La industria textil y de la confección en México se desarrolla en una cuerda que se estira y afloja. En medio de una reanimación del sector con la implementación de aranceles, hay compañías y países que ven en el país como un punto clave para su expansión hacia Estados Unidos y otros mercados de América Latina.
Mientras se ajustan las tuercas en un sector que entre 2023 y 2025 redujo 25.83% su PIB, al pasar de 119,607 millones de pesos a 95,050 millones de pesos en el periodo de referencia, según los últimos datos publicados por el Inegi, los planes de empresas y gobiernos apuntan a dos frentes: el desarrollo de prendas con nuevas tecnologías y la apuesta por la venta de producto terminado.
En este contexto, la estadounidense LYCRA ve una oportunidad para dar un nuevo impulso a sus telas, mientras que Perú identifica un espacio para el crecimiento del activewear y categorías como denim y ropa funcional, con el objetivo de posicionar a sus empresas entre los consumidores mexicanos.