos como presión de vapor, contenido de azufre, octanaje, temperatura de destilación y componentes como aromáticos y olefinas. Su objetivo es proteger a los vehículos, al medio ambiente y a la salud pública.

En términos prácticos, esto implica que, al menos en teoría, todas las gasolinas cumplen con un mismo estándar básico, con excepción de tres ciudades del país donde aplican reglas distintas.

En la mayor parte del territorio nacional, la gasolina no puede contener más de 5.8% de etanol como oxigenante. La Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey están excluidas del uso de etanol por considerarse que incrementa las emisiones contaminantes.

Aun así, el combustible fuera de norma puede circular de manera indirecta, a través de vehículos que cargan en otros estados y posteriormente ingresan a estas zonas metropolitanas, lo que introduce variaciones adicionales en la experiencia del consumidor.

Factores reales que afectan el rendimiento

Cuando se analizan las causas del rendimiento, los especialistas coinciden en que la marca del combustible es solo una variable secundaria frente a otros factores más determinantes.

El estado mecánico del vehículo, el tipo de motor, el uso correcto del octanaje recomendado, la presión de las llantas y el estilo de conducción suelen tener un impacto mucho mayor en el consumo.

Aceleraciones bruscas, trayectos cortos, sobrecarga del vehículo o falta de mantenimiento pueden reducir significativamente el rendimiento, incluso usando combustible de alta calidad.

En este punto aparecen los aditivos, que suelen ser parte central de la narrativa comercial de las marcas. De forma sencilla, funcionan como detergentes que ayudan a mantener limpios los inyectores y los conductos del sistema de combustión.

Pemex utiliza Aditec; Shell promueve V-Power; BP impulsa su tecnología Active; Mobil incorpora formulaciones de ExxonMobil Product Solutions; y otras marcas construyen su diferenciación a partir de estos componentes.

Sin embargo, su impacto es gradual y limitado. Gutiérrez explica que los aditivos se incorporan en cantidades mínimas frente al volumen total de gasolina distribuida, por lo que no implican un cambio sustancial en la calidad base del combustible.

Para dimensionarlo, un tanque de 20,000 litros puede aditivarse con apenas uno o dos galones. Su efecto está más asociado al mantenimiento y a la limpieza a largo plazo que a un aumento inmediato del rendimiento.

En ese sentido, la constancia sí puede jugar un papel. Cargar de forma regular en la misma estación y bajo la misma marca puede ayudar a mantener el sistema de combustión en mejores condiciones con el paso del tiempo.

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