En la entrevista que concedió a la NBC en La Habana, el ministro explicó que los emigrados podrán tener sus propios negocios en la isla, lo que constituye un viejo reclamo de la diáspora.
El anuncio se produce en momentos en que la economía de Cuba, bajo embargo de Estados Unidos desde 1962, atraviesa por una crisis energética que ha paralizado casi por completo su economía después de que Washington cortara los envíos de petróleo desde Venezuela, su principal proveedor, y amenazara con sanciones a otros países que le vendan combustible.
La crisis energética forzó al gobierno a adoptar un plan de contingencia, que incluye un drástico racionamiento de la gasolina que afecta gravemente a todos los sectores de la economía.
"El bloqueo nos priva del acceso a la financiación, al acceso a la tecnología, al acceso a los mercados y, en los últimos años, ha tenido como objetivo específicamente privar a nuestro país del acceso al combustible", añadió el ministro.
El viernes, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel confirmó que su país mantenía conversaciones con Estados Unidos. El domingo, Donald Trump afirmó que La Habana desea cerrar un acuerdo con Washington. "Creo que va a pasar algo en Cuba muy pronto", aseguró.
En sus declaraciones sobre Cuba, Trump, que durante su primer mandato (2017-2021) reforzó el embargo como ningún otro inquilino de la Casa Blanca, suele elogiar el éxito económico de los cubanos que emigraron a su país y no oculta su deseo de un cambio de régimen en la isla.
El viernes, al confirmar las conversaciones con Washington, Díaz-Canel adelantó que Pérez-Oliva anunciaría este lunes en un programa de televisión nuevas medidas dirigidas "a facilitar" la participación de los cubanos residentes en el exterior "en el desarrollo económico y social del país".
En la entrevista, el ministro destacó que la apertura "se aplica a las inversiones (y) no solo a las pequeñas, sino también a las grandes inversiones, especialmente en infraestructuras".